Infección por vih

8-10 años suele durar la fase de latencia clínica

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Diagnóstico y tratamiento de la infección por VIH en la Clínica 

El diagnóstico del VIH se realiza mediante un análisis de sangre que identifica alguno de los componentes del virus (principalmente su RNA) o los anticuerpos formados frente a alguno de esos componentes. Estos análisis son sencillos de realizar y permiten establecer con certeza si existe o no infección.

En los pocos casos en que pudiera quedar duda, se realizan pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico, como el Western blot. No es necesario cultivo.

La determinación cuantitativa del RNA, denominada "carga viral" se ha incorporado como prueba de rutina. Es muy útil desde el punto de vista pronóstico y para evaluar la eficacia del tratamiento. Permite un diagnóstico de la infección más precoz que la detección de anticuerpos.

El objetivo de los tratamientos actuales con los nuevos fármacos, es suprimir la replicación del VIH, pero todavía no disponemos de medicamentos que lo consigan por completo. Sin embargo, es cierto que esos nuevos medicamentos, combinados entre sí, han mejorado de forma muy sensible la expectativa y la calidad de vida de los enfermos y han reducido notablemente la aparición de complicaciones infecciosas.

Actualmente, el objetivo terapéutico es conseguir reducir la carga viral a niveles indetectables por los métodos analíticos (20-50 copias por mililitro de plasma) y, mantenerla en estos niveles el mayor tiempo posible. El tratamiento, y también la prevención, de las complicaciones infecciosas se hace de forma específica para cada una de ellas, con buenos resultados. Los tumores, sin embargo, siguen siendo un problema sin solución, dada la enorme agresividad que presentan en estos pacientes.

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El Área de Enfermedades Infecciosas es multidisciplinar, dependiente del departamento de Medicina Interna y en el que concurren especialistas del departamento de Medicina Interna y del servicio de Microbiología Clínica.

Actualmente, se ha reducido mucho el contagio del VIH por ciertas vías".

Saber más sobre la infección por VIH

Se trata de un virus que destruye selectivamente algunos de los mecanismos celulares con los que el organismo humano se defiende frente a infecciones y tumores, deteriorando así ciertos elementos básicos de nuestro sistema inmune. Por esa razón, se acuñó para él el nombre de Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), y para la enfermedad que causa el de Síndrome de la InmunoDeficiencia Adquirida (SIDA).

Hasta el momento, se han identificado dos tipos: VIH-1 y VIH-2. El primero el más frecuente. 

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

  • Fiebre
  • Inflamación ganglios del cuello
  • Malestar
  • Erupción cutánea
  • Pérdida de apetito

Sabemos hoy que la infección por VIH puede adquirirse a través de los siguientes mecanismos:

a) Transmisión vertical, de madre a hijo:
  • De gestante infectada al feto (maternofetal).
  • Durante el parto o la lactancia materna (perinatal).
b) Por transfusión de sangre (o administración de derivados de la sangre) contaminada por el VIH. A partir de 1985, está vía ha perdido importancia.
 
c) Por transmisión sexual, al mantener relaciones sexuales con una persona infectada por el VIH.
 
d) Por inoculación de sangre infectada:
  • Al compartir jeringuillas o agujas usadas por sujetos infectados por el VIH.
  • Por pinchazo accidental con una aguja procedente de paciente infectado.

La infección inicial, que puede cursar en muchos casos sin producir síntomas, puede también provocar en muchos otros un cuadro clínico parecido al de la mononucleosis infecciosa, consistente en fiebre, inflamación de los ganglios del cuello, malestar y erupción cutánea.

En la fase crónica o de latencia, la mayoría de los enfermos no presentan ningún síntoma. Algunos, en especial los drogadictos, pueden presentar una cifra baja de plaquetas. Un número pequeño de pacientes puede presentar alteraciones del sistema nervioso central o periférico.
 
La fase final se caracteriza por un deterioro progresivo del estado general, que tiene como manifestaciones más frecuentes la pérdida de apetito, adelgazamiento, fiebre y diarrea. Aparecen entonces las infecciones oportunistas (neumonía por Pneumocystis carinii, tuberculosis, infecciones por hongos y virus), los tumores malignos (sarcoma de Kaposi, más frecuente en homosexuales, linfomas de Hodgkin o no hodgkinianos, cáncer de cuello uterino y de la región ano-rectal); y los trastornos neurológicos.

En la evolución de la infección por VIH suelen distinguirse tres fases:

1. Una fase inicial o aguda, de varias semanas de duración.
2. Una fase de latencia clínica en la que el paciente infectado puede no presentar ningún síntoma. En ella, el virus persiste activo dentro de las células, aunque con intensidad muy variable de unos pacientes a otros. Esta fase puede ser de duración muy variable, aunque en la mayoría de los enfermos suele durar de 8 a 10 años.
3. Una fase final o de crisis, que clínicamente corresponde a lo que propiamente se ha de denominar SIDA. Los nuevos tratamientos han logrado alargar notablemente la expectativa y la calidad de vida de los pacientes de SIDA.

No hay tratamiento curativo para la enfermedad causada por el VIH. Las medidas preventivas son, de momento, el único medio de enfrentar eficazmente la infección. Son varios los procedimientos, entendiendo por tales los que "evitan" contraer la infección.

Dado que nos enfrentamos a una enfermedad que tiene una tasa de mortalidad muy alta, a las medidas preventivas debe exigírseles una seguridad próxima al 100 %. No se dispone de vacunas que nos hagan inmunes contra la enfermedad y no parece que se puedan teners en menos de 10 años.
 
Las medidas preventivas se aplican en diferentes circunstancias:
  • Infección por transfusión de sangre o administración de derivados de ella. En los países desarrollados, no existe prácticamente este riesgo de infección.
  • Transmisión materno-fetal. Tratamiento anti-retroviral de la madre durante el embarazo. Disminuye el riesgo de transmisión de la enfermedad al niño a menos del 5 %.
  • Drogadicción. La prevención más eficaz es abandonar las drogas por vía endovenosa. Esencial no compartir jeringuillas con infectados.
  • Accidental. Por pinchazos o cortes, en médicos o enfermeras cuando atienden a pacientes infectados. Las medidas para evitar el desarrollo de la infección (tratamiento anti-retroviral) son conocidas por el personal sanitario.
  • Trasplante de órganos. El riesgo es nulo, pues la ley exige que comprobar que el donante no está infectado.
  • Transmisión sexual. Es, junto con la drogadicción, el mecanismo más importante de transmisión del VIH.

Los métodos de prevención para este mecanismo de transmisión, tratan de establecer una barrera impenetrable para el virus y evitar el contagio. El más utilizado y recomendado es el preservativo, porque teóricamente cumpliría este objetivo. Pero la realidad demuestra que presenta fallos que dependen del tipo de práctica sexual, material empleado, uso o no de lubricantes, coexistencia de otras enfermedades de transmisión sexual, etc. Los porcentajes de fallos recogidos oscilan entre un 2 % y un 30 %.

El uso del preservativo, disminuye, pero no elimina, el riesgo de infección a través de una relación sexual. Por eso sigue estando plenamente vigente que: "La abstinencia y las relaciones sexuales, en el seno de una pareja mutuamente fiel y no infectada, son las únicas estrategias preventivas, totalmente eficaces. La utilización del preservativo, en cada relación sexual, puede reducir, pero no elimina el riesgo de contraer el SIDA" (MMWR - Morbidity Mortality Weekly Report. Centers for Disease Control and Prevention. Atlanta. Georgia-1988; 37/ nº 7,9).

 

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