Dolor 

saber más sobre el dolor

El dolor es subjetivo, y la diferencia con el sufrimiento es que este es la tolerancia al dolor.

Para valorar el dolor hay que conocer sus características para que el especialista indique el mejor tratamiento.

La escala numérica del dolor lo cuantifica del 0 al 10 como si fuera una constante vital más, según la percepción del paciente sobre su intensidad. 

Si el dolor se mantiene más de 3-6 meses, se considera crónico y requiere tratamiento. El 90% del dolor crónico se puede aliviar y los resultados son muy satisfactorios.

Tratamiento con opioides contra el dolor.
  • Dolor somático
    La causa del dolor somático es la activación de los receptores del dolor en la piel, tejido subcutáneo, músculo y hueso. El sistema nervioso está intacto. Es un dolor bien localizado y se describe como agudo.
  • Dolor visceral
    Se debe a la distensión de la capas que rodean un órgano visceral. Es un dolor tipo cólico y aumenta con la palpación.
  • Dolor neuropático
    Su causa es una lesión en el sistema nervioso. Ocurre cuando los nervios dañados reaccionan de manera anómala ante estímulos normales o bien presentan descargas espontáneas. El dolor neuropático típico suele ser como de quemazón, ardor, punzante o lacerante. Este tipo de dolor puede llegar a ser muy molesto.
  • Dolor somático
    Causado por la activación de los receptores del dolor en la piel, tejido subcutáneo, músculo y hueso. Es un dolor bien localizado y se describe como agudo.

    Responde a los analgésicos habituales, incluidos los antiinflamatorios, los opiáceos, incluso la morfina y sus derivados. Dolor visceral: está causado por la distensión de la capas que rodean un órgano visceral. Es un dolor tipo cólico y aumenta con la palpación.
  • Dolor neuropático
    Está causado por una lesión en el sistema nervioso. Suele ser como de quemazón, ardor, punzante o lacerante. 

    Puede llegar a ser muy molesto, no responde a los analgésicos que conoce y, sin embargo, mejora con fármacos que a primera vista no están relacionados, como son algunos antidepresivos y fármacos empleados en la epilepsia, en el tratamiento de arritmias cardiacas, etc., porque estabilizan las membranas nerviosas alteradas.
  • Dolor visceral
    Provocado por la distensión de la capas que rodean un órgano visceral. Es un dolor tipo cólico y aumenta con la palpación.

Por otro lado, el dolor se puede clasificar en agudo o crónico, según su duración:

  • El dolor agudo se considera cuando dura menos de 1 mes.
  • El dolor crónico es aquel que dura más de 3 meses.

PRIMER ESCALÓN

Analgésicos menores:

No producen resistencia ni adicción. Más dosis no aumentan la analgesia y sí los efectos secundarios.
Indicados en dolor oncológico leve/moderado. Se pueden asociar a fármacos adyuvantes.

SEGUNDO ESCALÓN
Cuando el anterior escalón no alivia el dolor.

  • Codeína: derivado de la morfina con menor potencia analgésica para el dolor leve/moderado. No produce dependencia. Efectos secundarios: náuseas, vómitos, mareo y estreñimiento.
  • Dihidrocodeína: derivado de la codeína con acciones similares.
  • Tramadol: acción central. Efecto equivalente al de la morfina oral de liberación lenta en dolores de intensidad moderada.

TERCER ESCALÓN
Opiáceos mayores.

  • Morfina: indicada contra el dolor y la disnea (dificultad respiratoria) en el paciente oncológico.
  • Fármacos coadyuvantes
    - Anticonvulsivantes (carbamazepina, clonacepan, gabapentina, fenitoína y valproato). Muy eficaces para el dolor neuropático
    - Antidepresivos tricíclicos para las disestesias (sensación dolorosa por un estímulo que no debiera serlo)
    - Los esteroides (dexametasona y la prednisolona) son efectivos para el dolor óseo, cefalea por hipertensión craneal, compresión medular o de nervio periférico.
  • Tratamientos no farmacológicos: relajación, hábitos posturales, posturas antiálgicas y aparatos que con masaje, ondas o corriente eléctrica reducen la inflamación o las contracturas originadas por el dolor, disminuyendo su intensidad.

CUARTO ESCALÓN
Tratamientos para dolores rebeldes, localizados en centros especializados:

  • Infiltraciones.
  • Iontoforesis con medicación por calor (radiofrecuencia) o frío (crioanalgesia).
  • Bloqueos epidurales.
  • Bloqueos periféricos.
  • Aparatos implantados, a modo de prótesis, pero que no se perciben, como los estimuladores epidurales.
  • Sistemas de infusión de fármacos en zonas próximas a la médula.

Son procesos reversibles y sus efectos secundarios pequeños.

Cuando todo esto no resulta, algunas intervenciones neuroquirúrgicas disminuyen la sensibilidad nerviosa.

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Ninguna persona siente el dolor de la misma manera, por lo que es fundamental realizar un tratamiento personalizado".

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