Realizan siete implantes dentales sin necesidad de injertos óseos en una persona con la enfermedad de huesos de cristal

Especialistas del Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Clínica Universidad de Navarra tratan por primera vez a un paciente afectado de osteogénesis imperfecta mediante la técnica denominada cortical split

Foto del equipo de Cirugía Oral y Maxilofacial y de la Unidad Dental de la Clínica Universidad de Navarra.
Equipo de Cirugía Oral y Maxilofacial y Unidad Dental. De izquierda a derecha, la técnico prostodoncista Mónica Goñi, la auxiliar Mª Puy Echeverría, la doctora Esperanza Sádaba, la enfermera July Martínez, el doctor Raúl Larraga (director Unidad Dental), el doctor Gonzalo Herrera, la auxiliar Lydia Ayerra, el doctor Manuel Sánchez-Moliní y el doctor Luis Naval (director Cirugía Oral y Maxilofacial de la Clínica).

26 DE MARZO de 2014


Especialistas del Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Clínica Universidad de Navarra han conseguido realizar con éxito siete implantes dentales en una persona afectada por la enfermedad de los huesos de cristal (osteogénesis imperfecta), sin utilizar injertos óseos.

Desde hace 15 años hasta la fecha, en la literatura científica aparecen 6 casos descritos. Según indica el director de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Clínica, el doctor Luis Naval, en todos ellos se recogen casos de osteogénesis imperfecta “en los que en la mayor parte se ha tenido que realizar algún tipo de regeneración ósea por falta de hueso adecuado debido a la enfermedad.

De este modo, el tratamiento de implantes dentales se complica ya que precisa injertos de hueso, en su mayor parte tomados de la cadera, o de la propia mandíbula, alargando el tratamiento y añadiendo más intervenciones a personas que ya han sufrido muchas cirugías”.

El tratamiento

El especialista recuerda que el paciente llevaba años siendo tratado con bifosfonatos con el fin de aumentar la calcificación ósea, un tratamiento que en los últimos años se ha comprobado que puede generar necrosis óseas en los maxilares ante pequeños traumatismos, “lo que suponía un riesgo añadido”, explica.

Para evitar este efecto adverso, el equipo de especialistas de la Clínica determinó suspender el tratamiento para la osteoporosis durante unos meses. Para la intervención se administró sedación y anestesia local al paciente. “De este modo pudimos realizar todos los tratamientos en dos fases, separadas una y otra por varias semanas, colocando entre tanto prótesis provisionales”.

En la primera fase de la intervención se procedió a la extracción de las piezas dentales. A continuación, los cirujanos maxilofaciales escogieron una técnica denominada cortical split, consistente en provocar una fractura “controlada” (en tallo verde) del hueso maxilar para poder ensancharlo, colocar el implante y rellenar el defecto con virutas óseas del propio paciente, junto al empleo de un biomaterial en determinadas zonas que precisaban un aumento de la anchura de la mandíbula. “Realizamos todo el procedimiento sin utilizar injertos óseos, por lo que la recuperación fue mucho más rápida y en cuatro meses ya estaban listos los implantes para utilizar”, describe el doctor Naval.

En general, la osteogénesis imperfecta afecta al colágeno del organismo, de ahí la fragilidad que se genera en los huesos de estos pacientes que con frecuencia sufren fracturas ante traumatismos leves. “Estos pacientes muestran, en muchos casos, dientes quebradizos e infecciones dentarias, de forma que hay que terminar extrayendo piezas dentales, con lo que su calidad de vida empeora, añadiendo esta circunstancia a las frecuentes fracturas óseas que pueden sufrir en casos severos como el que hemos tratado”, destaca el especialista.

El paciente

El paciente relata cómo después de sufrir problemas con varios puentes dentales “tradicionales”, por infección de los dientes que los sujetaban, “visité a cuatro especialistas en la materia. En las cuatro ocasiones me dijeron que yo tenía un problema difícil de resolver y que no se atrevían a apostar por una opción con riesgos, ya que nunca se habían encontrado con un caso similar”.

Por este motivo, llegó al Departamento de Cirugía Maxilofacial de la Clínica Universidad de Navarra y a su Unidad Dental (dirigida por el doctor Larraga). “Desde que tengo 15 años siempre me han atendido en la Clínica. Y siempre he recibido un trato excelente. Confío plenamente en sus especialistas porque han sabido gestionar mi enfermedad, considerada rara, con mucha naturalidad y sin transmitirme temor. Gracias a ellos he podido llevar una vida normal. Son especialistas serios, competentes, que me han informado con objetividad de los riesgos y que siempre que me he desanimado han estado a mi lado”, explica.

Respecto a cómo le ha resultado la técnica con la que han realizado los implantes dentales, el paciente asegura “que ha superado todas mis expectativas”. “Me encuentro muy bien y aunque todavía no hemos terminado, puedo hacer ya una vida prácticamente normal”, concluye.