Vértigo

"El vértigo hace referencia siempre a una alteración del sistema vestibular, mientras que el mareo es un trastorno del equilibrio no siempre relacionado con aquel".

DR. NICOLÁS PÉREZ FERNÁNDEZ
CODIRECTOR. DEPARTAMENTO DE OTORRINOLARINGOLOGÍA

¿Qué es el vértigo?

El vértigo es un trastorno del equilibrio que hace referencia siempre a una sensación de movimiento que una persona tiene sin que exista, es una alucinación del movimiento, y se debe a una alteración del sistema vestibular (alojado en el oído interno y cuyo centro neurológico está en el tronco del encéfalo), mientras que el mareo es un trastorno del equilibrio no siempre relacionado con éste.

El mareo es una alteración del equilibrio también en el que englobamos sensaciones desagradables de vacío en la cabeza, inseguridad e inestabilidad, sensación de malestar y de desmayo inminente, acompañado todo ello de náusea y vómito, sudoración fría y palidez.

Aproximadamente el 70% de los pacientes con vértigo mejoran con un tratamiento médico y dietético adecuado. Cuando no es así, se realiza un tratamiento con gentamicina intratimpánica.

¿Cuáles son los síntomas habituales del vértigo?

Los síntomas habituales del vértigo son la sensación de giro de objetos, inestabilidad, incapacidad para realizar actividades normales y náuseas.

Cuando ocurre una crisis de vértigo, el paciente se encuentra en una situación muy incapacitante y requiere tratamiento médico inmediato.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que padezca vértigo

¿Cuáles son las causas del vértigo?

En cuanto a las alteraciones del oído debemos mencionar, por orden de frecuencia, el vértigo posicional paroxístico benigno, la Enfermedad de Ménière y la neuritis vestibular, que representan el 54% de las consultas por mareo y vértigo.

Otras causas de origen otológico o periféricas, como los tumores (neurinoma del acústico), traumáticos, infecciosos, tóxicos o idiopáticos, suponen el 33%.

Dentro de la patología neurológica, la de origen vascular y la esclerosis múltiple son las de mayor incidencia.

¿Quién puede padecerlo?

Cualquier persona puede padecer vértigo. Los síntomas de inestabilidad pueden surgir tanto en la infancia como en la ancianidad.

En el caso de los niños tiene unas formas de vértigo muy diferentes a las catalogadas. Suele sufrir crisis espontáneas muy breves que con los años se van curando o se transforman en migrañas. Habitualmente se trata de problemas del oído medio que se manifiestan con vértigo.

En los ancianos, se presentan cuadros de vértigo multisensorial que puede evolucionar hacia una inestabilidad crónica. En estos casos, los tres sistemas del equilibrio que tienen que coordinarse en el cerebro (vista, oído y articulaciones) fallan.

Tipos de vértigo

Los vértigos se pueden clasificar de muy diversas formas. Una de ellas se basa en la localización de la enfermedad que lo causa y los divide en periféricos y centrales.

  • El vértigo periférico es el causado por la afectación del laberinto (oído interno) y nervio vestibular (el que lleva la información del equilibrio desde el oído interno al cerebro), y es el más frecuente. Los pacientes suelen presentar además pérdida de audición y zumbidos, presión y dolor en el oído.
  • El vértigo central es debido a la alteración de los mecanismos neurológicos del propio sistema vestibular. En estos casos es frecuente la existencia de alteraciones de la marcha y postura con inestabilidad muy llamativa, visión doble, problemas para la deglución, cefalea intensa, etc.

¿Cómo se diagnostica el vértigo?

En la patología del vértigo y de los trastornos del equilibro es especialmente importante una correcta historia clínica que permita avanzar en el diagnóstico y representa una de las partes más importantes de la consulta de estos enfermos.

Se presta especial atención a la limitación que el vértigo genera para el desarrollo de actividades diarias de la vida del paciente, intentando valorar y determinar el grado de discapacidad que la enfermedad produce para el paciente y su familia.

La exploración se realiza a continuación y consiste en una minuciosa exploración otorrinolaringológica que abarca oído, fosas nasales, nasofaringe, cavidad oral y laringe.

El objetivo no es sólo explorar su conformación, sino valorar detenidamente la función dependiente de ciertos pares craneales (nervios craneales), que pueden dar información importante para la diferenciación entre un vértigo central y periférico.

¿Cómo se trata el vértigo?

Expertos en el tratamiento del vértigo con gentamicina intrantimpánica

El tratamiento dependerá de la causa que lo produce. Como la enfermedad de Menière es producida por una alteración del oído interno, para su tratamiento, el paciente debe seguir en primer lugar una dieta baja en sal y eliminar líquidos, ya que, al acumularse en el oído interno, ocasionan el vértigo.

Cuando el cuidado de la alimentación no resulta efectivo, hay que acudir al tratamiento médico.

Existen diversos fármacos que se indican según las características del paciente:

  • Diuréticos: al eliminar agua, se reduce la cantidad existente en el oído interno, para poder reducir la sensación de vértigo. De esta manera, mejora la audición y desaparece el resto de los síntomas.
  • Betahistina: es un fármaco de mucha eficacia cuyo efecto es aumentar la circulación en el oído interno y reducir la excitabilidad de las neuronas vestibulares sin somnolencia. El recambio de líquido es más rápido y el acúmulo, menor.
  • Otros, como los antagonistas del calcio y los protectores celulares frente a agentes tóxicos locales (trimetazidina), resultan de gran importancia en el mecanismo implicado en el desarrollo de enfermedades con vértigo, pérdida de audición y acúfenos.

Aproximadamente el 70% de los pacientes mejoran con un tratamiento médico y dietético adecuado. Cuando no es así se realiza un tratamiento con gentamicina intratimpánica.

La gentamicina es un antibiótico que se inyecta a través del tímpano, pasa al oído interno y actúa en las células del equilibrio. La aplicación de gentamicina se hace de manera ambulatoria y se introduce en el oído medio a través de un orificio realizado en la membrana timpánica.

En el oído medio se deja durante 30 minutos para posteriormente retirarlo. En este tiempo la gentamicina difunde al oído interno ejerciendo su efecto.

El paciente acude a una nueva revisión pasada una semana y, en dicho momento, se valoran los efectos de la anterior aplicación de gentamicina y la necesidad de una nueva aplicación; si se encuentra una mínima reacción en el oído interno se procede a finalizar el tratamiento.

Los efectos del tratamiento se observan durante su propia aplicación y, en muchos casos, se va produciendo una progresiva reducción en la intensidad, gravedad y frecuencia de las crisis de vértigo hasta su completa desaparición.

Con la gentamicina intratimpánica se controla el vértigo de un 90% de los pacientes en los que ha fallado el tratamiento médico; para el resto se debe proceder a realizar una intervención quirúrgica que, según exista o no audición útil, será una neurectomía vestibular o una laberintectomía respectivamente.

En la laberintectomía se eliminan quirúrgicamente todos los receptores sensoriales del equilibrio en el oído interno y, consecuentemente, el paciente pierde la audición. Esta intervención se realiza en casos extremos en los que la propia enfermedad iba a anular la audición del enfermo.

En la neurectomía vestibular se corta el nervio del equilibrio (vestibular) de manera que el paciente mantiene la audición.

¿Dónde lo tratamos?

EN NAVARRA Y MADRID

El Departamento de Otorrinolaringología
de la Clínica Universidad de Navarra

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