Dra. Teresa Heitzmann Hernandez.
Especialista de Otorrinolaringología
Departamento de Otorrinolaringología
Clínica Universidad de Navarra -CUN- Madrid
Es la percepción de un sonido en los oídos o en la cabeza sin que exista una fuente externa que lo produzca. Puede percibirse de múltiples formas: como un zumbido, pitido, ruido de grillos, etc. Puede ser continuo o pulsátil, permanente o presentarse de forma ocasional.
El acúfeno no es una enfermedad, sino un síntoma que puede aparecer de forma aislada, acompañando a una enfermedad del oído o a otra patología.
Es un síntoma frecuente. Todos tenemos la experiencia de haber notado alguna vez ruidos en los oídos o en la cabeza, de manera esporádica. Muchas personas los tienen de forma permanente y no les afecta. Pero en algunos casos pueden llegar a molestar e incluso interferir, en mayor o menor grado, en la calidad de vida de quien los percibe. Sólo en Estados Unidos, 44 millones dicen tener acúfenos, y de ellos a 10 millones les crea un problema que les lleva a buscar ayuda médica para resolverlo.
No siempre va asociado a una pérdida auditiva, ni su aparición nos indica que vaya a producirse una sordera. Aproximadamente un 30% de las personas que tienen acúfenos oyen bien, mientras que muchas personas con sordera importante no tienen acúfenos.
En ocasiones puede ir asociado a una alteración a la tolerancia de los sonidos: una mayor sensibilidad de la habitual a los sonidos externos, que se toleran peor. En este caso hablamos de hiperacusia. Aproximadamente a un 40% de las personas que refieren acúfenos que molestan, se les detecta una hiperacusia.
Siempre ante la aparición de un acúfeno hay que hacer un estudio otorrinolaringológico para detectar si se debe a algún tipo de patología que pueda ser tratada medica o quirúrgicamente. En muchos casos no se encuentra causa y es muy común atribuirlo a un problema de riego del oído. Ésta es una de las muchas teorías que intentan explicar este síntoma. Pero la que parece estar más fundamentada, tanto por la información experimental como por los estudios clínicos, explicaría este síntoma por el desequilibrio en la actividad de los dos tipos de células en el oído interno (células ciliadas externas e internas). Este desequilibrio originaría una serie de cambios en la actividad neuronal de la vía auditiva que podrían conducir a la percepción del acúfeno. Este acúfeno sería una señal sensorial débil que se vería potenciada en su viaje desde el oído interno hasta la corteza auditiva donde sería registrada como un sonido con especial significación. En la potenciación de la señal intervienen estructuras como el sistema límbico, que tiene conexiones con el sistema nervioso autónomo y causarían la molestia. Por tanto la molestia estaría originada en la vía auditiva, debido a que la señal del acúfeno se procesaría como un sonido importante, y no en el órgano productor del acúfeno (normalmente el oído).
Es muy común indicar tratamiento médico con vasodilatadores o antiisquémicos basándose en una posible causa vascular como se ha comentado antes. Generalmente este tipo de tratamiento tiene poco éxito y no ayuda a que desaparezca la molestia. Como se ha explicado más arriba, la molestia no procede del oído sino de cómo pasa esa señal por la vía auditiva hasta el cortex. Si actuamos a ese nivel podemos ayudar a que deje de potenciarse la señal y el cerebro la vaya percibiendo cada vez menos, hasta que la olvide, erradicando así la molestia. ¿Pero cómo podremos conseguirlo?. ¿Es posible actuar a ese nivel? Y si lo es ¿qué hay que hacer?.
El tratamiento que está dando un resultado en más del 80 % de los casos es el TRT (Tinnitus Retraining Therapy) o terapia de reentrenamiento de la vía auditiva. Este tratamiento está basado en el modelo neurofisiológico del Profesor Jastreboff (Universidad de Emory en Atlanta, Estados Unidos).
El TRT tiene como objetivo conseguir la habituación, quitando primero la especial significación que tiene el acúfeno para el paciente y que suele ser interpretado como una amenaza, como algo intrusivo, que puede desde solamente preocupar, hasta molestar o interferir con la vida normal afectando al sueño, a la concentración en el trabajo, etc. Cuando una señal de cualquier tipo (visual, olfatoria, etc), en este caso auditiva, pierde significación y se convierte en una señal neutra, deja de ser percibida de forma consciente y hablamos entonces, de habituación.
Empezar esta terapia requiere unas citas especiales, ya que son consultas largas. La primera consulta puede llevar aproximadamente dos horas y las visitas de seguimiento entre media y una hora dependiendo de las exploraciones audiológicas que vayan siendo necesarias a lo largo del tratamiento.
Conseguir la habituación depende de la molestia que tenga el paciente, de los factores causantes de esa molestia, del tiempo de evolución y de la existencia de hiperacusia. Como término medio se suele hablar de unos 18 meses, aunque hay unos pacientes que lo consiguen antes y otros que pueden tardar más. En este tiempo se hacen una media de 5-6 visitas de seguimiento. Pero el tratamiento es personalizado y hay pacientes que requieren menos o más visitas.
En la primera visita se valora la molestia que causa el acúfeno y el estado del oído y de la vía auditiva. El grado de molestia se evalúa mediante unos cuestionarios que cumplimenta cada paciente y una historia clínica específica para determinar los factores que han potenciado la señal del acúfeno desde el oído hasta el cortex. Se hace después, un estudio del oído y de la vía auditiva para determinar la audición, el acúfeno y la existencia de hiperacusia. Además, puede ser necesario realizar otras pruebas, como por ejemplo la Resonancia Magnética.
En función de esto se indica el tratamiento oportuno en cada caso. Los elementos fundamentales del TRT son el Consejo Terapéutico y la Terapia Sonora.
Mediante el Consejo Terapéutico se le explica al paciente en cada caso qué le pasa y por qué le pasa, para que el acúfeno pierda significación y se convierta en una señal neutra. Con la Terapia Sonora se pretende disminuir la percepción del acúfeno a nivel cortical. Para conseguirlo se aconseja a todos los pacientes evitar el silencio; además según el grado de afectación puede requerir generadores de sonido que se usan según una pauta concreta, o audífonos en caso de que exista una pérdida auditiva.
Si tiene usted acúfenos y desea concertar una cita, deberá solicitar consulta en nuestra clínica de Madrid, especificando que su problema son ruidos en sus oídos, ya que como, se ha señalado anteriormente, al ser consultas largas requieren citas distintas de las consultas normales.
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