Cirugía robotizada: sistema Da Vinci
El sistema quirúrgico Da Vinci® es un sistema robótico asistido informáticamente que amplía la capacidad del cirujano para operar de manera menos invasiva.
Consta de tres elementos principales.
- El carro del paciente sería el componente en el que se integran los cuatro brazos que sostienen el instrumental con el que se interviene al paciente. De los cuatro brazos, uno es el encargado de portar la cámara que transmite las imágenes de la región anatómica interna que se va a intervenir, hasta la consola del cirujano. El personal de enfermería que trabaja en la zona estéril, próxima al carro del paciente y a la mesa de operaciones, es el encargado de mantener el intercambio de instrumentos y endoscopios según vaya precisando el cirujano.
- Un segundo elemento del sistema robótico lo constituye la consola del cirujano que es el verdadero “centro de control” del equipo. Este componente se sitúa fuera de la zona estéril, a unos metros de la mesa de operaciones. Desde él, el cirujano controla con sus manos, a través de dos mandos o manipuladores, los instrumentos, así como un endoscopio que ofrece imágenes en tres dimensiones. La consola cuenta también con pedales ya que el cirujano puede controlar, asimismo, parte del instrumental con los pies. El diseño de la consola está configurado de tal forma que imita la alineación natural del ojo, mano e instrumental de la cirugía abierta, lo que, a su vez, contribuye a optimizar la coordinación entre manos y pies. La visión en tres dimensiones, con profundidad de campo, y una óptica de hasta 12 aumentos, muy superior a la de la laparoscopia, permite al cirujano una mayor precisión en sus movimientos, al tiempo que la ergonomía del sistema le ofrece la misma destreza de movimientos que en la cirugía abierta.
- El tercer elemento es el carro de visión, en el que se integra el equipo de procesamiento de imágenes y de cuya configuración se encarga una persona que no tiene necesidad de situarse en el campo estéril del quirófano. En este componente se integra un monitor de pantalla táctil.
La prostatectomía radical es la intervención quirúrgica más frecuente de todas las que se realizan con este sistema.
Las ventajas respecto a las técnicas convencionales son que la recuperación del control miccional dentro de los tres primeros meses es más rápido que con la cirugía laparoscópica o con la abierta, debido a la mayor precisión en la disección de los tejidos. Además, cuando se realiza una técnica de preservación de las bandeletas o nervios erectores, ésta se consigue en una proporción mayor de pacientes, cuestión que favorece una conservación más efectiva de la potencia sexual y además una mayor integridad del esfínter de la uretra, gracias a una disección mucho más fina y anatómica
La pérdida de sangre durante la intervención, y por tanto la necesidad de transfusiones, se sitúa un 25% por debajo de las exigencias de la cirugía abierta, porcentaje similar al del procedimiento laparoscópico. El ingreso hospitalario que se precisa tras una intervención de prostatectomía radical robótica también es parecido al de la laparoscopia, situado entre 2 y 3 días, frente a los 5 de una cirugía convencional. El tiempo de intervención con el sistema Da Vinci se prolonga durante 4 ó 5 horas y en todos los casos se aplica anestesia general.
Otras patologías que también pueden beneficiarse de esta técnica son la pieloplastia, reimplantación ureteral, nefrectomía, nefrectomía parcial, nefrectomía en donante vivo, cistectomía radical (asistida con minilaparotomía) y reconstrucción de suelo pélvico.


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