Oncopediatría
¿Qué niños y adolescentes atendemos?
La edad pediátrica abarca desde la concepción hasta el fin de la adolescencia, es decir hasta al menos los 21 años. Nuestra Unidad de Oncología pediátrica atiende al conjunto de patologías malignas que afectan al niño y al adolescente, con excepción de las leucemias tanto agudas como crónicas que son derivadas para su tratamiento al Departamento de Hematología.
Así mismo los diferentes programas que contemplan la intensificación de dosis con soporte de células progenitoras hematopoyéticas y los transplantes de médula ósea propiamente dichos son derivados a la Unidad de Transplante de Médula Osea.
Los tratamientos por tanto están principalmente dirigidos hacia los denominados tumores sólidos y linfomas.
¿Cómo y con quién trabajamos?
El tratamiento de las enfermedades malignas que afectan al niño y al adolescente es un proceso complejo que siempre requiere un abordaje multidisciplinar. Para poder obtener los mejores resultados terapéuticos es necesaria la colaboración de muchos profesionales que deben aunar esfuerzos con la idea de alcanzar las más altas tasas de curación posibles.
Para ello es necesario conjuntar esfuerzos de profesionales de varias especialidades: Cirujanos, endocrinólogo Infantil, hematólogos, Intensivistas, neuropediatras, radiología Intervencionista, radioterapéuta, departamento de rehabilitación, unidad del Dolor, unidad de Trasplante de Médula Ósea
Resultados terapéuticos
Los avances terapéuticos han sido espectaculares y la mortalidad por cáncer infantil ha caído drásticamente en los países desarrollados. No obstante, a pesar de los avances asistenciales, en los países desarrollados tras el primer año de vida en el que la mortalidad está dominada por las causas congénitas y perinatales, el cáncer infantil es la primera causa de muerte por enfermedad durante la infancia y la adolescencia.
La supervivencia de pacientes afectos de cáncer infantil ha ido mejorando, de manera que en conjunto y en la actualidad, la media de curación está en el 72% de pacientes.
Estas mejoras evidentes en la curación del cáncer infantil son consecuencia del mejor conocimiento de estas enfermedades y de la aplicación de tratamientos más efectivos y adecuados. Este mejor conocimiento lo hemos alcanzado gracias al esfuerzo realizado en la investigación tanto básica como clínica aplicada que se ha venido realizando en las últimas décadas. Por otro lado, el abordaje multidisciplinar de los pacientes, conjuntando la acción de distintos profesionales, coordinados por el oncólogo pediátra, ha permitido optimizar los resultados terapéuticos.
Efectos secundarios tardíos
Desafortunadamente, el tipo de tratamiento puede producir efectos adversos sobre la salud comprometiendo su pronóstico y manifestando alteraciones meses o años después de haber finalizado el tratamiento antitumoral, éstos efectos son conocidos como efectos secundarios tardíos del tratamiento antitumoral, e incluyen disfunción de órganos, tumores malignos secundarios y secuelas psicológicas adversas.
Una de las líneas principales de trabajo de nuestra Unidad de Oncología es el estudio y prevención de dichas secuelas tardías de tratamiento. En este sentido se ha desarrollado un programa de conservación de extremidades, que manteniendo las cifras de curación evita realizar amputaciones en pacientes afectos de tumores músculo esqueléticos, que evita las amputaciones y las pérdidas de imagen corporal.
Otra de las armas terapéuticas con mayor morbilidad para el niño es la radioterapia.
De elevada eficacia en el tratamiento de las enfermedades malignas, su acción se ve limitada por los efectos adversos que las radiaciones ionizantes producen sobre los tejidos sanos del paciente, especialmente en épocas tempranas de la vida. Con objeto de minimizar efectos adversos y lesiones permanentes a largo plazo, el Departamento de Radioterapia de la Clínica Universidad de Navarra, ha sido dotado de los equipos más modernos y de la más alta tecnología, de manera que seamos capaces de disminuir al mínimo los efectos tóxicos de las radiaciones.
- La radiación con braquiterapia permite alcanzar dosis terapéuticas sobre zonas muy localizadas del organismo sin apenas repercusión en tejidos peritumorales del lecho quirúrgico.
- La radiocirugía permite el tratamiento óptimo de lesiones tumorales centrales en el organismo con un número limitado de sesiones de tratamiento y con un alto índice de eficacia terapéutica.
- La radioterapia conformacional y modulada nos permite adecuar los campos de radiación de forma milimétrica a los campos tumorales.
Todas estas técnicas modernas e innovadoras están siendo aplicadas con éxito en la Clínica, en el tratamiento de los tumores infantiles y del adolescente.


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