Entre los medios para el diagnóstico de tumores cerebrales disponibles en la Clínica destacan:
- PET con metionina y FDG. El PET con metionina es extraordinariamente eficaz en los tumores cerebrales.
- Resonancia magnética (RM) de 1,5 y de 3T incluyendo las secuencias más avanzadas de perfusión, espectroscopia y tractografía.
Entre las lesiones cerebrales que pueden requerir utilizar la cirugía dentro del tratamiento integral de la enfermedad están:
- Metástasis cerebrales de otros tumores.
- Tumores craneales primarios:
- gliomas (glioblastoma multiforme, astrocitoma, ependimoma, oligodendroglioma).
- tumores neuronales o glioneuronales (neurocitoma, ganglioglioma, gangliocitoma).
- meningiomas.
- neurinomas
- adenomas de hipófisis
- craneofaringiomas
- linfoma del sistema nervioso central
Dentro de la cirugía, nuestros objetivos incluyen:
- Conseguir un diagnóstico exacto y preciso del tumor. Esto implica contar con un laboratorio de neuropatología especializado capaz de determinaciones moleculares avanzadas.
- Disminuir la presión sobre el cerebro sano para mejorar los síntomas.
- La extirpación total puede conseguir curar el tumor o facilitar el efecto de otros tratamientos.
- La neurocirugía moderna consigue en la mayoría de los casos la extirpación de los tumores sin añadir lesiones neurológicas al paciente, incluso con mejoría de las lesiones existentes.
La consecución de los objetivos de la cirugía requiere equipos humanos expertos y dedicados y también medios tecnológicos avanzados.
Entre los sistemas que han mejorado en los últimos años la eficacia y la seguridad de nuestras intervenciones destacan:
Microscopio quirúrgico: incluyendo un sistema de fluorescencia que “tiñe” algunos tumores para facilitar su extirpación total.
Monitorización neurofisiológica en quirófano: Con la colaboración de los neurofisólogos y de anestesiólogos expertos se puede monitorizar al paciente, a veces incluso haciendo la operación con el paciente despierto. Esto ayuda a determinar si la cirugía puede o no continuar por una determinada zona sin producir una secuela al paciente. Aumenta la extirpación y disminuye las complicaciones.
Cirugía guiada por imagen intraoperatoria: en todos los tumores, la imagen de la RMN previa se usa como mapa para un navegador que ayuda al cirujano. En algunos casos especiales, por la complejidad del tumor, puede ser necesario realizar una nueva resonancia durante la intervención, para “actualizar” ese mapa. En la Cílnica, esa resonancia magnética intraoperatoria puede hacerse en un equipo de alto campo, igual a la preoperatoria, trasladando el paciente anestesiado a la sala de radiología.
Tras la intervención, se cuenta con la experiencia del departamento de Oncología para continuar el tratamiento si es preciso. Además de los tratamientos estándar, las determinaciones moleculares permiten seleccionar terapias dirigidas que pueden ser útiles al tumor de cada paciente.
Buscamos nuevas terapias y comprobamos los nuevos fármacos para ofrecer los mejores resultados posibles a nuestros pacientes.
En este momento, algunos de nuestros pacientes con este tipo de tumor pueden participar en un ensayo de inmunoterapia. El objetivo es enseñar al sistema inmune del paciente a eliminar las últimas células malignas.
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