Diverticulo de Zenker
La mayoria de los divertículos esofágicos asientan próximos a los esfínteres ya que suelen ser consecuencia de trastornos de la motilidad esofágica. Es una patología infrecuente, pero no excepcional, y que puede ser muy invalidante si existe disfagia e incluso potencialmente grave cuando se acompaña de aspiraciones.
La causa de su formación no está completamente aclarada. Debido a que su máxima incidencia se situa entre los 50 y 80 años se considera un proceso adquirido. Su constante aparición en la zona posterior de la pared faríngea, justo por encima del músculo cricofaríngeo, sugiere la coexistencia de una zona débil de la pared junto a una hipertonía de este músculo.
El aumento de presión sobre la pared posterior de la faringe daría lugar a la herniación de la mucosa y submucosa a través de las fibras musculares, originándose el divertículo, que iría creciendo distalmente, interpuesto entre el esófago y la columna vertebral, de tal manera que, cuando el saco diverticular se encuentra lleno, puede comprometer el tránsito esofágico por compresión extrínseca. Por otra parte, la situación de la boca diverticular por encima del músculo cricofaríngeo facilita la posibilidad de aspiración del contenido del saco cuando éste se vacía.
Síntomas
Aunque en ocasiones puede ser asintomático, la mayoría de los pacientes con divertículo de Zenker desarrollan síntomas en fases precoces, y éstos se hacen más acusados conforme avanza la enfermedad al crecer el divertículo. Los síntomas más comunes son disfagia alta, sialorrea, halitosis, deglución ruidosa, regurgitación del contenido del divertículo a la boca y en ocasiones síntomas relacionados con microaspiraciones como tos irritativa sincopal, sibilancias, etc. Algunos pacientes realizan maniobras como provocar la tos o compresión manual a nivel cervical para facilitar la deglución. En fases avanzadas podemos encontrar pérdida de peso y síntomas derivados de la neumopatía secundaria a las aspiraciones.
Diagnóstico
Una vez sospechada esta patología por la clínica, el siguiente paso diagnóstico, y prueba casi siempre definitiva, es el tránsito baritado que demostrará claramente la presencia del saco. En enfermos con historia larga de microaspiraciones el estudio de la función pulmonar previo a la cirugía es fundamental.
Tratamiento
El tratamiento del divertículo de Zenker es exclusivamente quirúrgico, y todos los pacientes sintomáticos deben ser considerados candidatos a la cirugía, independientemente del tamaño del divertículo, incluso en edades avanzadas. La cirugía es el único tratamiento eficaz y, en general, con un bajo riesgo.
Existen diversas técnicas quirúrgicas, siendo la diverticulectomía (extirpación del divertículo) más miotomía (sección de un músculo realizada para acceder a los tejidos subyacentes o para aliviar la constricción de un esfínter) del músculo cricofaríngeo la de elección.
Actualmente disponemos de una alternativa igual de eficaz con algunas ventajas añadidas. Como alternativa a la cirugía existe el tratamiento endoscópico. La sección endoscópica del tabique común esofagodiverticular (puente de tejido entre la bolsa del divertículo y la luz esofógica) mediante electrocoagulación, láser CO2 o sutura mecánica, consigue seccionar el músculo cricofaríngeo y aumentar el diámetro de la boca del divertículo facilitando así su vaciamiento en el esófago. El tratamiento endoscópico requiere un ingreso hospitalario de menor duración que el quirúrgico (1-2 días), con una recuperación posterior rápida, permitiendo una ingesta oral precoz.


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