Viernes, 26 de mayo de 2006
"La obesidad infantil no es un problema estético sino de salud"
Cristina Azcona, especialista del departamento de Pediatría de la Clínica Universitaria de Navarra, aboga por concienciar a los padres en la educación en hábitos alimenticios de los hijos.

Dra. Cristina Azcona y Dra. Amelia Martí
Los problemas de sobrepeso y obesidad pueden dañar muchos órganos del cuerpo como los riñones, el corazón, el cerebro, los ovarios, los testículos... y conllevan enfermedades tales como apneas del sueño, diabetes, hipertensión arterial, hiperlipidemia o incapacidad para moverse. "Si no se pone un freno, la obesidad en sus grados más severos acorta la vida y puede llegar a provocar la muerte", afirma Cristina Azcona, especialista en Endocrinología Pediátrica del departamento de Pediatría de la Clínica Universitaria de Navarra, quien recuerda que "se piensa que el único problema de la obesidad es que no la ropa no te sienta bien". Por esto, la pediatra remarca la importancia de "educar a los niños en hábitos de alimentación", como medida de prevención de los problemas de sobrepeso y obesidad.
La prevención integral de la obesidad, con el análisis de los métodos y la educación desde los distintos ámbitos (familia, escuela, deporte, salud y sociedad) fue uno de los temas de análisis en la Jornada de obesidad infantil que se celebró en el salón de actos del edificio de Ciencias de la Universidad de Navarra el 25 de mayo. Otros puntos de interés fueron los factores determinantes de la obesidad en el niño y en el adolescente, el origen genético de la patología, y el tratamiento multidisciplinar de ésta.
"El cambio en el estilo de vida que llevamos todos, ayudado por la mayor oferta industrial que hay de productos de alimentación" ha provocado el descontrolado aumento de la obesidad infantil, explica la doctora Azcona. Por este motivo la pediatra aboga por educar a los padres como primera medida de prevención, si bien reconoce que no es fácil: "Hay que concienciar a los padres y que se impliquen; si el hijo se intenta cuidar pero los padres siguen con malos hábitos, no tiene nada que hacer".
Los últimos datos revelados por el Ministerio de Sanidad apuntan un aumento de la prevalencia de la obesidad en niños y adolescentes. Así, el 12,3% de los navarros entre 2 y 24 años padece obesidad, mientras que la cifra alcanza el 25% incluyendo problemas de sobrepeso. El dato del conjunto de España en lo que a prevalencia de obesidad se refiere está cifrado en un 13,9% de dicho margen de población. Las cifras de hace dos décadas eran muy inferiores. "En 20 años se ha multiplicado por tres; el aumento es increíble", indica la pediatra de la Clínica Universitaria. En 1984 el porcentaje de población en España de entre 2 y 24 años con problemas de obesidad era del 4,9%. Este incremento se debe al "cambio en el estilo de vida que llevamos todos, ayudado por la mayor oferta industrial que hay de productos de alimentación".
El cambio en el estilo de vida y la falta de coordinación entre los horarios laborales de los padres y los horarios escolares también ha influido negativamente en la mala alimentación de los niños. "Por falta de tiempo se ha ido a lo fácil y se ha dejado de hacer cosas como darle al niño el almuerzo típico que era un bocadillo pequeño, y lo mismo sucede con la merienda". Por este tipo de cambios sociales, la doctora Azcona cree que "lo que tenemos que hacer es inculcar al niño, desde que tiene capacidad para rechazar o escoger un alimento, hábitos de alimentación y de estilo de vida saludables". Así, insta a prevenirlo desde las primeras etapas de la vida "fomentando la lactancia materna, cuidando la alimentación no sólo en el primer año de vida...". Y es que, si a un niño se le conciencia desde pequeño es más sencillo que intentar hacerlo con alguien mayor.
Menos deporte y más sedentarismo
No obstante, otro de los factores que han influido en este aumento de la prevalencia de la obesidad infantil es "la disminución de la actividad física y la vida más sedentaria", recalca la doctora Cristina Azcona. También influye negativamente en este sentido el estilo de vida y escolar actual, ya que "las dos horas de gimnasia en el colegio no son suficientes y el niño debería incluir en su actividad cotidiana otros ejercicios".
Así pues, el ámbito escolar cobra relevancia, dado que tienen gran implicación en la educación de los niños. Es más, en casos, es superior la efectividad del mensaje desde el colegio: "A veces lo que les dicen allí se les queda más que lo que les dicen los padres, y más a determinadas edades".
Existen dos edades que se pueden considerar más "peligrosas" en cuanto a la incidencia de la obesidad y el sobrepeso en niños. A los cinco años, "con un aumento de apetito no muy explicable, se produce el rebote de la adiposidad (exceso de grasa)", que conlleva un aumento de peso. Igualmente, la adolescencia es un momento crítico, "antes de dar el estirón, ya que si no crecen tanto a lo alto se tiende a acumular a lo ancho". Esto también es frecuente en las niñas al final de la pubertad. Por ello hay que modificar los hábitos de ingesta, evitar el sedentarismo y aumentar la actividad física.
En cualquier caso, y aunque es cierto que existen ciertos parámetros comunes de actuación para evitar o prevenir la obesidad infantil, "no se puede generalizar, porque incluso dentro de una misma familia es distinto cada caso; y tampoco se puede tratar al niño aparte, hay que intentar que todos los miembros de la familia coman de forma similar", concluye la pediatra Cristina Azcona. Con todo, el tratamiento de la obesidad "es complicado y son pocos los pacientes que acuden regularmente a las consultas de seguimiento. Para realizar un tratamiento adecuado se requiere un equipo multidisciplinar compuesto de pediatras, dietistas, enfermeras, psicólogos y psiquiatras".
"Educación alimenticia"
La prevención integral de la obesidad requiere asimismo la intervención de otros ámbitos más allá del puramente sanitario, como es el caso del alimenticio. Así, Giuseppe Rusolillo, presidente del Colegio de Dietistas de Navarra aboga por una actuación a tres niveles: "Educación alimenticia a la familia, porque los niños hacen lo que ven a los padres; en los colegios a educadores y monitores de los comedores; y desarrollar políticas sanitarias desde Atención Primaria". Igualmente, Rusolillo exime de la culpa total a la industria de la comida rápida, ya que es "un problema multifactorial", apunta: "No sólo afecta a la comida, también a la publicidad masiva y al estilo de vida sedentario".
Y es que el presidente del Colegio de Dietistas de Navarra cree que comemos mal por un "hemos pasado de consumir alimentos considerados baratos, como la fruta, verdura, patatas... a consumir otros caros como los alimentos ricos en proteínas con grasas saturadas
Campaña del Gobierno de Navarra
Desde el ámbito deportivo, Javier Trigo, como director-gerente del Instituto Navarro de Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra insta a "sensibilizar a la población adulta". En septiembre se va a poner en marcha, precisamente una campaña de prevención de la obesidad infantil dirigida a centros escolares para que creen hábitos de actividad física, y a las familias, con pautas de alimentación.
Asimismo, Trigo aboga por que se haga "un mejor uso del tiempo libre; ahora el niño hace actividades sedentarias en vez de físicas". Así pues, considera Trigo que hay que "concienciar a los padres de que hay un problema". Respecto a la necesidad de hacer ejercicio, considera que se debe hacer "al menos tres días a la semana actividades físicas" para prevenir y evitar la obesidad.
Decálogo para comer
- Disponer un ámbito relajado, sin prisas.
- Comprender las variaciones del apetito en los distintos niños y en cada etapa de su desarrollo.
- Educar la conducta alimentaria, tanto el que come mal como el que come demasiado: sin amenazas ni discusiones, dentro de unos límites.
- No insistir en exceso en que el niño coma.
- Disminuir las raciones.
- Diversificar los alimentos: comer de todo.
- Limitar el consumo de comida basura (una vez al mes, por ejemplo).
- Emplear técnicas culinarias adecuadas: más tradicionales, menos frituras.
- Hacer más ejercicio en vez de ver la televisión o jugar con videojuegos: intentar evitar o retrasar el uso de las videoconsolas, ordenadores... y limitarlos en el tiempo.
- Eliminar del vocabulario la palabra dieta o régimen: hay que saber comer de una forma saludable.





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