Neurología

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Jueves, 2 de noviembre de 2006

Las cefaleas provocan en España unas pérdidas económicas de 1.076 millones de euros anuales

Celebrado un curso sobre el dolor de cabeza crónico, que afecta a un 5% de la población.

Dr. Pablo Irimia

Dr. Pablo Irimia

En unos 1.076 millones de euros anuales se estiman las pérdidas económicas que causan las cefaleas en España, según datos ofrecidos por el doctor Pablo Irimia Sieira, neurólogo y responsable de la Unidad de Cefaleas de la Clínica Universitaria de Navarra. Bajo el título “Cefalea crónica diaria: Un nuevo reto para el clínico” se desarrolló los pasados 26 y 27 de octubre en Pamplona un curso organizado por este centro hospitalario.

La reunión, de carácter formativo, se dirigió a profesionales médicos entre los que se incluyeron neurólogos, residentes de Neurología y especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. El encuentro, dirigido por el doctor Pablo Irimia, contó con la asistencia de 100 participantes y tuvo lugar en el salón de actos del Edificio de Ciencias de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra en Pamplona.

Costes directos e indirectos

“El dolor de cabeza o cefalea es un síntoma que la mayoría de las personas han experimentado en alguna ocasión. Cuando son frecuentes e intensos impiden el desarrollo normal de las actividades profesionales, sociales y familiares y reducen enormemente la calidad de vida”, apunta el doctor Irimia.  Según el neurólogo de la Clínica Universitaria de Navarra, los pacientes estiman que su calidad de vida se reduce hasta un 50% como consecuencia de los dolores de cabeza.

En España, la atención médica de estos pacientes, su tratamiento, el absentismo laboral que provoca y el descenso de actividad en el trabajo son los factores que cifran los 1.076 millones de euros de pérdidas anuales, según datos extraídos del informe sobre “El impacto sociosanitario de las enfermedades neurológicas en España”, publicado en 2006 por la Fundación Española de Enfermedades Neurológicas.

Del total, los costes directos, en los que se engloban las visitas médicas a especialistas, los cuidados de atención primaria y el gasto farmacéutico, suponen aproximadamente 344 millones de euros (240 millones corresponden a las visitas al médico de familia, 90 millones a las visitas al neurólogo y unos 20 millones a gasto farmacéutico). Los costes indirectos, correspondientes a la pérdida de productividad, tanto en días como en actividad no realizada, suponen un 68% del coste total, lo que se traduce en 732 millones de euros al año.

La migraña, la más frecuente

De los más de 300 tipos de cefaleas que existen, la migraña es el motivo de consulta más frecuente. Afecta aproximadamente a un 12% de la población general. La estadística indica que esta patología aparece con mayor frecuencia en mujeres, con una afectación de más del 18% de la población femenina y con mayor incidencia en el tramo de edad comprendido entre los 20 y los 50 años, “es decir, la etapa más productiva desde el punto de vista laboral”, añade el doctor Irimia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que “una crisis de migraña es tan discapacitante como pasar un día con tetraplejia”. Por este motivo, desde el año 2004, la OMS puso en marcha una Campaña Global de Sensibilización “para concienciar a pacientes, médicos e instituciones de las importantes repercusiones sanitarias, sociales y económicas de la migraña”, indica el doctor Irimia.

La sintomatología que presenta este tipo de cefalea se caracteriza por la localización del dolor en un lado de la cabeza acompañado de una sensación pulsátil. Además, presenta náuseas, alta sensibilidad a la luz y al ruido y empeora con la actividad física por lo que habitualmente el paciente se tiene que acostar, explica el facultativo. 

Tensional y en acúmulos

Los otros dos tipos de cefaleas con mayor incidencia en la población son la de tipo tensional y la cefalea en acúmulos. La tensional cursa con un dolor más leve que el de la migraña y al contrario que en ésta no aparece acompañada de vómitos y no empeora con la actividad física. “Es decir, el paciente puede realizar una vida normal, aunque con una mayor molestia”, indica el especialista.

La cefalea en acúmulos se caracteriza por un dolor muy intenso, de corta duración, localizado también en un lado de la cabeza. Los pacientes se muestran nerviosos e inquietos durante la crisis de dolor. Se produce un enrojecimiento y constante lagrimeo del ojo correspondiente al lado de la cabeza donde se localiza la cefalea y aparecen secreciones nasales que pueden hacer pensar que se padece una sinusitis. El doctor Irimia lo describe como un dolor mucho más intenso que el de una migraña pero de menor duración.

Cefalea crónica

Estas tres afecciones pueden aparecer de forma ocasional o con tal frecuencia que se conviertan en crónicas. Una cefalea se considera crónica “cuando existe dolor de cabeza durante más de 15 días al mes y durante más de 4 horas al día”, explica el neurólogo de la Clínica Universitaria.

Actualmente, existen una serie de factores que se asocian a la posibilidad de que una cefalea se convierta en crónica. El primero en importancia, según cita el doctor Irimia, sería el consumo crónico de analgésicos. “Por este motivo es muy importante que los pacientes con cefaleas frecuentes acudan a una consulta médica para que les administren un tratamiento preventivo, de forma que el dolor de cabeza no sea tan frecuente ni intenso y se reduzca así la toma de analgésicos”, subraya el especialista. Entre otros factores destaca también la obesidad, la predisposición genética, las enfermedades del tiroides, la hipertensión arterial, la presencia de enfermedades alérgicas y el consumo de café.

La cefalea crónica se eligió como tema central del curso organizado por la Clínica Universitaria de Navarra por tratarse del dolor de cabeza que genera mayor número de visitas a las consultas (hasta el 80% de los pacientes que acuden a las unidades específicas de cefaleas).

Su interés es todavía mayor por ser “la cefalea más discapacitante debido a su carácter crónico”, apunta el neurólogo. En España se calcula que la cefalea crónica diaria afecta, aproximadamente, al 5% de la población. Hay que tener en cuenta que los enfermos con esta patología presentan otros problemas médicos asociados, como cuadros de depresión o ansiedad. En la reunión se informó también de los cambios introducidos recientemente en la Clasificación Internacional de Cefaleas para mejorar su diagnóstico. Los estimuladores, novedad en los tratamientos En el transcurso de la reunión organizada por el departamento de Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra, entre otras cuestiones, se pusieron sobre la mesa los últimos avances en el tratamiento de algunas de las cefaleas más discapacitantes. La técnica más destacada fue la implantación de estimuladores que, mediante impulsos eléctricos, bloquean la acción del nervio occipital mayor (situado en la parte posterior de la cabeza), disminuyendo o haciendo desaparecer el dolor. El conferenciante que expuso el nuevo procedimiento fue el doctor Peter Goadsby, del National Hospital for Neurology and Neurosurgery de Londres, encargado de impartir la conferencia inaugural del curso.

Los tipos de cefalea para los que se prescribe esta nueva técnica son la migraña crónica, la hemicránea continua y la cefalea en acúmulos. Dentro de ellos, el elenco de pacientes a los que puede aplicarse es muy restringido. Debe tratarse de enfermos que no responden a la medicación preventiva, “es decir, que continúan padeciendo numerosas crisis a pesar de haber seguido diferentes tratamientos médicos”, explica el doctor Pablo Irimia. Además, la restrictiva selección viene también marcada por el elevado coste del procedimiento.

Aunque la implantación de estimuladores aplicados a las cefaleas carece todavía de un ensayo clínico que permita establecer comparaciones en términos de eficacia médica, la técnica ya se ha experimentado con éxito en algunos hospitales europeos y españoles, como la Clínica Universitaria de Navarra. Según expuso el doctor Goadsby, los resultados de estas primeras aplicaciones del estimulador en ocho pacientes establecen una eficacia superior al 50% de los casos. En cuatro de los ocho pacientes a los que se les implantó el estimulador las crisis de cefaleas desaparecieron por completo. Otros dos afectados redujeron los picos mensuales de 15 a 10. En los últimos dos casos, el dolor no desapareció pero su intensidad se redujo en más de un 50%. El seguimiento de estos pacientes se ha realizado durante tres años, “de donde se advierte que en algunos casos esta técnica constituye un beneficio a largo plazo”, asegura el especialista.

El estimulador consiste en un dispositivo generador de impulsos eléctricos que se implanta, bajo la piel, en la zona torácica. El generador va conectado a un cable que, en su extremo opuesto, consta de un electrodo encargado de aplicar los impulsos eléctricos directamente sobre el nervio occipital mayor, bloqueándolo. El generador tiene unas dimensiones y un funcionamiento similar al de un marcapasos.
La intervención es relativamente sencilla y no reviste riesgos importantes. La implantación del estimulador se realiza normalmente con anestesia local, ya que el nervio occipital mayor se sitúa entre la piel y el cráneo. Por este motivo, no requiere de una cirugía neuroquirúrgica mayor.

A falta del ensayo clínico, se desconoce todavía con precisión la forma en que actúa este dispositivo en la inhibición del dolor. “Parece ser que los impulsos eléctricos que envía el estimulador actúan a nivel de la protuberancia y la región del pulvinar, estructuras cerebrales que modulan el dolor, de forma que las crisis de cefaleas mejoran a nivel del sistema nervioso central”, apunta el neurólogo.

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