Son tumores malignos que se originan en lugares distantes del hígado y se propagan hacia éste a través del torrente sanguíneo.
Qué son las metástasis hepáticas
Son tumores malignos que se originan en lugares distantes del hígado y se propagan hacia éste a través del torrente sanguíneo.
Se tratan a pacientes con metástasis hepáticas, principalmente con tumores gastrointestinales, de mama, renales y de pulmón. En los casos de cáncer de colon la técnica se aplica en pacientes que ya han recibido prácticamente todas las alternativas de tratamiento posible y se emplea de manera concurrente con terapias sistémicas. El control local de la enfermedad es relativamente bueno porque la mayoría la mayoría de las recaídas son fuera del hígado. La media de vida en estos casos oscila entre los 9 y los 12 meses. En los casos de tumores mamarios y renales se ha observado que tras más de dos años de seguimiento, la mayoría no ha recaído, y se han logrado controles muy prolongados de la enfermedad. En otros tipos de tumores tratados el control oscila entre los 6 y los 12 meses.
En los tumores gastrointestinales los datos avalan que la técnica es eficaz como tercera o cuarta línea, lo que indicaría su potencial beneficio en pacientes menos pretratados. De hecho, hay estudios internacionales en marcha que favorecen el uso de radiación en primera línea y en personas que no pueden optar a una cirugía. Por esto, de cara al futuro, el especialista de la Clínica estima que esta técnica se puede adelantar a estadios iniciales, aprovechando una buena valoración previa y combinándola con otros procedimientos.
Ventajas e indicaciones
El tratamiento de los tumores hepáticos mediante radioembolización tiene la ventaja de que no es un procedimiento exclusivo. Se puede administrar en combinación con la quimioterapia, en aquellos tumores que sean sensibles a este tratamiento. Además, se tolera bien, no requiere grandes ingresos hospitalarios, (habitualmente los pacientes permanecen ingresados un único día), y tiene un riesgo de complicaciones bajo. La radioembolización ha demostrado su utilidad a lo largo de los últimos años en Estados Unidos, Canadá y Australia para el tratamiento de tumores hepáticos. En la actualidad se realiza también en una veintena de centros en Europa.
La técnica incorporada en la Clínica está especialmente indicada para tratar tumores primarios (hepatocarcinomas), y también secundarios, sobre todo, metástasis de cáncer de colon y de tumores endocrinos. La mejor terapéutica es la extirpación quirúrgica. Sin embargo, en ocasiones el hepatocarcinoma no se puede operar y entonces las posibilidades de tratamiento son escasas. La radioembolización supone una alternativa eficaz para aquellos casos en lo que el hígado aloja varios tumores y no pueden ser extirpados. Esta técnica no sustituye a la cirugía sino que aporta la posibilidad de tratamiento a situaciones que hasta ahora no tenían ninguna opción terapéutica.
El cáncer de colon es el segundo tumor más frecuente en nuestro medio. Además, el órgano donde más frecuentemente aparecen las metástasis de otros tumores es el hígado. Se ha demostrado que estas esferas frenan y reducen la enfermedad en tumores de colon con metástasis hepáticas que hayan recidivado tras otros tratamientos sistémicos. Incluso hay estudios comparativos con grupos en los que se combinan quimioterapia y esferas frente a otro grupo de pacientes que sólo reciben quimioterapia. El grupo que recibió el tratamiento combinado mostró a medio plazo una probabilidad de reducción de enfermedad metastásica y un tiempo de supervivencia significativamente superiores.
Los datos obtenidos permiten valorar la posibilidad de administrar de forma combinada las microesferas con quimioterapia dirigida específicamente al hígado, de forma que se reduzca el tumor y pueda ser resecado quirúrgicamente. Un paciente con metástasis hepática de un tumor de colon mejora hasta en un 60%, pero si sólo se consigue una mejoría que no permita una resección, la supervivencia no supera los 20 meses. Por su parte, si se consigue inducir una respuesta que haga factible la intervención quirúrgica, la mediana de supervivencia se duplica.
Mientras los especialistas en Hepatología atienden los hepatocarcinomas, el departamento de Oncología participa en la selección de aquellos pacientes con metástasis hepáticas que pueden beneficiarse de este tratamiento.
Tratamiento de las metástasis hepáticas en la Clínica
En la Clínica se usan diversas técnicas a la hora de tratar a los pacientes que sufren de metástasis hepáticas. La técnica más novedosa es la radioembolización con microesferas de Ytrio-90.
Desde 2003, año en que la Clínica empezó a utilizar esta técnica, se ha evaluado a 75 pacientes con cáncer hepático primario o metástasis hepáticas de otros tumores. En los casi tres años de experiencia, desde que en septiembre de 2003 comenzase su aplicación en la Clínica, se ha evaluado a 95 pacientes con cáncer hepático primario o metástasis hepáticas de otros tumores. De éstos, 78 han sido tratados y tres están pendientes de ello. Los 14 restantes fueron descartados porque se vio que el procedimiento podía no ser útil o incluso tener consecuencias nocivas.
El tratamiento es complejo y precisa de la colaboración estrecha de los departamentos de Medicina Nuclear, Radiología Convencional e Intervencionista, Hepatología y Oncología. La técnica consiste en inyectar unas esferas marcadas con Ytrio-90, de muy pocas micras de tamaño, en la arteria hepática, desde donde se dirigen preferentemente a la zona tumoral. Allí se quedan alojadas y emiten radiación, lo que daña las células tumorales.
En los tumores primarios de hígado, también llamados hepatocarcinomas, (una treintena de los tratados) los resultados muestran que el tratamiento es muy eficaz para evitar que las lesiones tratadas crezcan: consigue el control -no la erradicación- de la enfermedad en más del 90% de los casos, a veces durante periodos muy prolongados. Sin embargo, aunque el control de la enfermedad se produce en un elevado número de casos, el tiempo por el que se logra es muy variable.
Testiomonio de un paciente
José Luis Giménez, primer paciente tratado con la radioembolización, se encuentra bien, a la espera de un trasplante de hígado
Hace cuatro años y medio le diagnosticaron un hepatocarcinoma. Lejos de asustarse, este maestro de Educación Primaria nacido en la localidad oscense de Biniés, acudió de nuevo a la Clínica Universitaria de Navarra, donde ya le habían tratado su rodilla, para buscar una solución. José Luis Giménez Sanz, maestro de Primaria en Santa Cilia y vecino de Jaca, fue el primer paciente tratado en España mediante la radioembolización con microesferas marcadas con Ytrio-90. Ahora, casi tres años después, está a la espera de un trasplante de hígado con el que espera mejorar, "aunque no sé exactamente en qué, porque me encuentro bien...", asegura.
Han pasado más de cuatro años, pero, ¿cómo recibe la noticia de que padece un hepatocarcinoma?
Primero fui al hospital de Jaca y me hicieron unos análisis. Allí vieron algo raro y por eso vinimos a la Clínica. Después de hacerme una biopsia me dijeron que el tumor era canceroso.
¿Qué sintió cuando se enteró de la enfermedad?
Estuve muy tranquilo y no me lo tomé como un problema grave. Pero al decirlo en casa sí que sufrieron. A mí no me parecía para tanto porque me encontraba bien. A mi familia le afectó más. Yo era el más tranquilo de mi familia. Pensé que si lo tenía sólo me quedaba intentar curarme y ya está.
¿Por qué vino a tratarse a la Clínica?
Como me habían hecho aquí también una artroscopia en la rodilla confiaba mucho en la Clínica Universitaria y en sus médicos. No tuve ninguna duda.
¿Cuál fue el desarrollo del tratamiento? ¿Cómo surgió el ofrecimiento del nuevo tratamiento de la radioembolización con microesferas?
Primero nos dijeron que no había solución. Miraron qué se podía hacer y empezaron con embolizaciones y, según lo que se necrosara, seguían. Me hicieron tres embolizaciones, y como iban viendo que los tumores no se acababan de morir me ofrecieron el nuevo tratamiento. Se había necrosado el 75% del tumor. Me dijeron que había una cosa nueva y que si quería me la aplicaban. Me preguntaron si me parecía bien y les dije que por mí, perfecto. Me hicieron una prueba para ver cómo respondería al tratamiento. Y, como fue bien, decidieron hacérmela.
¿No sintió alguna duda al saber que iba a ser el primer paciente tratado con esta nueva técnica tanto en España como en la propia Clínica?
Yo estaba convencido de que iba a salir bien, porque confío mucho en los doctores Quiroga y Sangro y en su equipo. Me dijeron que era una de las cosas que se estaba haciendo con buenos resultados. No tuve ningún inconveniente en ser el primero. Además, con las embolizaciones noté cierta mejoría y, como iba todo bien, decidí seguir adelante. No dudé ni un momento.
¿Cómo se sintió tras completar el tratamiento?
A raíz del tratamiento me encontré mucho mejor. Hasta el punto de que aunque me comentaron la posibilidad de hacerme un trasplante no lo entendía, porque estoy bien. Pero lo cierto es que hace cuatro años el trasplante era inviable y ahora pueden hacérmelo.
Han pasado casi tres años desde el inicio del tratamiento y lleva una vida normal. ¿Qué sensación le queda después de todo lo que ha pasado?
Tengo fe en los médicos y les doy las gracias por lo que han hecho por mí. He pasado de una apatía general a tener muchas ganas de vivir. Y por eso hago de todo: caza, pesca, deporte... Todo lo que puedo. No tengo ninguna secuela. Ningún problema.
¿Qué mensaje enviaría a las personas que se encuentran en una situación similar a la suya?
Aunque soy un poco nervioso, me lo tomé con mucha tranquilidad. Por eso el mensaje que les daría a quienes padezcan lo mismo que yo es de confianza: que confíen en sí mismos y que confíen en los médicos, porque vale la pena. De verdad. Que luchen. Porque luchando se consiguen muchas cosas, como superar esto.
Ahora está a la espera de ser trasplantado. ¿Cómo acoge la posibilidad?
Me pueden llamar ahora mismo. Soy el número uno de la lista. Tengo amigos que les han hecho trasplantes y les veo que están muy bien, pero ni he hablado ni quiero hablar con ellos del tema. La gente me dice que irá bien, que no tenga miedo... Y así estoy, que si me llaman ahora mismo, allá que me voy a que me trasplanten ya.





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