Qué es
La epilepsia es una tendencia del cerebro a producir crisis epilépticas. Las crisis son descargas excesivas y sincrónicas de un grupo o de todas las neuronas. El niño presentará una crisis epiléptica que puede ser de diversos tipos.
Crisis parciales o focales
Pueden ser simples (sin pérdida de conciencia) o complejas (con pérdida de conciencia). Las manifestaciones se relacionan con la función cerebral de la región donde se origina la crisis.
Crisis generalizadas
- Ausencias. Pérdida de conciencia junto a parada de actividad del niño.
- Atónicas. Caída brusca por pérdida del tono muscular.
- Generalizadas tónicas. Contracción muscular general.
- Generalizadas tónico-clónicas. Rigidez corporal con sacudidas musculares generalizadas
Incidencia
Se estima que hay 10,5 millones de niños con epilepsia en el mundo. 3,4 millones de personas inician un cuadro de epilepsia cada año y, de ellas, el 40% son niños. 1,4 millones de niños menores de 15 años inician una epilepsia cada año.
45 o 50 niños de cada 100.000 sufren epilepsia. La incidencia acumulada hasta la edad de 15 años indica que entre el 1 y el 1,7% de los niños habrá tenido, al alcanzar dicha edad, una crisis epiléptica no provocada, y aproximadamente, el 0,8% crisis repetidas.
Cuáles son las causas
Muchas causas pueden estar implicadas. En cada caso, con una conversación detenida sobre la historia del paciente, se buscará sistemáticamente la existencia o no de estos factores. Ninguno de estos factores basta para explicar la epilepsia, sino que es el trabajo del neuropediatra, en cada caso, relacionarlo o no con los síntomas del niño. Por ejemplo:
- Antecedentes en la familia de crisis epilépticas, o de convulsión febril.
- Presencia en la piel de manchas de color claro en alguno de los padres (asociado algunas veces con Esclerosis tuberosa de Bourneville).
- Noción de dificultades durante el embarazo, el parto.
- Enfermedad infecciosa severa (meningitis) previa.
- Traumatismo craneal, etc.
Sin embargo, hay que saber que en la mayoría de las epilepsias no se encuentra ninguno de estos factores. Cuando otros miembros cercanos de la familia tienen epilepsia, salvo unas pocas enfermedades muy concretas, se trata de una epilepsia de buen pronóstico en el niño.
Diagnóstico
Con frecuencia, los niños padecen ataques episódicos (espasmos del sollozo (tipos pálido y cianótico), síncopes, síndrome de Sandifer y reflujo gastroesofágico, sonambulismo, terrores nocturnos, conductas de autogratificación, disquinesias paroxísticas, mioclonias fisiológicas del sueño, mioclonias benignas del lactante) que pueden ser interpretados como epilepsia, pero no lo son.
Es muy importante distinguirlos, ya que muchos de estos ataques son benignos, desaparecen con la edad y no necesitan tratamiento. Sin embargo, a veces, se necesitan pruebas más complejas como el vídeo-EEG para el diagnóstico. Consiste en realizar un registro simultáneo de la actividad eléctrica cerebral (EEG) y del comportamiento del niño (mediante una cámara de vídeo), con objeto de capturar una crisis y poder delimitar en qué región cerebral se origina. Requiere una estancia de ingreso en el hospital, que puede variar entre 24 horas (para niños que tienen crisis diarias o cuando el motivo no es registra una crisis sino aclarar el diagnóstico) o 3-5 días.
Para hacer el diagnóstico de epilepsia y determinar el tipo de epilepsia, el instrumento más importante es la historia clínica. Los datos aportados por los padres y personas que han observado las crisis son de inestimable valor. El uso de gráficos de registro de crisis ayuda mucho a valorar la frecuencia de crisis y la respuesta al tratamiento. También es importante aportar vídeos caseros.
La exploración física ayuda a determinar si hay signos de otras enfermedades del sistema nervioso que se acompañan o dan lugar a epilepsia.
Una vez realizada la consulta, se obtiene un electroencefalograma. Es un instrumento que ayuda al diagnóstico, pero normalmente no lo "decide". En los niños se intenta realizar un EEG durante el sueño que es una prueba diagnóstica mucho más eficaz.
El objetivo de esta prueba es conseguir que el niño se duerma con los electrodos puestos y registrar un rato de sueño y un rato de vigilia. Se realiza acostando al niño la noche anterior tarde, hacia las 24.00 h., y despertándolo hacia las 4 de la madrugada. A las 9.30 de la mañana, se realiza la prueba, logrando generalmente que el niño se duerma. En los pacientes que acuden por primera vez a la consulta se puede reservar una cita a las 15.30 h. del mismo día, si el niño es pequeño, y suele dormir la siesta. En caso de niños más mayores es mejor hacerlo al día siguiente con deprivación de sueño.
Tratamiento
La epilepsia es una de las enfermedades del sistema nervioso central en el niño con un tratamiento más efectivo.
- Aproximadamente en el 75% de los pacientes se controla con medicación.
- El 64% de niños que ha tenido epilepsia, estará en remisión en la edad adulta, y de ellos, sólo un 16% permanecerá bajo tratamiento farmacológico.
- Para un 5% de los pacientes en los que no se logra controlar la epilepsia con medicación, hoy en día se puede hacer cirugía de la epilepsia, técnica con la cual hasta un 75% de los pacientes con epilepsia focal fármacorresistente puede quedar libre de crisis si es buen candidato para la operación.
La epilepsia no es una única enfermedad sino que comprende un conjunto de entidades clínicas diferentes con tratamientos y pronósticos diversos. Es muy útil, por tanto hacer una adecuada clasificación del tipo de epilepsia que presenta cada niño y del síndrome en el que se puede encuadrar. Esto ayuda a elegir el tratamiento más efectivo con los menores efectos secundarios. En los últimos años, la investigación clínica en epilepsia infantil ha logrado delimitar diferentes síndromes y establecer el pronóstico y los fármacos más eficaces para su tratamiento.
Nuestra experiencia
La mayoría de los síndromes epilépticos que se incian entre los 3 y 13 años no producen alteraciones en el desarrollo intelectual del niño. Sin embargo, en algunos casos, se detectan problemas que conviene diagnosticar a tiempo para poder tratarlos. Se ha observado que los niños con epilepsia padecen con más frecuencia trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Además, no se conoce bien si es la causa de otros trastornos del aprendizaje.






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