Es un tratamiento limitado al hígado y muy selectivo. Se basa en la peculiaridad de que a los tumores hepáticos la sangre sólo les llega por la arteria hepática, mientras que al hígado le llega tanto o más por la vena porta que por la arteria hepática. El tratamiento consiste en la inyección a través de esa arteria y de la forma más selectiva posible, de unas diminutas esferas plásticas que obstruyen los pequeños vasos. El resultado es que el tumor o los tumores quedan sin riego sanguíneo (se les produce un verdadero infarto, como el del corazón) mientras que la vena porta se encarga de que no le falte sangre al hígado sano. Es un tratamiento que suele repetirse tantas veces como sea necesario, habitualmente tres o cuatro veces, separadas entre sí unas seis semanas.
En muchos centros añaden al tratamiento, antes de inyectar las esferas, una quimioterapia que inyectan por la misma vía, en lo que se llama quimioembolizacion arterial hepática. Sin embargo, en la Clínica Universidad de Navarra -centro español que introdujo por primera vez esta técnica en España en 1986 y uno de los que más procedimientos ha realizado-, se abandonó esta práctica porque no existen pruebas concluyentes de que se mejoren los resultados al añadir la quimioterapia y, en cambio, se producen más efectos secundarios.
Aunque el tratamiento se realiza en unas horas y no precisa un quirófano ni anestesia, es frecuente que el ingreso se prolongue entre dos y cuatro días, el tiempo necesario para controlar los efectos secundarios frecuentes del tratamiento que son el dolor, las náuseas y la fiebre. Luego, es frecuente encontrarse cansado o con fiebre baja durante algunos días más, pero en conjunto no es un tratamiento especialmente arriesgado. Rara vez pueden aparecer como complicaciones la infección del tumor (que produce un absceso hepático) o la aparición de insuficiencia hepática.
Con todo, la embolización es un tratamiento puede utilizarse cuando otros más resolutivos como la cirugía o la radiofrecuencia no son posibles, y su aplicación hace que los pacientes tengan una mayor supervivencia y en alguno casos incluso puede ser curativa, aunque esto no es predecible de antemano. Y solo puede aplicarse cuando la función hepática es muy buena.
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