La nutrición parenteral permite alimentar de manera completa, prácticamente a todo paciente hospitalizado con un tracto digestivo no funcionante, suministrando todos los nutrientes directamente al sistema circulatorio. Los nutrientes alcanzan la circulación venosa directamente, sin atravesar la barrera intestinal, de una forma diferente a como sucede en condiciones fisiológicas.
Se puede restringir el uso de la nutrición parenteral a los pacientes con enfermedades que provoquen un fracaso de la función gastrointestinal, que presenten resistencia a todos los demás tipos de tratamiento o que no sean candidatos a otras alternativas terapéuticas en ese momento.
Las más frecuentes son:
Para seleccionar y preparar la fórmula más adecuada hay, en primer lugar, que medir el gasto energético del paciente. Este dato se utiliza como base para el cálculo de la ingesta calórica necesaria. Este cálculo dependerá si se pretende conseguir un mantenimiento o si se pretende conseguir una ganancia del peso (en caso de pacientes malnutridos).
Se usan mezclas de "todo en uno" en las que en la misma bolsa de nutrición, de 3 litros de capacidad, se adicionan las grasas, hidratos de carbono y proteínas, junto con los minerales y vitaminas.
El empleo de este sistema puede administrarse tanto en el ámbito hospitalario como en el domicilio.
Normalmente serán nutriciones prolongadas por lo que habrá que establecer una acceso venoso de larga duración, se accede a una vena de alto flujo, normalmente la vena cava, para evitar la producción de flebitis, dolor y trombosis de la vena, producidas por la alta osmolaridad de la fórmula.
El acceso venoso deberá ser confortable y no limitar o interferir con la movilidad y actividad normal, incluso con el ejercicio. Deberá ser accesible para el paciente, siendo visto sin dificultad, para que pueda llevar a cabo procesos de infusión y mantenimiento del mismo.
Los sistemas de acceso venoso más empleados son:
Actualmente se prefiere el sistema nocturno de infusión en aproximadamente 12 horas. La mayor parte de la infusión se realizará durante el sueño y el paciente quedará libre 12 horas del día para poder volver a su trabajo y llevar una forma de vida lo más parecida a la normalidad.
Se recomienda una infusión con bomba volumétrica provista de sistemas de seguridad que permitan una administración segura y eficiente durante el sueño.
Entre las cosas que debe saber el paciente en relación con la nutrición parenteral está:
Es necesario llevar un seguimiento por parte del equipo que le atienda, el paciente deberá estar entrenado para detectar cualquier cambio excesivo en el peso, cambios bruscos de diuresis..., que puedan dar lugar idea de algún tipo de anomalía. Al principio será necesario llevar a cabo un control bioquímico quincenal durante el primer mes con controles sobre la glucosa, urea, creatinina, pruebas de función hepática, triglicéridos, proteínas plasmáticas, niveles de electrolitos, minerales y hemograma completo. Posteriormente se pueden ir dilatando los controles e incluso hay casos que se realizan cada tres e incluso seis meses en pacientes estables.
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