| Dra.
Concepción Arregui Zamorano Especialista en Pediatría Colaborador Clínico. Departamento de Pediatría CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA |
Es un enfermedad exantemática (erupción en piel), febril, aguda y muy contagiosa.
Se produce por un virus de la familia Paramyxoviridae. Una vez padecida la enfermedad deja inmunidad para toda la vida.
Se transmite desde la persona enferma a la sana por las gotitas de las vías aéreas (gotas de Pflügge) al hablar, estornudar, toser.
La persona infectada comienza a contagiar al 9-10 día en el que se inicia el periodo prodrómico y deja de hacerlo unos cuatro días después de iniciado el exantema.
Principalmente en la infancia (entre 2-6 años), pero desde que se vacuna masivamente a la población infantil antes de la edad escolar, su incidencia ha disminuido en más de un 95% y afecta más a niños menores de 15 meses (aún no vacunados) y niños mayores no vacunados o que no han tenido contacto con el virus.
Es muy raro en lactantes menores de 6-8 meses ya que éstos están protegidos por los anticuerpos pasados a través de la placenta por su madre inmune.
En el curso de la enfermedad se distinguen cuatro periodos:
1º.- Periodo de incubación: dura de 10-14 días y es normalmente asintomático.
2º.- Periodo prodrómico o catarral: dura unos 4 días y se caracteriza por:
3º.- Periodo exantemático: dura unos 5 días con fiebre que se eleva, irritabilidad, somnolencia, empeoramiento de los síntomas catarrales, malestar general, anorexia (poco apetito).
Aparece exantema maculo-papuloso, confluente, rojizo, que se inicia en cara y va extendiéndose al resto del cuerpo, incluyendo palma de manos y plantas de pies. Existen variadades según sea este exantema como es el sarampión reticuloso o el hemorrágico.
4º.- Periodo descamativo: tiene duración variable. Disminuye la fiebre, se produce una mejoría generalizada, desaparición del exantema y aparición de una descamación furfurácea (piel con aspecto de harina)
El diagnostico se realiza fundamentalmente y casi siempre, por la clínica. También se observa un aumento de anticuerpos antisarampionosos en suero.
Aunque en general es una enfermedad benigna, pueden presentarse, en ocasiones, las siguientes complicaciones:
- Neurológicas:
- Encefalitis: 1 de cada 1000-2000 casos, cursa con cefalea, fiebre, convulsiones, alteración de la conciencia...
- Panencefalitis esclerosante subaguda: 1,5 de cada 100.000 casos, es una complicación tardía que aparece entre 2-17 años después de padecer el sarampión.
- Respiratorias: son las más frecuentes y pueden deberse a sobreinfecciones bacterianas secundarias. Entre ellas: laringitis, bronquitis, bronconeumonías, neumonías...
- Conjuntivitis que progresa a ulceración corneal, ceguera...
- Alteraciones digestivas: vómitos, diarrea, estomatitis.
- Miocarditis: es poco frecuente.
- Alteraciones del oído medio.
- Agravamiento de una tuberculosis preexistente.
- Disminución de las plaquetas (trombocitopenia).
No hay conocimiento de que el sarampión, en la mujer gestante, produzca malformaciones congénitas en el feto. Si podría ser responsable de abortos espontáneos o partos prematuros.
No hay tratamiento específico. Solo sintomático: antitérmicos, ingerir líquidos, luz poco intensa (por las molestias oculares como la fotofobia) ...
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