DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome de hiper-IgE

¿Qué es el síndrome de hiper-IgE?

El síndrome de hiper-IgE, conocido también como el síndrome de Job debido a las lesiones similares a las llagas bíblicas sufridas por Job, es una rara enfermedad inmunológica caracterizada por un alto nivel de inmunoglobulina E (IgE) en la sangre.

La inmunoglobulina E, una de las cinco clases de anticuerpos presentes en el cuerpo humano, juega un papel vital en la defensa del cuerpo contra parásitos y en la mediación de respuestas alérgicas. En el síndrome de hiper-IgE, estos niveles elevados de IgE están asociados con una variedad de síntomas que van desde infecciones recurrentes de la piel y los pulmones hasta anomalías en el esqueleto y problemas dentales.

Las infecciones de la piel, como el absceso cutáneo y las infecciones por hongos, son comunes en personas con este síndrome. Estas infecciones se deben a la incapacidad del sistema inmunológico de controlar eficazmente a las bacterias y hongos que colonizan la piel. Los pacientes también pueden experimentar infecciones pulmonares recurrentes que, si no se tratan adecuadamente, pueden llevar a complicaciones como la formación de neumatoceles, que son pequeñas cavidades llenas de aire en los pulmones. A lo largo del tiempo, estas infecciones recurrentes pueden causar daño pulmonar crónico.

En el ámbito esquelético, los individuos con síndrome de hiper-IgE pueden mostrar características como hiperextensibilidad de las articulaciones, escoliosis y osteoporosis. Además, pueden presentarse fracturas óseas con traumatismos mínimos. A nivel dental, es común la retención de dientes primarios debido a la falta de erupción de los dientes permanentes. Estas características esqueléticas y dentales pueden dar a los afectados una apariencia facial distintiva con un aspecto áspero, frente prominente, nariz ancha y mentón protuberante.

El síndrome de hiper-IgE es el resultado de mutaciones en genes específicos que están implicados en la señalización y función de ciertas células del sistema inmunológico. La mayoría de los casos de síndrome de hiper-IgE son causados por mutaciones en el gen STAT3, aunque se han identificado otros genes relacionados. El papel exacto de estos genes y cómo su mal funcionamiento lleva a los síntomas del síndrome es un área activa de investigación.

El diagnóstico de esta afección se basa en la combinación de síntomas clínicos, hallazgos de laboratorio como niveles elevados de IgE y, en algunos casos, pruebas genéticas. Es esencial que los pacientes sospechosos de tener síndrome de hiper-IgE sean evaluados por especialistas en inmunología para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

El tratamiento del síndrome de hiper-IgE se centra en el manejo de infecciones y en la prevención de complicaciones. Los antibióticos y antifúngicos se prescriben para tratar las infecciones activas, y en algunos casos, se pueden administrar profilácticamente para prevenir infecciones recurrentes. La fisioterapia puede ser útil para los pacientes con complicaciones pulmonares, mientras que la intervención ortopédica puede ser necesaria para aquellos con problemas esqueléticos. El manejo dental regular es esencial debido a las anomalías dentales asociadas con la condición. Además, los pacientes pueden beneficiarse de la inmunoterapia con inmunoglobulina intravenosa (IVIG) para mejorar su función inmunológica.

El pronóstico del síndrome de hiper-IgE varía según la gravedad de la afección y la presencia de complicaciones. Con un diagnóstico temprano y un manejo adecuado, muchos pacientes pueden llevar una vida relativamente normal, aunque pueden necesitar seguimiento médico regular y adaptaciones en su estilo de vida para minimizar el riesgo de infecciones y otras complicaciones.

© Clínica Universidad de Navarra 2023

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