DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome de Cobb

¿Qué es el síndrome de Cobb?

El síndrome de Cobb, también conocido como angiomatosis esclerosante, es una afección médica rara y no hereditaria caracterizada por la aparición de angiomas cutáneos, lesiones pigmentadas en la piel y anomalías óseas que afectan principalmente a la columna vertebral. Fue descrito por primera vez en 1955 por el cirujano ortopédico estadounidense John Robert Cobb, quien notó una asociación entre angiomas cutáneos unilaterales, escoliosis y anormalidades en la columna vertebral.

El síndrome de Cobb suele diagnosticarse durante la infancia o la adolescencia, aunque en algunos casos puede no identificarse hasta la edad adulta. Se manifiesta principalmente a través de anomalías cutáneas, como manchas de vino de Oporto y angiomas en la superficie de la piel, que generalmente se encuentran en el tronco o en la mitad superior del cuerpo. También puede presentarse con una variedad de anomalías esqueléticas, siendo la más común la escoliosis progresiva, una deformidad en la columna vertebral que causa una curvatura anormal.

Este trastorno también puede implicar otros problemas de salud, incluyendo tumores benignos y malignos, anormalidades vasculares en órganos internos, y en algunos casos, debilidad muscular y pérdida de la sensibilidad en las extremidades inferiores. La severidad de estos síntomas puede variar ampliamente entre los individuos afectados.

El diagnóstico del síndrome de Cobb se basa en los hallazgos clínicos y en estudios de imagen. La resonancia magnética puede ser particularmente útil para evaluar la extensión de las anomalías esqueléticas y para determinar la presencia de malformaciones vasculares en los órganos internos.

Actualmente, no existe una cura para el síndrome de Cobb. El tratamiento se centra en el manejo de los síntomas y puede implicar una combinación de cirugía, fisioterapia y medicamentos. La cirugía puede ser necesaria para corregir las deformidades esqueléticas, como la escoliosis, y para tratar los tumores que puedan surgir. La fisioterapia puede ayudar a mejorar la función y la movilidad. Los medicamentos, como los analgésicos, pueden ser útiles para manejar el dolor asociado con la afección.

© Clínica Universidad de Navarra 2023

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