Cáncer colorrectal

"El tratamiento multidisciplinar del cáncer colorrectal aporta grandes beneficios al paciente, ya que se le puede ofrecer el mejor y más rápido tratamiento para su caso".

DR. JAVIER RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ
ESPECIALISTA. ÁREA DE TUMORES DIGESTIVOS

El colon o intestino grueso es la parte final del intestino. Tiene forma de tubo y su interior está cubierto de una mucosa formada por células. Cuando una de ellas se transforma en maligna y se multiplica sin control, surge el cáncer de colon.

La formación de un cáncer de colon es un proceso en etapas iniciado con la aparición de un pólipo que se transforma en maligno. 

Este tumor maligno puede crecer de manera local (invadiendo las capas de la pared del tubo digestivo y pudiendo alcanzar a los órganos contenidos en el abdomen), por diseminación linfática a los ganglios o por diseminación hematógena (a través de la sangre van preferentemente al hígado, pulmón, hueso y cerebro).

Si el tumor se detecta en fase temprana, es curable en más del 90% de los casos. Por este motivo, es vital la detección precoz, ya que se trata de un cáncer frecuente. Un 80% de los casos son esporádicos y el 20% tiene influencia genética.

Contamos con una amplia experiencia y excelentes resultados en el tratamiento del cáncer colorrectal.

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¿Cuáles son los síntomas del cáncer de colon o de recto?

Los síntomas del cáncer colorrectal varían en función de su localización.

Si presenta alguno de ellos, conviene acudir al especialista en Digestivo para realizar el diagnóstico y tratamiento necesario.

Existen otras enfermedades del intestino grueso que no son malignas y que pueden provocar una sintomatología parecida.

  • Sangre en las heces: uno de los síntomas más frecuentes del cáncer de colon. De color rojizo o negro. Si el sangrado persiste, puede aparecer anemia.
  • Sensación de evacuación intestinal incompleta (tenesmo): suele aparecer en tumores localizados en el tramo final del colon o en el recto.
  • Cambio en el ritmo intestinal: aparece diarrea o estreñimiento, de modo intermitente, en personas con ritmo intestinal previo normal.
  • Heces más estrechas: suele ser debido a que el tumor está estrechando el intestino y no permite el paso normal de las heces.
  • Dolor abdominal: dolor inespecífico que mejorar tras la expulsión de gases o evacuación de heces.
  • Cansancio extremo o pérdida de peso sin causa aparente: son síntomas generales e inespecíficos que suelen darse en determinadas enfermedades, como los tumores.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que padezca un cáncer colorrectal

¿Cuáles son las causas?

La formación del cáncer colorrectal depende de la interacción entre factores genéticos y ambientales.

Factores ambientales
Predominan en la mayoría de los casos de cáncer de colon. Si estos se identificaran, podrían prevenirse muchos cánceres colorrectales. Los factores causales más importantes parecen estar en la dieta.

Factores hereditarios
El 20% de los pacientes afectados por cáncer de colon tienen algún familiar cercano (padres, hermanos o hijos) diagnosticado de esta enfermedad. Para comprobar si existen factores genéticos, se elabora un genograma con los antecedentes familiares de cáncer, no solo de colon, sino también de otros relacionados, como el de estómago, ovario, endometrio, cerebro, riñón o vía biliar. Pueden ser hereditarias la poliposis adenomatosa familiar y el cáncer colorrectal hereditario no poliposo.

En la Clínica disponemos de una Unidad de Prevención y Consulta de Alto Riesgo de Tumores Digestivos que tiene amplia experiencia y la última tecnología para detectar este riesgo genético. 

Factores de riesgo y prevención

Cada persona tiene un riesgo individual de padecer cáncer de colon que depende de muchos factores. Algunos están claramente establecidos.

El riesgo es estándar si tiene más de 50 años y no presenta ninguno de los factores de riesgo siguientes:

  • Antecedentes familiares personales de cáncer de colon o de pólipos adenomatosos.
  • Historia familiar (padres, hermanos y/o hijos) con cáncer de colon o pólipos adenomatosos.
  • Antecedentes familiares de múltiples cánceres, especialmente mama, ovario y útero.
  • Diagnosticado de enfermedad inflamatoria intestinal crónica (colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn).

¿Cómo se diagnostica el cáncer colorrectal?

<p>&nbsp;Colonoscopia</p>

El cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer más frecuente. Sin embargo, es curable en un 90% de los casos si se diagnostica a tiempo.

Para este diagnóstico precoz, existen diferentes pruebas. La Clínica cuenta con la última tecnología diagnóstica para poder detectarlo, incluso de forma no invasiva mediante cápsula endoscópica para pacientes más delicados.

Para llegar a un diagnóstico de cáncer colorrectal es necesario visualizar directamente el colon para valorar si existen lesiones y, si es así, tomar una muestra para analizar:

¿Cómo se trata el cáncer colorrectal?

Tratamiento quirúrgico: extirpación del tumor por vía convencional o laparoscópica

La cirugía tiene como objetivo extirpar:

  • El tumor, con márgenes suficientemente amplios
  • Los principales vasos arteriales y venosos que nutren el segmento intestinal en el que se encuentra el tumor
  • Los ganglios linfáticos regionales

La resección se puede realizar por vía convencional o por cirugía laparoscópica, con una incisión menor y un postoperatorio más rápido.

Tipos de cirugía:

  • Hemicolectomía derecha (tumor en el ciego o en el colon ascendente)
  • Hemicolectomía izquierda (tumor en el colon descendente o sigma)
  • Colectomías segmentarias (tumores en el colon trasverso o ángulo esplénico)

Una vez extirpado el tumor, se analiza en el Departamento de Anatomía Patológica. Dependiendo de las características del tumor puede ser necesario administrar tratamiento con quimioterapia y/o radioterapia como complemento de la cirugía.

Tumor con metástasis

Cuando el cáncer de colon se ha diseminado, una de las zonas en donde más frecuentemente origina metástasis es en el hígado.

El objetivo del tratamiento es la resección quirúrgica de las metástasis hepáticas y del tumor primario, ya que esto aumenta la supervivencia del paciente.

Si las metástasis no se pueden llegar a operar, pueden realizar tratamientos de otro tipo para controlar la enfermedad:

  • Quimioterapia combinada con nuevas terapias biológicas, según la expresión molecular del tumor.
  • Quimioterapia intra-arterial para alcanzar de modo más selectivo los focos de enfermedad metastásica. Logra más concentración del fármaco sin incremento de la toxicidad y favorece una mayor respuesta.
  • Radioembolización de metástasis hepáticas con esferas de Ytrio. Permite consolidar las lesiones hepáticas tras quimioterapia que no son susceptibles de extirpación quirúrgica.
    > Lea más sobre la radioembolización

El objetivo es administrar una combinación de fármacos que logre el mejor balance entre tolerancia y control de la enfermedad, según las características de cada paciente.

En todos los casos en los que es posible, se tiende a una cirugía conservadora.

El tratamiento del cáncer de recto sin metástasis a distancia consiste en extirpar el recto afectado. En ocasiones, según el estadio en el que se encuentre el tumor, es necesaria radioterapia y quimioterapia preoperatoria. 

Existen tres tipos de cirugía para esta patología:

  • Resección anterior de recto. En tumores de recto alto se puede conservar el tramo final del recto. Si el tumor es más bajo, se extirpará todo el recto y se realizará una sutura del colon al ano (anastomosis coloanal).
  • Amputación abdominoperineal. Cuando el  tumor está muy cerca del ano o infiltra el esfínter anal, se reseca todo el recto y el canal anal. El colon se exterioriza por la pared abdominal mediante colostomía permanente.
  • Cirugía transanal y TEM (microcirugía transanal endoscópica). Si el tumor de recto está en una fase muy precoz, es factible la cirugía local a través del ano para extirpar sólo el tumor con un margen suficiente. Evita cirugías más agresivas: resección de recto o amputación abdominoperineal. Esta cirugía puede realizarse directamente a través del ano o mediante el aparato TEM (microcirugía transanal endoscópica).

Quimioterapia y radioterapia en el cáncer de recto no metastásico antes de la cirugía

Consiste en administrar radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y quimioterapia antes de la intervención quirúrgica.

Busca aumentar el control local de la enfermedad y favorecer la cirugía, que intentará preservar la función del esfínter anal. La respuesta del tumor al tratamiento se correlaciona con la supervivencia.

La IMRT permite administrar con precisión la dosis a las áreas que se quieren tratar y se reduce significativamente la irradiación de tejidos sanos; acorta el tiempo de tratamiento y combina agentes de quimioterapia más activos frente al tumor sin incrementar la toxicidad.

En pacientes con tumores de recto distales que requieran amputación del recto (colostomía permanente), se puede realizar un protocolo de quimio-radioterapia que favorezca una máxima respuesta seguida de una cirugía conservadora de esfínter, como la microcirugía transanal endoscópica (TEM).

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El Área de Tumores de Tubo Digestivo está compuesta por un equipo multidisciplinar de expertos en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del tracto digestivo.

Incluye a especialistas en aparato digestivo, radiología, anatomía patológica, cirugía y oncología médica y radioterápica y el soporte de enfermería.

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