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Adenoma de hipófisis

"A lo largo de estos más de 15 años hemos ido desarrollando la cirugía endoscópica nasal para hacerla más segura y lograr una mayor tasa de resecciones tumorales completas".

DR. BARTOLOMÉ BEJARANO HERRUZO
ESPECIALISTA. ÁREA DE TUMORES CEREBRALES

La hipófisis es una pequeña glándula localizada en la silla turca, que es una depresión ósea en la base del cráneo que produce gran cantidad de hormonas, encargadas de controlar muchas funciones corporales, de ahí que se la llame la glándula “maestra”.

A partir de dicha glándula pituitaria se pueden formar adenomas hipofisarios, que son relativamente comunes (1 a 8 casos por cada 100.000 habitantes) y constituyen el 10-15% de todos los tumores intracraneales, teniendo su máxima incidencia en la 3ª y 4ª décadas de la vida.

Imagen del icono de la consulta de Segunda Opinión. Clínica Universidad de Navarra

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¿Cuáles son los síntomas habituales?

Los tumores funcionantes o funcionales causan enfermedad especialmente por el exceso de la hormona que secretan al torrente sanguíneo.

  • Los más comunes son los prolactinomas o productores de prolactina, que producen ausencia o irregularidad de menstruaciones en mujeres, disminución de la libido en hombres e infertilidad y producción de leche (galactorrea) en hombres y mujeres. La mayoría de estos adenomas son tratados farmacológicamente por los endocrinólogos.
  • Por el contrario, hay otros tumores funcionantes como los productores de GH (hormona del crecimiento) que causan acromegalia (adultos) o gigantismo (niños) y los productores de ACTH que desarrollan enfermedad de Cushing por exceso de cortisol (hormona del estrés). Su tratamiento fundamental es la cirugía.

Al contrario que los anteriores, los tumores no funcionantes no producen hormonas, por lo que pasan desapercibidos hasta que tienen cierto tamaño, ocasionando déficits hormonales por compresión de la glándula hipofisaria normal.

Además, si el adenoma progresa y crece excesivamente, puede salir de la silla turca, comprimiendo estructuras vecinas, como las vías ópticas, y pueden provocar pérdida visual progresiva (en algunos casos puede ser brusca por un sangrado del tumor).

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que padezca un adenoma de hipófisis

¿Cuáles son las causas?

Para la gran mayoría de los adenomas de hipófisis no conocemos aún la causa, aunque se sigue investigando en este campo.

Sólo se conoce con certeza una predisposición genética en lo que llamamos Síndrome de Neoplasia Endocrina Múltiple Tipo 1 (MEN-1), ligada a una alteración del cromosoma número 11. Pero solo el 3% de los adenomas de la hipófisis ocurren en el contexto de estos tumores endocrinos múltiples.

¿Cómo se diagnostican?

Es frecuente que los adenomas de hipófisis se detecten de manera casual al realizar una resonancia magnética cerebral por otro motivo. La resonancia permite valorar el tipo, tamaño y relación del tumor con las estructuras vecinas.

Será necesario realizar una analítica de sangre con detección hormonal para conocer qué hormonas son las que se están hiperproduciendo.

Se completa el diagnóstico con un exámen oftalmológico para valorar si el adenoma puede estar causando compresión del quiasma óptico.

¿Qué tipos existen?

Según el tamaño:

  • Microadenomas (menores de 1 cm)
  • Macroadenomas (mayores de 1 cm)

Entre el 70 y el 90% de los pacientes con un macroadenoma hipofisario tienen déficits en una o más hormonas hipofisarias en el momento del diagnóstico, mientras que el porcentaje es más bajo en los microadenomas

Dependiendo de si secretan ellos mismos hormonas o no:

  • Funcionantes (secretores). Suponen un tercio de los adenomas hipofisiarios. Un 30% son prolactinomas (producen prolactina), un 20% son productores de GH, un 15% de ACTH y un 1% de TSH.
  • No funcionantes (no secretores).

¿Cómo lo tratamos?

La cirugía es el tratamiento más común de los adenomas hipofisarios

Aunque el tratamiento de elección es la cirugía, es frecuente la combinación de diferentes tipos de tratamiento.

Las opciones terapéuticas actuales incluyen:

  • tratamiento farmacológico y sustitutivo hormonal
  • cirugía (transesfenoidal microquirúrgica o endoscópica y transcraneal)
  • radioterapia/radiocirugía

Las medicaciones que bloquean la secreción hormonal pueden controlar los síntomas y, a veces, reducir el tamaño del tumor, especialmente en los prolactinomas.

Si la hipófisis resultara dañada durante la cirugía, el paciente precisaría posteriormente tratamiento de reemplazo de las hormonas deficitarias (cortisol, GH, hormona tiroidea, estrógenos, testosterona, hormona antidiurética). 

Hoy en día, el gran desarrollo de la endoscopia posibilita la extirpación de la mayoría de estos tumores a través de la cavidad nasal, siendo muy excepcional la necesidad de una craniotomía (apertura del cráneo).

Además, la colaboración del neurocirujano con el otorrinolaringólogo permite ejecutar procedimientos cada vez menos cruentos y más complejos bajo modernos sistemas de lentes, cámaras y monitores de alta definición.

La cirugía endoscópica nasal consiste en introducir por las fosas nasales un endoscopio, que se desliza entre el cornete medio y el tabique nasal, hasta localizar el agujero esfenoidal. Este orificio se amplía para conseguir una apertura suficiente del seno esfenoidal, lo que permite visualizar el suelo de la silla turca para extraer el tumor.

A diferencia de la técnica convencional microscópica, no suele dejarse taponamiento nasal.

Después de la intervención, el paciente pasa a UCI y, al día siguiente a planta, donde es valorado por Neurocirugía, Otorrinolaringología y Endocrinología.

En cuanto a la estancia hospitalaria tras la cirugía, en los casos no complicados es suficiente con 3-4 días. Sin embargo, a veces, debido a la propia patología hipofisaria hormonal (especialmente en la enfermedad de Cushing), el endocrinólogo tiene que realizar varios estudios analíticos y ajustar la medicación, por lo que la estancia puede alargarse algunos días más.

¿Dónde lo tratamos?

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El tratamiento individualizado de cada caso por parte de un equipo interdisciplinar permite ofrecer la mejor alternativa a cada paciente.

Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

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