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PATOLOGÍA TIROIDEA

Tratamientos que ofrecemos

Desde la primera visita del paciente se define la mejor estrategia diagnóstica y terapéutica. También se planifica y coordina su asistencia global así como la de su familia. Esto permite recorrer los distintos servicios con eficiencia, garantizando el cuidado óptimo para todos los pacientes.

Ponemos a su disposición los mejores tratamientos adecuados a su caso. Uno de los más novedosos, es la cirugía robotizada con Da Vinci. Se lleva a cabo con instrumentos especialmente diseñados, de reducido tamaño y una gran precisión en su manejo. Este avanzado equipamiento permite trabajar con una perfecta visualización de la zona y confiere una mayor precisión al cirujano.

¿NECESITA PEDIR UNA SEGUNDA OPINIÓN?

Imagen con los pasos que hay que dar para solicitar una segunda opinión en la Clínica Universidad de Navarra

Si necesita la opinión de nuestros expertos sin necesidad de desplazarse a la Clínica, le ofrecemos la posibilidad de realizar una consulta de Segunda Opinión Médica.

La cirugía es la terapia principal contra el cáncer de tiroides

La cirugía es el principal tratamiento para todos los tipos de cáncer de tiroides. Se realiza de un modo convencional, pero en la Clínica Universidad de Navarra, la tiroidectomía es una nueva indicación para la cirugía robótica con el sistema Da Vinci®. Con una incisión en la axila del paciente se llega a la zona del cuello en donde está situado el tiroides y se realiza la extirpación de la glándula.

Hasta ahora, la cirugía para extirpar el tiroides se realizaba mediante una incisión en el cuello y, aunque en los últimos años, se efectúa una cirugía mínimamente invasiva, las cicatrices que quedan en el cuello tienen consecuencias estéticas.

Las indicaciones principales de esta intervención de cirugía robótica son mujeres jóvenes con un nódulo tiroideo unilateral menor de 4 cm. o carcinomas foliculares de tiroides.

Esta técnica ofrece una nueva alternativa de tratamiento quirúrgico al paciente con una rápida cicatrización, una incidencia de complicaciones similar al abordaje convencional a través del cuello y, el gran beneficio estético.

Se administra Yodo 131 hasta constatar que no se aprecian depósitos patológicos

El Yodo 131 se utiliza como tratamiento del carcinoma diferenciado de tiroides, de forma complementaria a la cirugía para la destrucción de restos tiroideos, o como tratamiento de elección en la afectación próxima al área resecada y a distancia (metástasis) del carcinoma.

Antes del alta al paciente que ha sido intervenido quirúrgicamente, los especialistas deciden la dosis de Yodo 131 que precisará y concretan el ingreso -unos dos meses después de la cirugía- para este tratamiento radiometabólico.

El paciente ingresa en la Clínica y, después de extracción de sangre para determinación de tiroglobulina y de TSH, se le administrará la dosis de Yodo 131 planificada. El yodo se elimina fundamentalmente por la orina.

Pasadas 72 horas, se realiza una gammagrafía o rastreo de cuerpo entero para ver si existen depósitos patológicos del Yodo, lo que indica metástasis o informa de la ausencia de estos depósitos.

Se puede repetir la gammagrafía periódicamente para determinar si todavía persisten células tiroideas.

Las revisiones se van espaciando según se constata una satisfactoria evolución.

En algunos casos, es necesario realizar pruebas diagnósticas complementarias: PET de estadiaje oncológico, ecografía, TAC, RMN, gammagrafía para verificar que efectivamente no quedan restos tumorales.

Hormonoterapia, quimioterapia y radioterapia, tratamientos complementarios

Tras la cirugía es necesario, en la mayoría de los casos, completar el tratamiento con hormonoterapia, quimioterapia y/o radioterapia.

  • Hormonoterapia: Tras la extirpación quirúrgica del tiroides o la administración con yodo radiactivo, está indicada la administración de hormona tiroidea sintética, levotiroxina, para suplir la función fisiológica del tiroides.
  • Quimioterapia: Sólo está indicada si existe enfermedad metastásica diseminada o han fracasado otros tratamientos.
  • Radioterapia: En ocasiones, con fines paliativos, para destruir las células tumorales.

La irradiación complementaria en pacientes con carcinoma de tiroides que han sido intervenidos disminuye la posibilidad de fallo local pero no afecta la supervivencia. Debe plantearse en caso de cirugía incompleta, extensión alrededor del tiroides o afectación de ganglios. Asimismo, se puede administrar en recidivas no operables o que no respondan al radioyodo. Además, la irradiación externa está indicada como tratamiento paliativo para destruir células tumorales implantadas en otras localizaciones.

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