jueves 8 febrero de 2007
El doctor A. Kennedy, experto estadounidense en esta técnica, participó en un curso de la Clínica
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Los doctores Bruno Sangro, director de la Unidad de Hepatología de la Clínica Universitaria, Andrew S. Kennedy, co-director médico de Wake Radiology Oncology y José Ignacio Bilbao, especialista de Radiología de la Clínica.
El tratamiento de tumores de hígado mediante radioembolización de microesferas marcadas con Ytrio 90 ha supuesto un importante avance en el tratamiento de la enfermedad tumoral hepática, según destaca el doctor Andrew S. Kennedy, co-director médico de Wake Radiology Oncology, profesor de la Universidad de Carolina del Norte y experto mundial en esta técnica terapéutica. “La importancia del procedimiento radica en que ha permitido que pacientes con tumores hepáticos y un pronóstico vital de algunas semanas lleven años viviendo”, subraya el especialista.
El doctor Kennedy estuvo el pasado martes en Pamplona donde participó en un curso sobre “Radioembolización, un tratamiento regional para tumores hepáticos”, organizado por la Clínica Universitaria de Navarra y dirigido a profesionales médicos, que se desarrolló en el salón de actos del Edificio de Ciencias de la Universidad de Navarra. En la reunión intervinieron además los facultativos de la Clínica, los doctores Bruno Sangro (Hepatología), Marta Valero (Medicina Nuclear), José Ignacio Bilbao (Radiología), Javier Rodríguez (Oncología Médica) y Fernando Pardo (Cirugía General).
Cabe destacar que la Clínica Universitaria es centro médico de referencia en España en el tratamiento de tumores de hígado mediante radioembolización con microesferas y uno de los hospitales europeos que acumula mayor experiencia en la aplicación de esta técnica.
El procedimiento consiste en inyectar en la arteria hepática esferas, de muy pocas micras de tamaño, marcadas con el isótopo radiactivo Ytrio-90. Desde allí se dirigen a la zona tumoral donde quedan alojadas y emiten radiación, consiguiendo dañar las células tumorales. En sus más de tres años de experiencia, la Clínica Universitaria ha podido comprobar que en el 90% de los casos de hepatocarcinoma tratados mediante radioembolización la progresión local de la enfermedad queda controlada. Dada su complejidad, el tratamiento precisa de una intervención multidisciplinar con la participación de especialistas médicos en Medicina Nuclear, Radiología Convencional e Intervencionista, Hepatología y Oncología.
El doctor Kennedy destacó así la importancia del trabajo e investigación que se efectúa en centros de referencia, como la Clínica Universitaria, lo que permite una mejora constante de la técnica de radioembolización. En esta línea, un grupo de expertos, entre los que figura el doctor Kennedy y el doctor Bilbao de la Clínica Universitaria, ha sentado las bases para ofrecer unas recomendaciones consensuadas sobre el modo adecuado de administrar el tratamiento, una guía que será publicada el próximo mes en la prestigiosa revista IJROBP.
Actualmente, el especialista estadounidense estudia la forma de optimizar la cantidad de radiación adecuada en cada paciente, lo que permitiría una mayor eficacia del tratamiento y una menor toxicidad.
- Los pacientes para quienes estaría indicada esta técnica ¿deben
responder a criterios de selección muy concretos?
- Sin duda, la radioembolización va dirigida a un grupo de pacientes muy seleccionado porque se trata de un tratamiento con la suficiente entidad como para que, en la misma medida que puede producir un beneficio, utilizado de manera inapropiada pueda producir efectos secundarios notables.
- ¿Qué requisitos debe cumplir un enfermo con un tumor hepático para poder ser tratado mediante radioembolización?
- El principal requisito es que sean enfermos cuya función hepática sea lo suficientemente buena como para tolerar un cierto grado de lesión que pueda causar el tratamiento sin que se produzca ninguna complicación.
- ¿Dónde radica la clave del éxito de esta técnica?
- Una de las cuestiones más importantes que aporta este tratamiento es que la radioembolización con microesferas puede hacerse en situaciones en las que ningún otro tratamiento puede efectuarse. Ofrece esperanza a aquellos pacientes a los que ningún otro procedimiento se las da. Actualmente hay pacientes vivos, años después de haber sido tratados, cuyo pronóstico inicial era de unas semanas de vida. Esta es la razón más importante para considerar un tratamiento de este tipo.
- Estados Unidos es el país que acumula mayor experiencia en esta técnica.
- Probablemente sea el país con mayor experiencia, pero en Europa hay determinados centros de referencia, como la Clínica Universitaria, que están aportando, no sólo experiencia en número, sino también en calidad científica en el manejo del procedimiento.
- ¿Cuáles son los índices de éxito del tratamiento mediante radioembolización?
- El control local de la progresión del cáncer colorrectal se consigue en dos tercios de los pacientes tratados. En tumor carcinoide y otros de origen neuroendocrino, el éxito se produce en el 80% de los casos. Y en los hepatocarcinomas, tratados en la Clínica Universitaria, ese control local de la enfermedad se consigue prácticamente en la totalidad de los pacientes y resulta beneficioso en el 70% de los casos durante períodos de tiempo a veces muy prolongados.
- ¿Se han producido avances recientes en el procedimiento?
- Uno de los avances más importantes, que saldrán a la luz este año, se refiere a la cantidad de radiación necesaria en cada paciente. La forma de calcular la dosis adecuada de radiación que debe ser administrada se va a modificar previsiblemente en los próximos años. Hasta la fecha hemos reunido y analizado los datos combinados de muchos centros americanos y algunos centros europeos, como la Clínica, que reúnen entre todos a más de 750 pacientes. De forma que el análisis de esta enorme experiencia va a permitir modificar el modo actual de calcular la dosis necesaria de radiación que debemos administrar.
- ¿Podría aplicarse la radioembolización en otros órganos?
- Sí, aunque actualmente no existe una investigación concreta en marcha. Todos aquellos que tenemos experiencia en radioembolización con microesferas creemos que hay tumores de otros órganos que pueden beneficiarse. Para llegar a esas masas tumorales se tienen que dar unas condiciones de vascularización que permitan que las microesferas se alojen sólo en esa región y no hay muchos órganos que lo permitan tan bien como el hígado.
- Las líneas actuales de investigación del tratamiento ¿en qué áreas se concretan?
- La primera línea de investigación actual se centra en conseguir definir la cantidad de radiación necesaria (dosimetría) que debe administrarse a los diferentes tumores. La segunda área de estudio se refiere a las formas de combinar esta terapia con quimioterapia.
- ¿Pueden adelantarse resultados?
- Próximamente voy a presentar en París, en un importante congreso sobre el tratamiento del cáncer, los resultados de la mayor serie de pacientes analizada, fruto de una colaboración entre varios centros médicos entre los que figura la Clínica Universitaria. Presentaré los datos del cálculo de la cantidad de radiación que se suministra a los tumores y el modo en que esta cuestión define la respuesta del tumor. Creo que este es el paso previo para cualquier avance posterior. El conocimiento de la dosis necesaria de radiación en cada caso es una cuestión que hasta ahora no se medía con precisión, por lo tanto supone un paso muy importante en la mejora de la efectividad del tratamiento.
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