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Última actualización: 11 de marzo de 2010
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Enfermedades

Tumores hepáticos

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El cáncer de hígado es una enfermedad en la que las células del órgano se vuelven anormales, crecen fuera de control y forman un tumor. El más frecuente es el hepatocarcinoma;  aunque pueden darse también casos de colangiocarcinoma, angiosarcoma y linfoma, además de metástasis de tumores que llegan al hígado de otras áreas del cuerpo, como el páncreas, el colon, el estómago o la mama.

En España, cada año se diagnostican 4.000 nuevos casos de hepatocarcinoma, y como uno de los mayores factores de riesgo aparece la existencia de una cirrosis hepática (en especial si está producida por hepatitis virales C o B, pero también por esteatohepatitis no etílica).

El diagnóstico precoz de tumores hepáticos debe hacerse estudiando a personas sin síntomas, ya que -por desgracia- cuando éstos han aparecido, la situación suele ser demasiado avanzada. Por ello, se delimita el seguimiento intensivo (revisión cada 6 meses) al grupo de personas en el que es más probable que el tumor aparezca: pacientes cirróticos de cualquier causa, sobre todo si son mayores de 50 años, y todo paciente con una infección crónica por hepatitis B (aunque no haya desarrollado una cirrosis).

Las técnicas utilizadas para la detección de posibles tumores hepáticos son:

  • Ecografía: fácil, cómoda, y no usa radiación; pero detecta con dificultad los tumores pequeños.
  • Escáner o TAC (tomografía axial computerizada): aunque más complicada y con uso de radiación, esta técnica permite detectar lesiones verdaderamente pequeñas y ofrece mucha información.
  • Resonancia magnética: técnica excelente por la posibilidad de detectar lesiones pequeñas; aunque no usa radiación, puede resultar incómoda para personas claustrofóbicas.
  • Biopsia: cuando las anteriores técnicas de imagen no son concluyentes, se obtiene una muestra de tejido mediante la punción a través de la pared abdominal.
Tratamiento

A menudo han de tratarse a la vez dos enfermedades hepáticas, el tumor y la cirrosis, lo cual complica el tratamiento.

Son pocos los pacientes en los que se puede extirpar quirúrgicamente el tumor, por el estado del resto del hígado, que no suele ser óptimo. Por ello, una alternativa razonable es el trasplante hepático, si bien, éste sólo suele indicarse cuando la enfermedad está muy limitada, en etapas precoces, por la escasez de hígados donados en todos los países del mundo.

También existe la posibilidad de recurrir a la ablación percutánea. Mediante la apliación de agujas que atraviesan la piel se destruye el tumor in situ por medios químicos (inyección de alcohol u otras sustancias) o físicos (aplicación de un intenso calor –termoablación- o frío –crioablación-).

Otra opción son los tratamientos vasculares como la embolización arterial, mediante la cual a través de la arteria hepática se inyectan partículas o bien mezcladas con fármacos quimioterápicos (quimioembolización) o cargadas de radiación (radioembolización). A pesar de sus riesgos para el hígado, los estudios demuestran que mejoran la supervivencia de los pacientes tratados.

Y aunque son tumores en general muy resistentes a la quimioterapia, en los últimos años están surgiendo nuevos fármacos sobre los que hay fundadas esperanzas de que puedan contribuir eficazmente a su tratamiento.

Cabe indicar que en pacientes con ictericia o ascitis el tratamiento del tumor no debe siquiera plantearse: no sólo resulta inútil, sino que puede empeorar la calidad de vida por efectos secundarios de los tratamientos.

Por qué en la Clínica Universidad de Navarra

La Clínica Universidad de Navarra es uno de los centros pioneros en el estudio y tratamiento de tumores hepáticos a nivel mundial.

Desde el momento de la consulta se consigue un diagnóstico rápido, facilitado por  estudios avanzadas mediante las técnicas de imagen antes citadas. Y a partir de ahí, gracias a la colaboración de distintos especialistas se elabora un plan de tratamiento para el que se dispone de todas las herramientas posibles.

Los resultados del trasplante hepático en la Clínica están situados entre los mejores no sólo de España sino del mundo. La tasa de resecabilidad (el porcentaje de pacientes en los que se consigue una extirpación total del tumor ) es también de las más altas del país, y la tasa de morbilidad (el porcentaje de complicaciones de la intervención) es baja y está dentro de los límites de calidad de los mejores hospitales mundiales.

Las técnicas de radiología intervencionista convencional (radiofrecuencia o embolización arterial) se hacen en la Clínica con unos resultados en términos de eficacia y seguridad comparables a los mejores centros mundiales. Con más de 20 años de experiencia, la Clínica Universidad de Navarra no sólo dispone de todas las partículas embolizantes del mercado, sino que cuenta con una técnica actualmente no disponible en ningún otro hospital español como es la radioembolización, en la que atesora mayor experiencia que ningún otro hospital europeo.

La Clínica Universidad de Navarra quiere ayudar a través de su portal web a la divulgación de la ciencia y a la mejora de la salud y el bienestar de las personas con información accesible, actualizada y relevante. El carácter de la web es meramente divulgativo y en ningún caso puede sustituir la relación médico-paciente. Ante cualquier duda, acuda a su centro médico o especialista.

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