Incontinencia urinaria
La incontinencia de orina es altamente prevalente en la población adulta y de dos a cuatro veces más común en mujeres que en hombres. La incidencia aumenta casi linealmente con la edad hasta ser considerada como uno de los síndromes geriátricos, tanto por su elevada prevalencia en mayores de 65 años como por el impacto negativo que ocasiona en el anciano que la sufre.
Se estima que el 50% de las mujeres, sea cual sea su edad o su condición socioeconómica, padece incontinencia urinaria en algún momento de su vida y que un 10% de ellas sufre pérdidas significativas regularmente.
Hay tres tipos de incontinencia urinaria:
- De esfuerzo, coincidiendo con actividad física, tos, estornudo o risa, que representa el 25% de los casos
- De urgencia, se trata de una pérdida de orina asociada a un irrefrenable deseo de orinar, que representa el 20% de los casos
- Mixta, en la que se asocian síntomas de las dos anteriores y que es el tipo más frecuente.
Está producida por la edad, embarazos y partos, menopausia, deterioro funcional y cognitivo, y otros factores como intervenciones quirúrgicas, obesidad, cierto tipo de ejercicio físico, etc.
Caben varios tipos de tratamiento:
- Mediante ejercicios para mejorar el tono muscular de las estructuras que soportan la vejiga; Son ejercicios dirigidos a mejorar la elasticidad y fuerza muscular, incrementar el cierre uretral y prevenir la pérdida de orina. Consiste en aumentar el tono muscular de los músculos de la pelvis, mantener tiempo la contracción muscular y aumentar el número de repeticiones, son conocidos como ejercicios de Kegel. Se puede combinar con el uso de conos vaginales.
- Con medicación, indicado sobre todo en la incontinencia de urgencia y de esfuerzo.
- Tratamiento quirúrgico, mediante cirugía mínimamente invasiva, reservado a aquellas pacientes en las que los tratamientos anteriores no han surtido efecto. Dentro de las procedimientos de cirugía minimamente invasiva para tratar este problema estan la sacrocolpopexia o histeropexia laparoscópica y la reaparación paravaginal laparoscópica.
Se trata de una cinta, habitualmente de polipropileno, material muy bien tolerado por el organismo, que se coloca debajo de la uretra sin tensión. Al ser porosa, se queda fija y acaba integrándose en el organismo. La operación dura unos 25 minutos y se realiza habitualmente bajo anestesia epidural, pudiendo incluso realizarse bajo anestesia local. La red sintética se introduce a través de una pequeña incisión practicada en el interior de la vagina. Se trata de una intervención sencilla y muy poco invasiva, lo que facilita la rápida recuperación de la paciente en su propia casa. La incontinencia cesa en cuanto se coloca la malla, si bien se recomienda evitar grandes esfuerzos durante el primer mes posterior a la intervención.
Existe una última técnica que se denomina cirugía con minicintas en donde a través de un única incisión bajo la uretra, se coloca una pequeña cinta que se fija interiormente, sin orificios en la piel. Tiene mayores ventajas que la técnica de la malla sintética, mayor comodidad para la paciente y la ventaja de que es ajustable.



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