Incontinencia fecal
Si bien la incontinencia fecal afecta a individuos de todas las edades, es más frecuente en las mujeres y en las personas de edad avanzada. Se calcula que su incidencia alcanza al 2% de la población, al 10% de las personas mayores de 65 años y al 5% de las mujeres que han dado a luz por vía natural.
En ambos sexos, la incontinencia fecal se asocia en un 50% con incontinencia urinaria.
La actividad intestinal es controlada por cuatro factores: la sensación rectal, la capacidad de acumulación rectal, la presión del esfínter y los hábitos intestinales establecidos. Si cualquiera de estos es afectado, se produce la incontinencia fecal.
El médico, tras una serie de preguntas dirigidas, puede formarse una idea sobre el factor o factores que están alterados en este mecanismo complejo que retiene las heces en el recto. El tacto rectal, que consiste en introducir un dedo enguantado en el ano, puede proporcionar datos sobre la potencia muscular del mismo. Si los escapes de heces son importantes o limitantes, se deben realizar pruebas especiales para conocer con precisión cuál es la causa de la incontinencia. Estas pruebas son, fundamentalmente, la manometría ano-rectal, que mide las presiones de los músculos de la zona, y la ecografía anal, que puede detectar las lesiones que existen en los músculos anales.
Si existen diarrea o estreñimiento, se deben realizar estudios especiales para conocer y en su caso corregir su causa.
Casi todos los casos de incontinencia fecal mejoran con un tratamiento adecuado:
- Si existe diarrea y se conoce su causa, esta debe ser tratada. Si la causa no es conocida, se trata con dieta y, eventualmente, con preparados de fibra o con medicamentos antidiarreicos.
- En los casos en que exista estreñimiento, se debe intentar controlarlo normalizando la frecuencia de las evacuaciones con dieta, preparados de fibra y laxantes. Si estas medidas no son suficientes, se debe "limpiar" el recto periódicamente con supositorios o con enemas.
- Se deben intentar evitar las situaciones cotidianas que pueden originar la incontinencia fecal. La utilización de protectores como protege-ropa interior, compresas o pañales pueden proporcionar seguridad y evitar situaciones vergonzantes.
- El aprendizaje de ejercicios para potenciar la musculatura anal o para mejorar la sensibilidad del recto conocido como "biofeed-back", asociado a las medidas anteriores, produce mejoría en la mayoría de los casos.
- En los casos en que no se consigue una mejoría, se debe valorar el tratamiento quirúrgico que actúa reparando los músculos del ano o bien colocando un ano artificial.


Avances clínicos
Chequeos
Memoria 2010-2011
La Clínica en Madrid
Cuadro médico
Investigación


Síguenos en