Recomendaciones osteoporosis

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Se pueden tomar varias medidas para mantener los huesos sanos. Para mantener los huesos fuertes y retrasar la pérdida de hueso.

La Clínica Universidad de Navarra cuenta con una línea especializada en osteoporosis.

La dieta debe aportar todo el calcio necesario para la mineralización de los huesos. Esto supone mantener una alimentación sana y equilibrada en la que están incluidos los productos lácteos. Una ingesta reducida de esa fuente de minerales y vitaminas puede predisponer a padecer esa enfermedad de los huesos, y no hay que olvidar como en la etapa infantil la presencia de un desayuno insuficiente y la sustitución de esos elementos de la dieta por otros menos sanos puede dar lugar al desarrollo de estados carenciales. Esos estados carenciales producen anomalías incluso en el crecimiento y fortalecimiento de los huesos. Sin embargo, esos estados carenciales pueden agudizarse de nuevo en los adultos y ancianos. Una dieta inadecuada puede hacer mella no sólo en la salud de los huesos, repercutiendo en todo el organismo. Los ancianos sin un adecuado soporte social tienen un elevado riesgo de presentar ese problema. 

Aporte de calcio en la dieta: Las dosis recomendadas especialmente para la mujer dependen de la edad y de otras circunstancias. En general se recomienda el siguiente aporte:

  • 0 a 0’5 año - 360 mgr
  • 0’5 a 1 año - 540 mgr
  • 1 a 10 años - 800 mgr
  • 10 a 24 años - 1200 mgr
  • Adulto - 800 mgr
  • Embarazo - 1200 a 1400 mgr
  • Lactancia - 1200 a 1400 mgr
  • Personas mayores - 1200 a 1600 mgr

El calcio está presente sobretodo en los productos lácteos, frutos secos y pescado. 

Respecto a la vitamina D, la exposición al sol es fundamental para conseguir un buen aporte. Según algunos autores, puede ser suficiente con treinta minutos al día.

Ejercicio físico

La falta de ejercicio físico influye en de forma importante en la fortaleza del hueso. Puede ser suficiente con realizar un paseo diario o ejercicios de gimnasia.

El sedentarismo da lugar a una disminución de la mineralización del hueso debido a la inactividad. Esa inactividad produce un descenso en las fuerzas y tensiones que actúan en el hueso. Aunque pueda parecer contradictorio, esa presión ejercida sobre el hueso ejerce un efecto revitalizador del mismo favoreciendo la formación de nuevas trabéculas óseas. El sedentarismo también tiene otras muchas consecuencias, por ejemplo sobre el sistema cardiovascular. Ese sedentarismo puede ser fruto de unos hábitos de vida erróneos despreciando la realización de ejercicio físico incluso en el día a día, muchas veces por la excesiva comodidad que nos puede ofrecer la vida moderna.

Esa inactividad puede ser mucho más acuciante en las personas mayores. La falta de oportunidades y el aislamiento al que se pueden ver sometidos favorece ese problema. Por otro lado, la degeneración de las articulaciones con la consecuente aparición de artrosis disminuye la posibilidad de evitar la falta de movilidad. Eso unido a los dolores que pueden aparecer como consecuencia de las pequeñas fracturas que comprometen el hueso aumentan la dificultad para moverse. 

Mantener un estilo de vida saludable

  • Luchar contra la obesidad y el sobrepeso: El sobrepeso implica un mayor deterioro del sistema osteomuscular, con la aparición de fenómenos de sobrecarga y lesión de las articulaciones. 
  • Parecen implicarse además otros factores en el desarrollo de esta enfermedad como influencias genéticas, enfermedades reumáticas, procesos sistémicos inflamatorios, consumo de tabaco y alcohol, etc...Contra algunos de ellos no se puede luchar, pero sí contra aquellos que son subsidiarios de ser corregidos con una vida sana.

Evitar las caídas 

Las caídas son comunes en ancianos y entre sus consecuencias figuran la muerte, traumatismos, fracturas y hospitalizaciones prolongadas. Los tres factores que más predisponen a las caídas son la debilidad de los músculos de la cadera, la mayor inestabilidad y el consumo excesivo e inapropiado de medicamentos (sedantes, hipotensores etc.) La visión es particularmente importante para el equilibrio y la estabilidad de las personas ancianas.

Detectar la osteoporosis

La detección de ese problema de forma precoz favorece un correcto tratamiento del mismo. El examen radiológico resulta muy limitado debido a que cuando los cambios se objetivan, el avance del deterioro en el hueso es importante. Existen otros métodos diagnósticos entre los que destaca la densitometría ósea. Esta técnica diagnóstica derivada de la medicina nuclear permite cuantificar la masa ósea en determinadas localizaciones del sistema óseo como la cabeza del fémur o la columna vertebral. Esa determinación ofrece unos valores que deben ser evaluados según otros de referencia para la población española. Cuando la reducción de esa masa ósea es importante se hace crucial comenzar con un tratamiento.

Personas con un mayor riesgo. Los principales factores de riesgo de la osteoporosis son:

  • Edad avanzada y sexo femenino
  • Historia familiar de osteoporosis
  • Estructura corporal pequeña y delgada
  • Menopausia prematura, o la falta de menstruación por muchos meses cuando joven
  • Dieta baja en calcio
  • Estilo de vida poco activo
  • Fumar o tomar bebidas alcohólicas en exceso

Tratamiento de la osteoporosis 

Ese tratamiento se desprende en gran parte de lo que se ha comentado anteriormente. Una dieta sana junto a la realización de ejercicio físico diario adecuado para la edad y condiciones de cada persona, son fundamentales para evitar o enlentecer el avance de esa enfermedad. En determinados casos puede recurrirse a la utilización de ciertos fármacos que favorecen la mineralización del hueso. Esos tratamientos permiten frenar la osteoporosis e incluso consiguen un alivio sintomático.

Recomendaciones

  • No abandonar la realización de ejercicio físico diario.
  • Aportar una cantidad adecuada de calcio en la dieta principalmente mediante productos lácteos.
  • Tratamiento correcto de los problemas articulares o musculares que pueden limitar la mobilidad.
  • Control periódico por personal especializado de las personas de riesgo (mujeres y ancianos).

En la Clínica

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