Lupus eritematoso sistémico
Se manifiesta alternando períodos de mayor actividad o más síntomas (exacerbación) con otros de inactividad (remisión.) Los ataques pueden ser leves o graves.
Se desconoce la causa de esta reacción inflamatoria. Probablemente sea el resultado de una combinación de tendencias genéticas, hormonales (es una enfermedad mucho más frecuente en las mujeres) y factores ambientales (virus, rayos ultravioleta de la luz solar, medicamentos)
El lupus generalmente aparece en personas entre los 20 y los 40 años, y es 10 veces más común en mujeres que en hombres.
El lupus es una enfermedad que puede afectar a varios órganos:
- Síntomas generales: cansancio, pérdida de peso y fiebre prolongada, que no se debe a ningún proceso infeccioso.
- Síntomas articulares y musculares: El 90% de los pacientes con lupus tienen dolor e inflamación de las articulaciones (artritis.) Las que más se afectan son las de los dedos de las manos, muñecas, codos, rodillas y las de los pies. Es frecuente que el paciente note rigidez articular por las mañanas. Puede conducir a que las articulaciones se deformen, aunque en líneas generales la función articular se conserva bien. Pueden aparecer dolores musculares en los brazos y las piernas.
- Piel: La lesión más conocida, aunque no la más frecuente, es el “eritema en alas de mariposa”, que consiste en un enrojecimiento y erupción de la piel en las mejillas y nariz. Las lesiones de la piel en el lupus aparecen en cualquier parte del cuerpo y en general no dan molestias. Los pacientes con lupus tienen una piel muy sensible a los rayos ultravioletas (fotosensibilidad) y no es infrecuente que la enfermedad aparezca tras una exposición solar prolongada.
- Corazón y pulmones: Pericarditis y pleuritis. Ambos procesos tienen síntomas parecidos: dolor en el tórax y a veces fiebre. En ocasiones se pueden afectar los pulmones o las válvulas del corazón, lo que puede ocasionar insuficiencia respiratoria o cardíaca.
- Riñón: La lesión más frecuente es la inflamación (nefritis.) La lesión del riñón es asintomática manifestándose en algunas ocasiones como cansancio o subida de la tensión arterial.
- Cerebro: dolores de cabeza y depresión
- Infecciones: El paciente con lupus es sensible a las infecciones.
- El síndrome antifosfolípido: Se caracteriza por la aparición de trombosis, abortos de repetición y alteraciones hematológicas (trombopenia o anemia hemolítica), asociados a la presencia de anticuerpos antifosfolipídicos (AAF.) Los AAF mejor conocidos son los anticuerpos anticardiolipina y el anticoagulante lúpico. Este síndrome puede ser primario o asociado a otra patología autoinmune subyacente, principalmente al lupus eritematoso sistémico, en el cual aparece hasta en un 20-30% de los pacientes.
Diagnóstico
El lupus es difícil de diagnosticar.
El diagnóstico, se basa en tres aspectos fundamentales: 1) los síntomas que cuenta el paciente; 2) el examen físico del enfermo y 3) los análisis de sangre y orina.
En los análisis de sangre es frecuente que el número de leucocitos, linfocitos y plaquetas este más bajo de lo normal. Si hay inflamación renal el examen de la orina lo detectará.
Las pruebas más importantes serán las que detectan la producción de los autoanticuerpos, y concretamente de los anticuerpos antinucleares (ANA.) Prácticamente el 100% de los pacientes presenta anticuerpos antinucleares, cuando son negativos prácticamente se excluye la existencia de esta enfermedad. El problema es que también en otras enfermedades están presentes, incluso en un pequeño grupo de personas sanas. Por lo tanto una prueba positiva de ANA por sí sola no hace el diagnóstico de lupus.
Hay otros autoanticuerpos más específicos del lupus, como los llamados anticuerpos anti-DNA o anti-Sm, cuya presencia permite confirmar el diagnóstico. La presencia de anticuerpos antifosfolipídos también ayuda a diagnosticar el lupus.
Tratamiento
No existe cura para el lupus y su manejo puede resultar todo un desafío. Las decisiones sobre qué tratamiento realizar se basan en las necesidades específicas y los síntomas de cada paciente.
1. Consejos generales
- El paciente con lupus puede llevar una vida normal desde el punto de vista familiar, laboral y social.
- Es aconsejable realizar actividades como caminar, nadar o montar en bicicleta, para prevenir la debilidad muscular.
- Hay que alternar las actividades habituales con periodos de descanso, para controlar la fatiga.
2. Tratamiento Médico
Entre los medicamentos utilizados están:
- Antiinflamatorios. Alivian el dolor de la artritis y pueden suprimir otros síntomas leves, como los dolores musculares y algunas pleuritis o pericarditis.
- Corticoides. Siguen siendo los medicamentos más importantes para controlar muchos de los síntomas que aparecen en el lupus.
- Antipalúdicos. Para el tratamiento de la artritis, de algunas lesiones de la piel y para cuando existen síntomas pleurales y pericárdicos.
- Inmunosupresores. Los más utilizados son la azatioprina y la ciclofosfamida. Estos medicamentos se emplean únicamente cuando hay complicaciones importantes de la enfermedad, especialmente en el riñón. Su administración debe tener un estricto control médico, ya que son medicamentos que pueden dar lugar a efectos secundarios importantes.
- Otros medicamentos. Al ser el lupus una enfermedad que puede afectar a cualquier órgano, muchas veces habrá que recurrir a administrar medicamentos, que van dirigidos a tratar esas complicaciones. Es posible que el enfermo con lupus tenga que tomar fármacos para la tensión arterial, para mejorar la circulación sanguínea, etc.


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