Antiinflamatorios

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Los antiinflamatorios son un grupo muy numeroso de fármacos que se emplean para el tratamiento del dolor y la inflamación. Son muy utilizados en las enfermedades del aparato locomotor, es decir, aquellas que afectan a las articulaciones, los músculos, los huesos y los tendones, ya que, administrados a dosis adecuadas y bajo control médico, contribuyen de forma decisiva a mejorar el bienestar del enfermo. 

Los antiinflamatorios constituyen uno de los principales tratamientos de las enfermedades reumáticas en las que la inflamación juega un papel importante (efecto antiinflamatorio), como son la artritis reumatoide, la artritis crónica juvenil, las artritis reactivas, la espondilitis anquilosante, la gota, el lupus eritematoso sistémico, la artritis psoriásica, y las bursitis y tendosinovitis. 

Por su capacidad de disminuir el dolor (efecto analgésico), también se utilizan en otros muchos procesos, como son la artrosis, el dolor muscular, el dolor dentario, el dolor de cabeza y después de traumatismos y de intervenciones quirúrgicas. 

Además, pueden disminuir la fiebre (efecto antipirético) y algunos (como ácido acetil salicílico) pueden ayudar a prevenir una trombosis sanguínea (efecto antiagregante).

Indicaciones

Los antiinflamatorios son fármacos fundamentales en el tratamiento de los pacientes con enfermedades reumáticas. Su objetivo es aliviar el dolor y disminuir la inflamación, ya que, si ésta es muy intensa o prolongada, puede lesionar los tejidos articulares. 

En algunas enfermedades las células sanguíneas (glóbulos blancos y plaquetas) se activan y, mediante una enzima llamada ciclooxigenasa, producen las sustancias responsables de la inflamación. Los antiinflamatorios impiden la acción de la ciclooxigenasa y, mediante este mecanismo, disminuyen la inflamación. Existen 2 tipos de cicloxigenasas. La ciclooxigenasa 2 es la responsable del dolor e inflamación. La ciclooxigenasa 1 interviene en el mantenimiento de las funciones de diferentes órganos como el estómago y el riñón. Los antiinflamatorios clásicos inhiben ambos tipos de enzimas. También existen unos antiinflamatorios que inhiben sólo la ciclooxigenasa 2 (llamados coxibs) sin afectar a la ciclooxigenasa 1. 

Su efecto es rápido y precoz y se puede apreciar ya desde el primer día, pero alcanza su máximo efecto en el curso de los 7-14 días que siguen al inicio de su administración. Del mismo modo, su efecto deja de producirse cuando se abandona. Los antiinflamatorios no eliminan la causa de la inflamación, por lo que no curan la enfermedad, pero sí ayudan a mejorarla ya que facilitan la actividad física y el bienestar diario del enfermo. 

Cuál es el mejor antiinflamatorio

No hay ningún dato que demuestre que un antiinflamatorio, utilizado a dosis equivalentes, sea claramente superior a otro. Por ello, en el momento de decidirse por un determinado antiinflamatorio deberán valorarse diferentes factores. Estos factores dependerán de las características de cada paciente, entre las que se incluyen el tipo de enfermedad que presenta y sus síntomas, la edad, otras enfermedades que pueda padecer, o los tratamientos que esté utilizando. Son igualmente importantes factores que dependen del propio fármaco como su eficacia, tolerancia, seguridad, coste y la forma y vía de administración  

En algunos casos, deben probarse varios fármacos hasta encontrar el más adecuado para cada paciente. Es imposible predecir qué antiinflamatorio va a resultar más eficaz y menos tóxico en cada caso. El antiinflamatorio elegido debe emplearse un periodo de tiempo suficientemente largo, al menos 15 días, antes de asegurar que no es efectivo y cambiarlo por otro. 

Lo más importante es encontrar el antiinflamatorio adecuado para cada caso; el ideal será aquél que controle el dolor y la inflamación sin producir efectos secundarios. La eficacia no disminuye aunque se utilice de manera continuada durante mucho tiempo. 

Tipos de antiinflamatorios

Los antiinflamatorios se pueden agrupar según la similitud de su estructura química, forma de actuación y duración del efecto. 

La mayor parte de antiinflamatorios se comercializan en forma de tabletas, cápsulas o comprimidos para su administración por vía oral. También es posible su administración por vía rectal o intramuscular. El tratamiento a través de la piel en forma de crema, gel o pomada suele ser mucho menos eficaz, pero puede estar indicado en algunos casos. 

Los antiinflamatorios se absorben fácilmente en el aparato digestivo. Circulan por la sangre unidos a las proteínas, y se distribuyen por los tejidos hasta alcanzar el lugar donde se ha producido la inflamación. Los antiinflamatorios se vuelven inactivos en el hígado y posteriormente son eliminados por la orina. 

Para que tengan efecto deben alcanzar un nivel adecuado en sangre. Por ello, es imprescindible seguir las indicaciones del médico y realizar un número adecuado de tomas al día. Un error en la dosis puede producir un menor efecto antiinflamatorio o un exceso de efectos adversos. 

Efectos adversos más frecuentes

Los efectos adversos más importantes y frecuentes son los que afectan al aparato digestivo (esófago, estómago, intestino), al aparato respiratorio (pulmones y vías respiratorias), al sistema nervioso (cerebro), al sistema renal (riñones y vías urinarias), a la piel y a los componentes de la sangre. 

Como ocurre con todos los medicamentos, existen algunas situaciones en las que deben evitarse los antiinflamatorios, ya que existe un mayor riesgo para la aparición de efectos secundarios. Entre éstas se incluyen: 

  • Alergia conocida a los antiinflamatorios (hinchazón de cara, labios, lengua o garganta y/o erupción cutánea con picor). 
  • Antecedentes de crisis de asma con la Aspirina o cualquier otro antiinflamatorio. 
  • Úlcera de estómago o duodeno activa (en caso que sea necesaria la toma de antiinflamatorios deberán extremarse las precauciones y tomar gastroprotectores). 
  • Enfermedad renal grave. 
  • Enfermedad hepática grave. 
  • Enfermedad inflamatoria intestinal. 
  • Embarazo o lactancia. 

La acción de los antiinflamatorios puede variar la acción de otros medicamentos, aumentando o disminuyendo su eficacia. A este efecto se le llama interacción medicamentosa. 

Una de las interacciones más importante es la que se produce con fármacos que se usan para disminuir la coagulación (Sintrom®, Aldocumar®), ya que puede aumentar el riesgo de sangrado. En los pacientes que estén bajo tratamiento con fármacos antidiabéticos debe tenerse en cuenta que, al tomar antiinflamatorios, pueden disminuir las cifras de glucosa. Otros medicamentos con los que también puede ser necesario modificar la dosis son la digoxina, fármacos contra la epilepsia y para control de la tensión arterial, antibióticos y litio. 

Deben evitarse los antiinflamatorios durante el primer trimestre del embarazo y el último mes antes del parto. En caso de embarazo y tener que recurrir a la administración de antiinflamatorios se aconseja la administración de Aspirina. Ésta es bastante segura para el feto. 

Los niños pueden tomar algunos de los antiinflamatorios aprobados para uso pediátrico, siempre bajo estricto control médico y con dosis adecuadas a su edad y peso. 

Los enfermos de edad avanzada corren un mayor riesgo de desarrollar efectos adversos que la población joven. Debe tenerse una precaución especial en los casos de desnutrición, en el caso de padecer otras enfermedades o en el caso de tomar otros medicamentos. En general, se recomienda dar dosis más bajas que las habituales. 

Recuerde

  • Debe informar a su médico de los diferentes fármacos que toma antes de iniciar un tratamiento con antiinflamatorios. 
  • Debe realizar controles periódicos para evaluar el beneficio del tratamiento y la aparición de efectos adversos. 
  • No se deben combinar diferentes antiinflamatorios. 
  • Si presenta cualquier tipo de reacción que no considere normal, debe dejar de tomar el fármaco y comunicarlo a su médico. 
  • Es importante mantener la dosis que su médico le ha recetado. Si se olvida de una, prescinda de ella, no tome una dosis extra, y reanude su toma habitual en la dosis siguiente. 

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