Ansiedad

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En los niños son frecuentes los miedos normales: tanto a los extraños o personas ajenas al círculo familiar, como a los ruidos fuertes, animales, tormentas, oscuridad...

La mayoría de éstos miedos se resuelven espontáneamente con la edad. Pero si el niño tiene un miedo exagerado o desproporcionado que interfiere con su vida diaria, esto puede indicar que existe un problema.

Si su hijo tiene uno o más de los siguientes síntomas, los padres deben buscar ayuda médica;

  • Miedos excesivos ante situaciones normales que no mejoran con la edad (como dormir solo...)
  • Temor excesivo a separarse de los padres, a ir al colegio, o a dormir fuera de casa...
  • Rabietas frecuentes, excesiva rigidez en el comportamiento
  • Molestias abdominales, vómitos, mareos a los que no se encuentra causa física
  • Obsesividad y comportamientos repetitivos (compulsiones)
  • Timidez excesiva que impide el funcionamiento social (fobia social)

En la unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra ofrecemos:

  •     Evaluación
  •     Diagnóstico.
  •     Tratamiento en consulta para niños y adolescentes con trastornos de ansiedad.
Tras escuchar a los padres, evaluar al niño y realizar las pruebas complementarias necesarias, el equipo de médicos, psicólogos y enfermeras llega a un diagnóstico utilizando la metodología más moderna y actualizada disponible.

Trastorno de ansiedad por separación

El 4% de los niños sufrirán un trastorno de ansiedad por separación durante su infancia. El niño muestra un miedo intenso y desproporcionado cuando se separa de sus padres, cree que puede pasarle algo malo a él o a sus padres. Lo manifiesta no queriendo ir al colegio, ni a otros lugares en los que va a estar sin sus padres (excursiones, casa de amigos etc). Además, tienen ansiedad, rabietas, incluso quejas físicas, como molestias abdominales, vómitos y mareos, que mejoran rápidamente al volver con los padres. Los síntomas aparecen más frecuentemente por la mañana antes de ir al colegio o los domingos por la noche, y no están presentes en fines de semana o durante vacaciones. El tratamiento es sencillo y eficaz. Consiste en una exposición repetida y gradual al estímulo que crea su ansiedad (ir al colegio). En algunos casos, si la exposición gradual no es suficiente, es necesario emplear medicación durante unas semanas.  El pronóstico es bueno, pero si no se trata supone un riesgo al quedar el problema “enquistado”, y los niños pueden presentar en el futuro otros trastornos de ansiedad o incluso depresión.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad en el que el niño o adolescente presenta obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son ideas, impulsos o imágenes mentales recurrentes que el niño tiene sin querer y que le producen mucha ansiedad. Las compulsiones son comportamientos repetitivos (lavarse las manos, ordenar cosas, asegurarse de cosas) o acciones mentales (contar, repetir palabras, rezar) que el niño se siente empujado a hacer en respuesta a una obsesión, o según reglas aplicadas rígidamente. El objetivo de estos comportamientos es prevenir o reducir la ansiedad o evitar que pase algo malo. A veces el niño reconoce que las obsesiones o las compulsiones son excesivas o absurdas. Tratamiento: La mayoría de los niños con TOC se pueden tratar y mejoran con una combinación de tratamiento psicológico cognitivo conductual de “exposición y prevención de respuesta” (E-PR) y un medicamento del grupo de los antidepresivos inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS).

Trastorno de ansiedad generalizada

En el trastorno de ansiedad generalizada el niño tiene una preocupación constante y desproporcionada y una sensación continua y muy molesta de que algo malo va a suceder. Además, una vez que empieza una preocupación esta no se puede parar. Afecta del 2,7 al 4,6% de los niños y adolescentes. Los niños se suelen preocupar demasiado sobre si hacen bien las cosas, son muy inseguros, excesivamente rígidos, preocupados con la puntualidad, etc.

Trastorno por ataques de pánico o de angustia

Los ataques de pánico o de angustia, se caracterizan por aparición brusca e inesperada de síntomas físicos como taquicardia, sudoración intensa, temblor, respiración rápida, sensación de falta de aire, de ahogo, o de que no puede tragar, sensación de frío o calor y además síntomas psicológicos como temor a morirse, a perder la razón o a perder el control.

Trastorno de Estrés Post traumático (TEPT)

Es un trastorno de ansiedad que se da en niños que se exponen o son víctimas de una situación catastrófica en la que corre peligro su vida, como un accidente de tráfico o doméstico (incendio…), un desastre natural (terremoto, inundación, huracán), una muerte violenta en la familia, un atentado terrorista, una guerra, o a una situación crónica como un maltrato físico, violencia doméstica, abusos sexuales, o abuso psicológico. El niño puede responder con síntomas depresivos y de ansiedad característicos de este trastorno. Se caracteriza por síntomas de re-experiencia involuntaria el trauma (sueños, recuerdos...), evitación de situaciones que le recuerden el trauma, síntomas de activación excesiva o aumento del estado de alerta.

Bibliografía para padres:
Soutullo & Figueroa. Convivir con niños y adolescentes con ansiedad. Editorial Médica Panamericana, 2010

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