Neumología

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Las enfermedades respiratorias representan una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en la infancia.

En los países industrializados, suponen una de las 4 principales causas de mortalidad, siendo el asma la enfermedad crónica más frecuente en esta época de la vida, dando lugar a un importante consumo de recursos sanitarios.

Globalmente, las enfermedades respiratorias continúan siendo una de las mayores causas de ingresos hospitalarios y de absentismo escolar.

Bronquiolitis

La bronquiolitis es una infección de los pulmones y del aparato respiratorio del niño, por lo general menor de 2 años, que puede ser causada por varias clases de virus. El más frecuente es el denominado Virus Respiratorio Sincitial, conocido comúnmente por sus siglas VRS. Otros virus menos frecuentes son el virus de la gripe, parainfluenza, adenovirus y metapneumovirus. La enfermedad  afecta a los bronquios, fundamentalmente a los más finos.

La infección puede aparecer en cualquier época del año aunque lo mas frecuente es que aparezca en los meses invierno y al comienzo de la primavera (desde Noviembre hasta Marzo y Abril).

La mayoría de los niños están enfermos durante una semana y después se recuperan. No obstante, en algunos esta infección puede dar lugar a problemas respiratorios en el futuro: Es muy frecuente que tras un episodio de bronquiolitis, sobre todo si el niño ha precisado hospitalización, durante los siguientes meses o incluso años, sus resfriados cursen con síntomas similares a los de la bronquiolitis inicial, es decir, tos con o sin fiebre, dificultad para respirar y pitidos en el pecho. Incluso algunos trabajos de investigación han demostrado  que los niños que han padecido bronquiolitis durante los primeros meses de la vida, presentan luego durante la segunda infancia y adolescencia un mayor riesgo de desarrollar asma que los niños que nunca ha presentado bronquiolitis

Asma

El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias que dificulta el paso de aire a través de los bronquios. En ellos se produce una inflamación especial que hace que, ante diferentes sustancias o situaciones, se compriman y se llenen de mucosidad, cerrando el paso del aire.

Se caracteriza desde el punto de vista clínico por episodios de disnea (dificultad respiratoria), sibilancias (silbidos o pitos en el pecho) o tos, especialmente matutinos o vespertinos que desaparecen durante las remisiones.

Entre los factores coadyuvantes o contribuyentes se encuentran las infecciones respiratorias, la prematuridad, algunos tipos de dieta, la contaminación atmosférica y la exposición al humo del tabaco. Entre los factores desencadenantes, se encuentran los alergenos, infecciones respiratorias, el ejercicio, cambios climáticos, alimentos, aditivos y algunos fármacos (Acido acetil salicílico..)

En primer lugar hay que hacer el diagnóstico clínico, basado en la historia clínica donde se ponen de manifiesto los síntomas descritos con anterioridad.

Con el fin de poder objetivar la obstrucción al flujo aéreo, se hace el diagnóstico funcional, que consiste en una prueba de función respiratoria (espirometría). Tiene el inconveniente que requiere la colaboración del niño y por tanto se realiza en niños por encima de los 6 años. En todo niño en el que se sospeche un asma bronquial hay que realizar la espirometría basal y con broncodilatador con el fin de demostrar que la obstrucción de la vía aérea es reversible (característica del asma).

Por último, un diagnóstico etiológico, dirigido a buscar la causa que desencadena los síntomas; el identificar la causa es el paso más importante para poder controlar la enfermedad: En primer lugar se realizarán lo que conocemos como pruebas cutáneas, siendo la mas utilizada la técnica de Prick, no dolorosa, y que nos permite testificar varios alergenos a la vez, teniendo los resultados en 20 minutos. No obstante, la positividad cutanea frente a un alergeno, no implica la responsabilidad del mismo en la enfermedad, por esto además de estas pruebas, tenemos que confirmar mediante un análisis de laboratorio si existen anticuerpos específicos (IgE) frente al alergeno encontrado positivo en la prueba cutánea. Cuando existe una discordancia entre la historia clínica, prueba cutánea, y anticuerpos específicos, contamos con lo que conocemos como prueba de provocación específica (alergeno), a la que tenemos que recurrir en pocas ocasiones. Cuando el diagnóstico clínico de asma no es claro, realizamos una prueba de provocación inespecífica (con ejercicio, metacolina, etc.), con el fin de desencadenar los síntomas y poder objetivarlos.

Otras pruebas de laboratorio como son la tasa de IgE sérica (característica del paciente atópico), radiografía de tórax y senos, y otras determinaciones, nos ayudan a descartar otras patologías

El tratamiento del niño asmático esta basado en tres pilares: Prevención, Tratamiento farmacológico y Educación.

Fibrosis Quística

La Fibrosis Quística es una enfermedad crónica y hereditaria que representa un grave problema de salud. Es una enfermedad degenerativa que afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo.

Consiste en una alteración genética que afecta a las zonas del cuerpo que producen secreciones, dando lugar a un espesamiento y disminución del contenido de agua, sodio y potasio originándose la obstrucción de los canales que transportan esas secreciones y permitiendo que dicho estancamiento produzca infecciones e inflamaciones que destruyen zonas del pulmón, hígado, páncreas y sistema reproductor principalmente.

Es una patología grave de tipo evolutivo con una esperanza de vida limitada y que hoy día no tiene curación.

Un diagnóstico precoz puede prolongar la esperanza de vida de las personas con Fibrosis Quística y mejorar la calidad de la misma.

Se estima que la incidencia de la Fibrosis Quística en nuestro país es de un caso de cada 3500 nacidos vivos, mientras que uno de cada 30 habitantes son portadores sanos de la enfermedad.

El tratamiento de la Fibrosis Quística se basa en tres pilares fundamentales: conseguir una nutrición adecuada, utilizar medicamentos que luchen contra la infección e inflamación respiratorias y realizar con regularidad la terapia física consistente en fisioterapia respiratoria, ejercicios de fortalecimiento de la musculatura del tórax para prevenir deformidades y la práctica de algún deporte.

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