Rinosinusitis
Si se inflaman porque se obstruyen por un proceso viral, bacteriano o alérgico y esta obstrucción persiste, se cierran los pequeños conductos y se acumula mucosidad en ellas, que comienzan a drenar y a generar distintas molestias.
Los síntomas de la sinusitis son sensación de congestión nasal, dolor de cabeza localizado en la zona frontal, maxilar, debajo de los ojos y alrededor de ellos; sensación de congestión continua, moco continuo y, en algunos casos, tos y estornudos, que de manera habitual se dan en la rinosinusitis aguda. Cuando la sinusitis se prolonga, el dolor desaparece y persisten la congestión y el goteo retronasal, de forma que el paciente traga mucosidad y le cuesta respirar. Entonces se pueden complicar con problemas pulmonares.
Cualquier persona puede padecer rinosinusitis aguda debida a un cuadro gripal. Sin embargo, si dura más de 12 semanas, ya se habla de rinosinusitis crónica.
En las condiciones adecuadas, la sinusitis se cura sola y sin necesidad de antibióticos. Si este cuadro persiste en el tiempo, es necesario tratamiento médico y, si tampoco hay mejoría, se debe practicar una intervención quirúrgica.
Consiste en abrir, de manera muy poco invasiva, las distintas cavidades obstruidas. Para ello, se utiliza una guía que se introduce por el orificio de entrada de esa cavidad y, mediante un balón, que se inserta a través de la misma guía, se ensancha la apertura nasal y se hace un drenaje.
Su ventaja es que se realiza sin romper el hueso, a diferencia de otras técnicas, y la recuperación y evolución postquirúrgica son mucho más rápidas. No obstante, no se puede utilizar en todos los pacientes. No pueden someterse a una sinuplastia los pacientes que tienen pólipos.
Otra característica de la sinuplastia con balón es la posibilidad de utilizarla de forma combinada, junto con otras técnicas quirúrgicas clásicas.



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