Pérdida de audición

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La hipoacusia es la disminución del nivel de audición por debajo de lo normal.

El proceso por el cual oímos, es extremadamente complejo y los elementos que intervienen en él son muy delicados. El sonido tiene que realizar un largo recorrido desde que se produce hasta que llega al centro auditivo, situado en la parte anterior de nuestro cerebro. El oído externo es el que capta el sonido, que llega al conducto auditivo y de ahí a la membrana timpánica.

Grafico oido sanoLa cadena de huesecillos, situada en el oído medio, conduce las ondas sonoras hasta la ventana oval, desde donde pasan al caracol (en el oído interno), donde se encuentran las células sensoriales que transforman el sonido en impulsos nerviosos. Estos son conducidos, mediante el nervio auditivo, hasta el cerebro. Si un sólo eslabón de esta complicada cadena no cumple su función, total o parcialmente, se producen pérdidas auditivas más o menos importantes.

Las causas más frecuentes por las que este engranaje puede fallar son muchas. Antecedentes familiares, enfermedades de tipo vírico durante el embarazo (rubeola, citomegalovirus, toxoplasmosis, sífilis, herpes o VIH ), malformaciones craneofaciales, peso inferior a 1.500 gramos al nacer, incompatibilidad sanguínea entre madre e hijo, ventilación mecánica durante más de cinco días, hiperbilirrubilemia grave, meningitis, uso de medicamentos ototóxicos durante la gestación o a partir del nacimiento, etcétera. Ya en la edad adulta, infecciones crónicas, otitis de larga duración o muy frecuentes, traumatismos, exposición prolongada a ruidos demasiado fuertes o escuchar música demasiado alta de manera habitual.

Distintos tipos de sordera

En función del grado de intensidad, la pérdida de audición se puede dividir en cuatro tipos:

  • Hipoacusia leve no comporta trastornos en la adquisición y desarrollo del lenguaje.
  • Sí implica estos trastornos la hipoacusia media, pues la palabra se percibe si se pronuncia en voz muy alta.
  • En los caso severos, es imprescindible el uso de audífonos y se suele recurrir a la lectura de los labios, pues sólo se perciben los ruidos fuertes.
  • Las hipoacusias profundas afectan incluso a las funciones de alerta, al equilibrio y a la orientación temporo-espacial.

Además se suele atender a otro tipo de clasificaciones según la sordera exista antes o después de adquirir el lenguaje, si afecta a uno o a los dos oídos o según a la parte del oído que afecte:

  • La pérdida de audición conductiva o transmisiva se produce cuando se pierde la capacidad para conducir el sonido del oído externo y medio al interno.
  • La pérdida de audición neurosensorial o perceptiva es una pérdida de audición causada por un daño en las células sensoriales y/o fibras nerviosas del oído interno. La pérdida de audición neurosensorial se produce por problemas en el oído interno.
Muchos pacientes con hipoacusia se benefician de procedimientos médicos o quirúrgicos, pero la amplia mayoría tiene trastornos auditivos que no pueden corregirse con estos métodos y para ellos está indicada la rehabilitación mediante prótesis auditivas (audifonos).

Durante los últimos años se han producido avances tecnológicos espectaculares que han repercutido de manera muy positiva en el desarrollo de audífonos cada vez más eficaces y de reducido tamaño.

La función básica de un audífono es amplificar los sonidos de tal manera que sean audibles para el usuario. A partir de ahí, los esfuerzos de los fabricantes se han centrado en camuflarlos para hacerlos casi inapreciables. La mayoría se coloca detrás de la oreja (retroauriculares), en las patillas de las gafas o dentro del propio tubo auditivo (intracanales). El aparato está regulado mediante ordenadores tan pequeños que han sido comprimidos en un chip que casi cabe por el ojo de una aguja. Además se ha logrado eliminar los silbidos y ruidos internos que se escuchaban con otro tipo de prótesis.

El departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra está integrado por un grupo de profesionales especializados en el tratamiento de la hipoacusia neurosensorial profunda bilateral. Cuenta con una experiencia acumulada de más de 800 implantes cocleares tanto en niños como en adultos.

Pero sin lugar a dudas, el avance estrella en el tratamiento de sorderas graves han sido los implantes auditivos.  Estos implantes son dispositivos que transforman el sonido en impulso eléctrio y se encargan de estimular el nervio auditivo de manera similar a como lo haría el sonido. De esta manera se consigue una sensación parecida a la que experimentan los normoyentes ante cualquier estímulo sonoro.

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