Otitis
El oído medio está situado entre el tímpano y la cóclea. Es una cavidad con aire en la que están los huesos de transmisión del oído (martillo, lenticular, y yunque) que unen el tímpano con la cóclea. En la parte inferior de esta cámara está un tubo llamado Trompa de Eustaquio, que es el drenaje natural del oído medio con las fosas de la nariz. Por este tubo el oído equilibra las presiones y mantiene un ambiente correcto para la transmisión de vibraciones.
Se puede clasificar en aguda (duración de los síntomas entre 0 y 3 semanas), subaguda (de 3 a 12 semanas) y crónica (más de 12 semanas). El liquido atrapado en el oído medio puede ser de tipo seroso (fluido, parecido al agua), mucoso (viscoso, parecido al moco) o purulento (pus).
Las infecciones del oído son más comunes en los bebés y en los niños, en parte porque sus trompas de Eustaquio se obstruyen fácilmente. También pueden presentarse en adultos, aunque son menos frecuentes.
Cualquier cosa que provoque la inflamación o irritación de las trompas de Eustaquio provoca que se acumulen más líquidos en el oído medio detrás del tímpano. Estas causas abarcan:
- Alergias
- Resfriados e infecciones sinusales
- Exceso de moco y de saliva producidos durante la dentición
- Infección o agrandamiento de adenoides.
- Humo del tabaco u otros irritantes.
Los pacientes que presentan deformidades de paladar y otro tipo de anomalías cráneo-faciales tienen una mayor predisposición a padecer otitis y por tanto a sufrir las complicaciones de la misma.
Diagnostico
- La exploración otoscópica es la exploración más importante para el diagnóstico de la otitis media. Cuando existe una otitis media crónica con efusión pueden verse los niveles de aire y burbujas en el oído medio. La otitis media aguda generalmente se presenta con una membrana timpánica enrojecida, abombada, con escasa o nula movilidad. Cuando la membrana timpánica se perfora, conlleva habitualmente la aparición de supuración.
- Timpanometría: esta prueba permite objetivar el estado de la membrana timpánica y la movilidad de la cadena osicular.
- En ocasiones se realizará ante una otitis media aguda, una miringotomía o timpanocentesis (incisión en la membrana timpánica) para confirmar el diagnóstico, obtener material para cultivo y drenar el contenido purulento en el oído medio.
- Audiometría: para confirmar y establecer el nivel de pérdida auditiva que conlleva sobre todo la otitis media crónica con efusión.
Tratamiento
El tratamiento habitual de otitis media aguda se realiza con antibióticos, teniendo como referencia los gérmenes que habitualmente son los responsables de dichos procesos. Al tratamiento antibiótico en ocasiones se asocian descongestionantes nasales y mucolíticos.
Si una infección no desaparece con tratamiento médico normal o si un niño tiene muchas infecciones durante un corto período de tiempo:
- El médico puede recomendar la colocación de tubitos de drenaje transtimpánico: Se efectúa una incisión en el tímpano, succionándose el líquido acumulado en el oído medio. Se pone posteriormente un tubo de drenaje en la incisión que permita continuar drenando líquido hacia fuera y aire seco hacia dentro. La inserción del tubo se realiza bajo anestesia general. Estos tubos generalmente se desprenden por sí solos
- Si las vegetaciones están agrandadas (hipertrofia adenoidea) y comprimen la trompa de Eustaquio, se puede considerar su extirpación quirúrgica.
Cuando los episodios de otitis media aguda son muy frecuentes y se sospecha que exista fuentes de infección como una adenoiditis crónica, sinusitis crónica, inmadurez inmunológica, deben valorarse esos procesos y establecer un tratamiento lo más específico posible.
Con el tratamiento adecuado se evita la mayor parte de las secuelas que estos episodios pueden producir en las distintas estructuras del oído medio y evitar que en la vida adulta el paciente padezca una otitis media crónica con trastorno funcional del oído.
La colocación de tubos de drenaje no supone un tratamiento dirigido a corregir la causa que provoca las otitis pero mantiene el oído medio en unas condiciones favorables para evitar secuelas y permitir una buena audición. Durante el tiempo que están los tubos de drenaje ha de evitarse la entrada de agua en los oídos por el riesgo de infección que esto supone.


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