Cáncer de testículo

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El cáncer de testículo es un tumor poco frecuente aunque es el que aparece más habitualmente en hombres menores de 45 años.

Las causas son desconocidas y se desconocen también los factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de estos tumores.

El pronóstico es muy bueno, incluso en aquellos pacientes en los que se detecta la enfermedad en estadios muy avanzados.

Existen dos tipos principales que es importante diferenciar ya que el esquema de tratamiento será distinto:

  • Seminoma: son tumores que no deben estar mezclados con otros tipos tumorales, son el 40% de los tumores testiculares y son más frecuentes durante la cuarta década de la vida. Estos tumores son más sensibles a la radioterapia que otros tumores de testículo..
  • No seminoma: los tumores no seminomatosos son el 60% de los cánceres de testículo y suelen aparecer durante la tercera década de la vida.

El síntoma más habitual es la aparición de un bulto a nivel testicular. Por eso es importante, que de manera periódica, los hombres se realicen autopalpación de los testículos para detectar cualquier pequeña lesión que pueda aparecer.

Diagnóstico

El diagnóstico se realizará mediante la historia clínica detallada y una exploración física por parte de un especialista. Si se detecta una masa a la palpación, será necesario realizar una analítica sanguínea (con detección de alfa-fetoproteína y beta-HCG, marcadores tumorales que se elevan en estos pacientes) así como una ecografía testicular para concer las características del tumor y saber si el otro testículo está afectado.

Se debe completar el estudio con pruebas de imagen adicionales: TAC abdominal, gammagrafía ósea y PET, para evaluar si el tumor afecta a estructuras vecinas e incluso, ha diseminado a distancia.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del tipo de tumor que presente el paciente y el estadio en que se encuentre.

El tratamiento inicial siempre será el quirúrgico, incluso cuando el cáncer se ha diseminado, también está indicada la extirpación quirúrgica del testículo.

Este tratamiento se puede complementar con quimioterapia y/o radioterapia coadyuvante para frenar la progresión y evitar las recaídas. El fármaco quimioterápico que se emplea es el carboplatino, que se tolera razonablemente y es muy eficaz en este tipo de tumores.

Después del tratamiento del cáncer de testículo es muy importante realizar revisiones periódicas. 

En las revisiones, además de la recogida de síntomas y de la exploración física, suele realizarse una determinación de los marcadores tumorales. Además de forma periódica suele realizarse radiografía de tórax, TAC abdominal y una ecografía de testículo. 

La frecuencia de las revisiones suele ser variable y su duración debe ser de por vida, ya que existe un pequeño riesgo de desarrollar tumores en el testículo sano.

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