Vías lagrimales

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La cirugía oculoplástica es la subespecialidad de la oftalmología que trata los problemas de los párpados, la órbita, y la vía lagrimal. 

Ésto incluye las malposiciones palpebrales como el párpado caído, tumores, reconstrucciones, problemas de lagrimeo y muchas otras patologías. 

El lagrimeo o epífora es un problema relativamente común y representa uno de los síntomas que más a menudo refieren los pacientes que acuden a una consulta de oftalmología.

El sistema de drenaje de la lágrima se denomina vía lagrimal. La vía de drenaje normal de las lágrimas se origina en el canto interno de la hendidura palpebral, cerca de la nariz. De allí parten dos pequeños conductos llamados canalículos lagrimales. Éstos se originan en el párpado superior e inferior, y drenan en el saco lagrimal, estructura situada en íntima relación con las fosas nasales y los senos paranasales. El saco lagrimal drena directamente a la nariz a través del conducto lacrimonasal.

La afectación más frecuente de la vía lagrimal es la obstrucción, que puede ser congénita (desde el nacimiento), o producirse con el transcurso de los años.

  • Congénita: puede resolverse espontáneamente o por medio de un sondaje lagrimal. 
  • Adquirida: sólo tiene tratamiento quirúrgico y se denomina dacriocistorrinostomía (DCR). Ésto significa crear una nueva vía para las lágrimas que va desde el saco lagrimal hasta la nariz, evitando el conducto lacrimonasal obstruído. Se trata de una cirugía ambulatoria que en la gran mayoría de casos se realiza bajo anestesia local con sedación.

El abordaje clásico en la DCR se realiza a través de una incisión de aproximadamente 1 cm en la piel del canto interno. A través de ella se accede al saco lagrimal y a la nariz, creando la nueva vía. La DCR externa tiene el inconveniente de la pequeña cicatriz y una recuperación algo más lenta que con las técnicas endoscópicas.

El abordaje endoscópico a través de la nariz obtiene resultados muy similares a la cirugía externa con la ventaja de ser una cirugía más corta, sin cicatriz y con una recuperación más rápida. 

En ambos abordajes se coloca una pequeña sonda de silicona a través de la nueva vía lagrimal que hemos creado con el objetivo de mantener la vía abierta durante el proceso de cicatrización. Esta sonda se retira enre las 6 y 10 semanas tras la cirugía.

Existe aún otro abordaje para la DCR que se realiza creando la nueva vía utilizando una pequeña sonda de láser a tavés de los canalículos lagrimales (transcanalicular). 

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