Neuro-Oncología
El papel del neurólogo comprende el diagnóstico, tratamiento médico y seguimiento de los pacientes con tumores cerebrales primarios, así como de las complicaciones neurológicas del cáncer.
Las complicaciones neurológicas del cáncer
Se conoce así al conjunto de manifestaciones neurológicas que, directa o indirectamente relacionadas con el cáncer, sufren los pacientes con cualquier tipo de tumor. Las más representativas son: metástasis cerebrales (complicación más frecuente), síndromes neurológicos paraneoplásicos, y complicaciones neurológicas de los tratamientos (quimioterapia y radioterapia).
Los síndromes neurológicos paraneoplásicos son una complicación del cáncer poco frecuente. En algunos pacientes con un cáncer incipiente (pulmón, mama, linfoma...) el propio organismo detecta las células tumorales y desencadena una respuesta inmune para intentar eliminarlas. En ocasiones esta respuesta inmune no sólo ataca a las células tumorales sino que, erróneamente, también ataca al sistema nervioso. De esa manera aparecen síntomas y signos neurológicos muy variados (trastornos de memoria y personalidad, crisis epilépticas, trastornos sensitivos o motores, trastornos del equilibrio o visuales...) y a su vez muy invalidantes. El reconocimiento de estos síndromes es importante porque permiten el diagnóstico precoz del tumor, y requieren un tratamiento enérgico.
El principal tratamiento de los síndromes paraneoplásicos es el del tumor que los origina, asociado a un tratamiento que inhiba la respuesta inmune anormal (corticoides, inmunosupresores, inmunoglobulinas, recambio plasmático...).
Tumores cerebrales
Los tumores cerebrales son el resultado de la proliferación descontrolada de determinadas células. Pueden ser "primarios", es decir, originados a partir de células propias del cerebro (astrocitos, oligodendrocitos...), o "secundarios" a un tumor situado en otro lugar del organismo (pulmón, seno, piel, riñón...). Estos últimos reciben el nombre de metástasis.
¿Cuáles son los tumores cerebrales primarios más frecuentes?
Los tumores cerebrales primarios más frecuentes son los gliomas. Su principal riesgo es la reaparición después de la resección quirúrgica. De ahí la importancia de los tratamientos complementarios (radioterapia y quimioterapia). Los linfomas cerebrales primarios son tumores más raros. Su tratamiento se basa en la quimioterapia y radioterapia. Debido a su carácter difuso la cirugía no es útil, limitándose su uso a la obtención de muestras diagnósticas. Los meningiomas son tumores de evolución lenta. Se desarrollan a partir de las meninges o membranas que cubren el sistema nervioso. La cirugía es el tratamiento de elección. En los casos en los que la cirugía no se puede realizar, el tratamiento indicado es la radioterapia. Otros tipos de tumores cerebrales primarios son los meduloblastomas (en el cerebelo), los germinomas (en la glándula pineal) o los ependimomas.
¿Cuáles son las causas de los tumores cerebrales?
La causa es desconocida en la mayoría de los casos. La principal hipótesis es que determinadas células sufren mutaciones en genes que controlan la división celular, produciéndose por tanto una proliferación celular descontrolada. Salvo en raras ocasiones, los tumores cerebrales no son hereditarios.se registran 14,1 casos por cada 100.000 habitantes al año. De ellos, la mitad son malignos.
¿Cómo se manifiesta un tumor cerebral?
Dado que los tumores cerebrales se desarrollan dentro de una "cavidad cerrada" (cráneo), pueden producir signos relacionados con la compresión de estructuras del cerebro y el aumento de la presión intracraneal. Los síntomas varían en función de su localización. Los más frecuentes son: dolor de cabeza con nauseas y vómitos, enlentecimiento psicomotor, debilidad de las extremidades de una mitad del cuerpo, trastornos del lenguaje o de la visión, y crisis epilépticas. Estas crisis pueden consistir en meras sensaciones extrañas o en movimientos involuntarios de alguna extremidad (crisis parciales), o acompañarse de pérdida de consciencia y convulsiones generalizadas (crisis generalizadas).
¿Cuáles son los exámenes complementarios necesarios para su diagnóstico?
El escáner y sobre todo la resonancia magnética cerebral son las exploraciones radiológicas a realizar ante la sospecha de un tumor cerebral. Otras técnicas de medicina nuclear como el PET son de gran utilidad para el diagnóstico y seguimiento evolutivo de los tumores cerebrales. En algunas ocasiones es necesario realizar una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo (líquido que rodea al cerebro y la médula espinal). El escáner toráco-abdomino-pélvico o un examen oftalmológico son otras exploraciones útiles en el diagnóstico.
¿Cuál es el tratamiento de los tumores cerebrales?
El tratamiento depende del tipo de tumor y de su localización. Tres son las modalidades terapéuticas más empleadas:
- Cirugía. Puede ser necesaria tanto para retirar el tumor y aliviar los síntomas, como para realizar una biopsia que permita confirmar el diagnóstico y precisar el tipo de tumor.
- Radioterapia. Consiste en irradiar con rayos X o fotones el tumor y sus márgenes. Se realiza habitualmente en múltiples sesiones.
- Quimioterapia. El objetivo de la quimioterapia es detener la proliferación de las células tumorales y producir su muerte. Existen diversos tratamientos de quimioterapia que pueden administrarse de forma aislada o en combinación, y por vía oral (comprimidos), endovenosa (la más habitual) e intratecal (por medio de punción lumbar). La duración y frecuencia de administración de la quimioterapia depende del protocolo y del tipo de tumor. Además, existen otros tratamientos farmacológicos que con frecuencia reciben los pacientes con tumores cerebrales: corticoides (para reducir la inflamación asociada al tumor y aliviar los síntomas) antiepilépticos (para evitar que se repitan las crisis epilépticas) y anticoagulantes (para evitar trombosis venosas en pacientes con parálisis de alguna extremidad).


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