Cefaleas y dolor crónico

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En la evaluación de un paciente con cefalea lo más importante es la historia clínica, es decir, la descripción de los síntomas. Tras ésta, se debe realizar una exploración física y neurológica detalladas.

Existen más de 300 tipos de dolor de cabeza o cefalea, que pueden dividirse en dos grandes grupos: cefaleas primarias y secundarias.

Las cefaleas primarias, entre las que se encuentran la migraña, la cefalea tensional, la cefalea en acúmulos, cefalea crónica diaria y la neuralgia trigeminal, son las más frecuentes. Solamente el 1-2% de todos los dolores de cabeza son consecuencia de enfermedades que afectan al cerebro como tumores, meningitis, hemorragias, etc.

El diagnóstico se realiza fundamentalmente a través de la descripción de los síntomas que relata el paciente. Tras conocer las características del dolor es imprescindible realizar una exploración neurológica completa y tomar la tensión arterial. En algunos casos puede ser necesario realizar otras pruebas complementarias como una analítica sanguínea, una tomografía computerizada (TAC) o una resonancia magnética cerebral (RMN).

Migrañas

Es un trastorno muy frecuente que afecta aproximadamente a una de cada 10 personas. Afecta con mayor frecuencia a mujeres. Comienza generalmente durante la adolescencia, con un pico máximo de incidencia durante la vida productiva de las personas, entre los 25 y 55 años.

Gráfico frecuencia cefaleas

No se conocen bien las causas de la migraña, aunque un 70% de los pacientes que presentan este problema presentan antecedentes familiares, por lo que cabe pensar en una causa genética del trastorno.

La migraña o jaqueca se caracteriza por dolores de cabeza muy intensos, de varias horas de duración, que suelen localizarse en la mitad de la cabeza. Se describen como un látido o pulsación y pueden acompañarse de náuseas, vómitos e hipersensibilidad a la luz y el ruido.

El ataque de migraña se inicia de forma inesperada, aunque existen una serie de factores desencadenantes que pueden provocarlo. Estos factores no son similares para cada persona por lo que cada paciente debe identificar los suyos e intentar evitarlos.

Existen cuatro fases en la evolución de la migraña, aunque no necesariamente se presentan en todos los pacientes.

Gráfico fases cefalea

El tratamiento de las migrañas tiene tres partes fundamentales

  • Identificar y evitar los factores desencadenantes
     
  • Tratar de forma adecuada las crisis de dolor 
    Existen diferentes tratamientos para los ataques de migraña. La selección del fármaco debe hacerse de forma individualizada para cada paciente y deben administrarse siempre al inicio del dolor. Los más comunes son los analgésicos tradicionales como los antiinflamatorios o el paracetamol. En ocasiones es necesario administrar fármacos para controlar los vómitos. Recientemente se ha comercializado una nueva familia de antiinflamatorios que carecen de efectos secundarios gastrointestinales y que son eficaces en la migraña, son los conocidos como inhibidores selectivos de la cox-2. 

    Además existen una serie de medicaciones específicas para la migraña que actúan sobre los recpetores de la serotonina de los vasos sanguíneos cerebrales, impidiendo o reduciendo su dilatación (mecanismo responsable de dolor inducido por la migraña), son los ergóticos y los triptanes. Estos fármacos deben tomarse al inicio del dolor, no combinarlos y evitar su uso en pacientes con problemas coronarios o circulatorios. 

    Los fármacos opiáceos (derivados de la morfina) no se utilizan generalmente en la migraña. Otros fármacos que pueden utilizarse son la clorpromazina y los esteroides, o bien diversas de los fármacos mencionados. 
  • Administración de un tratamiento preventivo
    Cuando los ataques de migraña son frecuentes (más de tres veces al mes), duran demasiado tiempo o no responden a la medicación, es conveniente realizar un tratamiento preventivo. 

    Este tratamiento no es curativo pero puede reducir la frecuencia, intensidad y duración de las crísis migrañosas, mejorando la respuesta al tratamiento sintomático.  Se toma a diario durante un periodo determinado de tiempo y comienza a hacer efecto varias semanas después de iniciarlo.

    Pueden utilizarse fármacos antihipertensivos, antidepresivos y antiepilépticos. otros fármacos con efecto preventivo son el magnesio, la vitamina B2 a dosis altas y la inyección de toxina botulínica. 

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