Velocidades de conducción

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El estudio de las velocidades de conducción o electroneurografía es el estudio destinado a conocer el funcionamiento adecuado o no de los nervios periféricos.

De los nervios es posible conocer la velocidad y la cuantía de la conducción. Para estudiar el nervio se mide la velocidad de propagación de estímulos eléctricos que el médico provoca colocando un estimulador eléctrico sobre distintos nervios, habitualmente de los miembros, aunque a veces también de la cara o cuello. Esto supone que el paciente siente estas descargas, como calambrazos, y el médico mide con el equipo adecuado las distintas respuestas.

Estas técnicas estudian los nervios periféricos y por lo tanto sirven para el diagnóstico de enfermedades que cursan con pérdida de fuerza, sensaciones anormales en miembros, bien de un área concreta o de miembros superiores e inferiores. Las enfermedades en las que son necesarias para confirmar el diagnóstico son muy frecuentes, como por ejemplo el síndrome del tunel del carpo, polineuropatía diabética, radiculopatías, o enfermedades como neuropatías, otras polineuropatías.

Son técnicas muy útiles para diversas especialidades, sobre todo neurología, traumatología, rehabilitación, medicina interna o endocrinología. Sirven para localizar el área lesionada, concretando si es un problema de una mano, brazo o pierna, o si es algo más difuso, y definiendo si la lesión es de uno o varios nervios, troncos o raices nerviosas. Localizar la lesión ayuda a buscar la causa.

Además de ayudar al diagnóstico van a ser básicas en el control evolutivo de las enfermedades ya diagnosticadas que causaron el daño inicial. Este es el caso de lesiones traumáticas que produjeron secuelas importantes en miembros. También van a ayudar a encontrar alteraciones que darán idea de cómo es la evolución de la enfermedad, indicando afectación, como en la diabetes, enfermedad que requiere control estrecho, y que no da señales de alarma claras para el enfermo, hasta que ya es muy tarde.

Esta prueba se realiza en el laboratorio de Neurofisiología sin que sea necesaria ninguna preparación previa. El paciente no tiene por qué estar en ayunas (de hecho es preferible que no lo esté). La duración del estudio es aproximadamente de media hora, variando según los nervios que sea necesario explorar.

El paciente debe sentarse o tumbarse cómodamente facilitando con la postura adecuada que el médico pueda acceder a la exploración de los nervios y músculos que correspondan. Habitualmente es preciso cambiarse como para una exploración física normal, pero no siempre es necesario. Se requiere colaboración por parte del paciente, por lo que debe evitarse el nerviosismo y la timidez para preguntar si no se entiende lo que el médico le pide realizar. Aunque se suelen explorar nervios de los miembros a veces es preciso valorar músculos y nervios de la cara, cuello y tronco.

En la electroneurografía se dan calambrazos que a veces sorprenden al paciente. El primero es más molesto, pero los siguientes ya son mejor aceptados. Algunos pacientes pueden sentirse incómodos. El paciente debe quejarse si es molesto, aunque no es lo más habitual.

No se requiere una preparación especial. Únicamente es recomendable no utilizar ese día cremas hidratantes en brazos y piernas, pues puede interferir y dificultar el estudio.

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