Estimulación magnética
Con esta prueba se estimulan las vías motoras y se mide la conducción de la vía desde la corteza cerebral hasta manos y pies. La estimulación magnética sirve para medir la conducción de las vías motoras. Por tanto está indicado cuando existe un problema motor (pérdida de fuerza, debilidad, dificultad para caminar) y hay que valorar estas vías.
Son muchas las enfermedades que pueden afectar las vías motoras. Lesiones compresivas, desmielinizantes, vasculares, degenerativas o de otro tipo pueden alterar la velocidad o la amplitud de las respuestas. La estimulación magnética ayuda al especialista a determinar dónde está la anomalía y de qué tipo es, colaborando así al diagnóstico de la enfermedad. Si ya está diangnosticado el proceso, la estimulación magnética sirve para valorar la evolución y la respuesta al tratamiento.
No es una prueba dolorosa. La sensación que se tiene es extraña, para algunos un poco sorprendente o molesta, ya que se mueve todo el cuerpo sin que uno lo quiera.
No requiere ninguna preparación especial ni estar en ayunas. Se realiza en 15-30 minutos.
La única contraindicación absoluta es llevar implantado un marcapasos u otros elementos metálicos que puedan moverse con el estímulo magnético.
En pacientes epilépticos puede ejecutarse, con cierta precaución, y evitando la estimulación repetitiva con trenes múltiples.


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