Estimulación cerebral profunda

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El grupo de trabajo de cirugía de trastornos del movimiento de la Clínica Universidad de Navarra tiene una amplia experiencia. Desde el año 1995 realiza este tipo de tratamiento en enfermedades como la enfermedad de Parkinson, temblor esencial y otros temblores, distonías, etc.

Los trastornos del movimiento incluyen un grupo de enfermedades caracterizadas bien por un exceso de movimientos (movimientos anormales involuntarios) o por una pobreza o lentitud de estos (síndromes rígido-acinéticos).

Es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central en la que se produce una degeneración en una zona del cerebro denominada sustancia negra pars compacta. La sustancia negra es uno de los ganglios basales que se localiza profundamente en el mesencéfalo. Las neuronas que la forman son las encargadas de producir un neurotransmisor, la dopamina, decisiva en el control de los movimientos voluntarios y ajustes posturales. La disminución en la disponibilidad de la dopamina produce una alteración de la concentración y acción de ésta en el núcleo estriado, causando una descoordinación de los movimientos.

Imagen cirugia parkinson

Tratamiento quirúrgico

La cirugía de la enfermedad de Parkinson es actualmente una cirugía de estimulación cerebral profunda. Mediante esta, se realiza una estimulación de alta frecuencia sobre un pequeño volumen cerebral (diana quirúrgica) que inhibe o bloquea la actividad patológica de dicha estructura afectada.

En el caso de la enfermedad de Parkinson los electrodos se colocan en el núcleo subtalámico que es el que se encuentra hiperactivo y causa la sintomatología típica del Parkinson.

La decisión de la indicación de este tipo de cirugía en un paciente es de vital importancia. Debe de tener buena respuesta al tratamiento con levodopa y no tener contraindicaciones para una cirugía estereotáctica.

La cirugía se realiza tras la colocación de un marco de estereotaxia, con anestesia local, por lo que el paciente puede colaborar en la misma, sin medicación y orientados por un registro electrofisiológico para localizar la diana que ayuda para la colocación del electrodo. Generalmente es cirugía bilateral. Un segundo procedimiento, realizado unos días después, con anestesia general, servirá para la colocación de la batería (marcapasos) y los cables de conexión. La batería tiene una duración de varios años. Tras agotarse se recambia con anestesia local. El beneficio de la cirugía es muy importante: el temblor y la rigidez mejoran notablemente hasta el punto de que muchos pacientes aseguran, tras la operación, que es como s la enfermedad retrocediera varios años. Además, tras la cirugía se puede reducir la medicación por lo que se mejoran o desaparecen las complicaciones de tipo conductual psiquiátrico inducidas por la medicación.

Para lograr un mayor porcentaje de éxitos es importante disponer de un equipo multidisciplinar.

El equipo que atiende a estos pacientes debe estar formado por neurológos especialistas en ganglios basales, neurocirujanos especialistas en cirugía estereotáctica funcional y neurofisiólogos especialistas en registro intracerebral.

Testimonio de un paciente con enfermedad de Parkinson tratado mediante esta técnica

Existe otra alternativa terapeútica indicada en aquellos pacientes que presentan síntomas y signos eminentemente unilaterales de Parkinson de varios años de evolución, así como a aquellos en quienes por alguna razón específica no sea posible implantar un estimulador. Esta técnica se denomina subtalamotomía y consiste en practicar una termolesión controlada en la zona motora del núcleo subtalámico causante de la sintomatología que presenta el pacientes. >> más información sobre esta técnica

Otras aplicaciones de la estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda (DBS de Deep Brain Stimulation), utilizada en el tratamiento quirúrgico del Parkinson,  ha ampliado su campo hacia otras patologías relacionadas con los trastornos del movimiento, determinados problemas psiquiátricos y pacientes con dolores refractarios.

Dentro del apartado del movimiento se están interviniendo distonías, coreas, temblores y tics dentro del síndrome de Tourette.

Determinados tipos de pacientes con patologías psiquiátricas, como la depresión o los trastornos obsesivo compulsivos (TOC), refractarias a otros tratamientos, se han comenzado a tratar mediante este tipo de estimulación. En estos dos últimos casos, el diagnóstico claro de la enfermedad por parte de los psiquiatras, y la clasificación de las patologías por medio de escalas es capital para poder evaluar desde el punto de neuroquirúrgico a estos pacientes. Actualmente, se están interviniendo pacientes con dichos problemas en diferentes dianas quirúrgicas y, en algunos casos, podemos hablar de remisiones completas. Hay varios estudios clínicos pendientes, tanto a nivel europeo como americano, para evaluar resultados y conocer cuáles son los mejores candidatos a estas nuevas terapias.

La estimulación no sólo puede sustituir y mejorar a la cirugía de la lesión, que previamente se realizaba para tratar de resolver los problemas de movimiento mencionados, sino que puede incrementar el campo de acción de la neurocirugía porque permite acceder a estructuras profundas sin lesionarlas, con mayor seguridad para el paciente, y logra, por lo tanto, extender su indicación terapéutica a campos como la psiquiatría.

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