Artroplastia

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La enfermedad degenerativa discal es la causa principal de dolor e incapacidad en adultos en países occidentales.

Actualmente, las herniaciones discales son a menudo tratadas con microdiscectomía. En el caso de degeneración discal tardía, uno de los tratamientos clásicos es la artrodesis o fusión espinal. Sin embargo, existe mucha discusión referente a los efectos secundarios a largo plazo sobre el resto de los discos (degeneración y herniación) y articulaciones (artropatía facetaria). De ahí que haya surgido un replanteamiento de esta actitud, llevando los estudios modernos al desarrollo de una alternativa, la artroplastia. El fundamento de esta tecnología sería la capacidad para disminuir el dolor a largo plazo restaurando la altura del espacio discal y manteniendo la motilidad de los segmentos afectos, lo cual puede ser un factor crítico para prevenir la degeneración de los segmentos lumbares adyacentes.

Imagen radiografia artroplastia lumbarLa artroplastia lumbar es considerada por algunos como el desarrollo más innovador y emocionante de la historia de la cirugía espinal o raquídea. Los nuevos conocimientos de la anatomía funcional y la biomecánica espinal han permitido desarrollar discos artificiales de diferentes materiales (metal sobre plástico, metal sobre metal) y rangos de movimiento. El disco artificial que utilizamos consiste en dos placas de una aleación de cobre-cobalto-molibdeno recubiertas de una capa porosa de titanio para promover la osteointegración (crecimiento y adherencia del hueso a la prótesis), y un núcleo de polietileno entre las placas que actúa de pivote que permite el movimiento entre las placas (principio de la articulación esférica).

Aunque este procedimiento se reserva para pacientes jóvenes con enfermedad discal degenerativa (dolor lumbar discógeno y radicular) a uno o dos niveles desde L3 a S1, algunos estudios han evidenciado que también puede ser propuesto juiciosamente a sujetos mayores de 60 años, siempre y cuando la calidad del hueso sea adecuada (no osteoporosis) y haya ausencia de artropatía facetaria severa, inestabilidad y estenosis espinal circunferencial, ya que estos casos requerirían un abordaje por vía posterior. Como ha ocurrido en los últimos años, es probable que las indicaciones se vayan ampliando y llegue a convertirse en una técnica ampliamente utilizada, pudiendo llegar a ser el procedimiento estándar.

En nuestro centro, para conseguir una cirugía más segura, el abordaje quirúrgico lo realiza un cirujano vascular a través de una incisión abdominal de unos 6 cm de larga, vertical u horizontal, centrada en la proyección del disco a intervenir.

Tras retraer el músculo recto anterior y sin entrar en cavidad peritoneal, se accede al espacio retroperitoneal, situado por delante de la columna. Una vez confirmado el nivel con fluoroscopia. se disecan y separan los vasos ilíacos, exponiendo así toda la parte anterior del disco. El disco correspondiente es extirpado casi en su totalidad junto con la herniación discal y se labra un lecho para insertar la prótesis en el espacio en el que estaba el disco.

Grafico protesis de disco intervertebral

Habitualmente, el paciente se levanta y camina al día siguiente, se realiza una radiografía de control para ver que la prótesis está bien y a los 2-3 días de la cirugía se va de alta. En los siguientes días va incrementando su actividad, de forma que hacia las 6 semanas podría llevar una vida prácticamente normal, evitando cargar pesos en los tres primeros meses desde la cirugía.

Todas las cirugías conllevan unos riesgos anestésicos y quirúrgicos, que son mayores en pacientes obesos y diabéticos. Las complicaciones relacionadas con el disco artificial (migración, descenso, rotura, alergia, rechazo, etc) son muy excepcionales. También las lesiones vasculares, ureterales y radiculares son excepcionales. El riesgo de hematoma es inferior al 2% y el de eyaculación retrógrada está en varones en torno al 2% (generalmente transitoria). Podría ocurrir en 1-2% de los casos que la descompresión del nervio no sea suficiente al existir algo de estenosis del canal, en cuyo cayo en el futuro necesitaría un abordaje posterior simple.

Los resultados obtenidos en diferentes estudios son buenos en términos de mejoría del dolor y capacidad funcional, de manera que el 81-96% de los sujetos estaban satisfechos con el resultado de la cirugía y el 91% habían mejorado neurológicamente. Los tiempos de recuperación son más cortos que en las artrodesis. Además, el disco artificial permite conservar la motilidad fisiológica de la columna, lo cual se traduce en un mayor bienestar del paciente.

Al actuar desde delante no hay que desplazar ni poner en riesgo las raíces y los nervios ni hay que seccionar o disecar ligamentos o estructuras músculo-tendinosas ni resecar parte de las láminas o articulaciones facetarias como habitualmente se hace en la cirugía por vía posterior.

A diferencia de las prótesis de cadera o rodilla que tienen una longevidad relativamente limitada al ser articulaciones de carga de peso muy móviles, los discos artificiales tienen un rango de movimiento más estrecho y están sujetos a menores estrés de soporte de peso. De ahí que se espera y estima que podrían durar al menos 30-40 años.

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