Tuberculosis
La mayoría de los casos se producen en países en vías de desarrollo, aunque la incidencia de la tuberculosis ha aumentado de forma considerable en el mundo entero. España es uno de los países occidentales con incidencia más elevada de tuberculosis.
Los síntomas son variables y dependen de la forma de presentación. En fases iniciales, puede encontrarse de forma casual, con muy pocos síntomas. En fases más avanzadas, provoca síntomas diferentes en función de su localización (pulmón, pleura, sistémica, ganglionar, neurológica, etc.) e incluye fiebre, pérdida de peso, dolor torácico, cansancio general, tos y sangrado de la vía respiratoria (hemoptisis).
El diagnóstico requiere el aislamiento de bacilos de tuberculosis en muestras tomadas de la zona afecta. En ocasiones, es suficiente el cultivo de muestras de esputo, pero en otras situaciones es preciso realizar otras técnicas como broncoscopia (con toma de aspirado bronquial, lavado broncoalveolar, o biopsias bronquiales o pulmonares), biopsia pleural o biopsia ganglionar, entre otros.
El tratamiento convencional de la tuberculosis pulmonar no resistente se realiza con 3 ó 4 fármacos (isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol) durante 2 meses y, posteriormente, con dos fármacos (isoniazida, rifampicina) durante un periodo mínimo de 4 meses. En ocasiones, debido a la localización de la tuberculosis o la presencia de resistencias a algunos fármacos, se requiere el empleo de otras combinaciones de fármacos o de un tratamiento más prolongado.
Después del diagnóstico de tuberculosis se debe realizar un estudio de contactos a los familiares que conviven con el paciente y, según las circunstancias, a otras personas en contacto cercano.


Área de Cáncer de Pulmón
Área multimedia
Chequeos
Memoria 2010-2011
La Clínica en Madrid
Cuadro médico


Síguenos en