Sarcoidosis pulmonar
Generalmente la sarcoidosis no produce síntomas y se sospecha cuando en una radiografía de tórax hecha por motivos diversos (chequeo, preoperatorio, cambio de trabajo), se observa una hipertrofia (agrandamiento) de los ganglios linfáticos que se encuentran entre los dos pulmones (mediastino).
Cuando la sarcoidosis sí produce síntomas, éstos pueden ser muy variados. Una forma típica de manifestarse la enfermedad es con dolores en las articulaciones (sobre todo tobillos y muñecas), con una erupción cutánea característica, fiebre y malestar general. En otras ocasiones, sólo produce malestar general con o sin fiebre.
En cualquier caso, el diagnóstico requiere pruebas complementarias que, casi siempre, incluye una biopsia de algún órgano. Para poder hacer un diagnóstico definitivo de sarcoidosis es preciso descartar otras enfermedades que pueden parecer similares pero que requieren tratamientos diferentes. Para ello habrá que hacer alguna o todas las pruebas siguientes:
- TAC (escáner) de tórax y de abdomen
- Análisis de sangre y orina
- Electrocardiograma y ecocardiograma
- Valoración oftalmológica
- Broncoscopia con biopsia de pulmón y/o punción de ganglio linfático
- Biopsia de piel
La mayoría de los pacientes con sarcoidosis no necesitan tratamiento de ningún tipo porque la enfermedad se resuelve espontáneamente. En los demás, el tratamiento es con glucocorticoides orales (prednisona) y suele ser prolongado (entre 6 meses y 1 año).
En raras ocasiones es preciso prolongar el tratamiento de forma indefinida. Recientemente, han aparecido nuevos tratamientos que aún están en estudio pero que probablemente cambien las pautas terapéuticas en un futuro no muy lejano.


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