Apnea obstructiva del sueño (SAOS)
El Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) es una enfermedad frecuente que conlleva ciertos riesgos por las complicaciones secundarias que puede provocar (accidentes de tráfico, enfermedad cardiovascular...). No obstante, es fácil de diagnósticar y, generalmente, responde de manera positiva al tratamiento.
El manejo del paciente con SAOS debe ser multidisciplinar, es decir, con médicos de diferentes especialidades. Un paciente tiene SAOS cuando presenta durante el sueño episodios repetitivos de apnea/hipopnea (interrupción completa o de, al menos, el 50% del flujo de aire durante un mínimo de 10 segundos) y síntomas derivados de la fragmentación del sueño. Las consecuencias son hipersomnolencia diurna (aumento anormal del sueño durante el día), bajo rendimiento laboral, aumento de los accidentes de tráfico, HTA, accidentes cerebrovasculares, miocardiopatías isquémicas e hipertensión pulmonar (HTP).
Causas
Las causas más comunes son la obesidad (en un 70-80% de los casos), seguida de ciertas alteraciones anatómicas como la obstrucción de la vía aérea superior y las malformaciones maxilofaciales. Otras causas menos comunes son trastornos médicos diversos como el hipotiroidismo.
Signos y Síntomas
Los signos más característicos que con frecuencia son referidos por el acompañante, son: ronquidos, pausas de apnea, movimientos corporales excesivos y cambios en la personalidad. Los síntomas que suele notar el pacientes son somnolencia diurna, "ahogos" nocturnos, cefalea matutina, pérdida de capacidad intelectual y micción nocturna frecuente (más de dos veces).
Aparte de las molestias que producen los síntomas previos, lo que es realmente preocupante del SAOS son las complicaciones a largo plazo:
- Neuropsicológicas: accidentes de automóvil, trabajo, alteraciones psiquicas, disfunción eréctil.
- Cardiorrespiratorias: hipertensión arterial sistémica y pulmonar, arritmias cardiacas, cor pulmonale (insuficiencia del ventrículo derecho como consecuencia de una enfermedad pulmonar).
- Otras: policitemia (aumento de la hemoglobina en sangre), insuficiencia respiratoria crónica, síndrome nefrótico o proteinuria
Pruebas
El diagnóstico de SAOS se hace mediante un estudio polisomnográfico (PSG). Es un estudio que se realiza durante el sueño y donde se registran las apneas e hipopneas, las fases del sueño, el ECG para ver el ritmo y frecuencia cardiacas y los movimientos toraco-abdominales. El estudio requiere dormir una o dos noches en la Clínica.
Además, puede ser necesario hacer otras pruebas:
- Valoración por el Departamento de Otorrinolaringología
- Valoración por el Departamento de Cirugía Maxilofacial
- Analítica (hemograma, pruebas de función tiroidea, pruebas de función renal, etc.)
- Gasometría arterial
- ECG
- Espirometría
Tratamiento
La decisión de tratar y el tratamiento más adecuado para cada paciente depende de la severidad de los síntomas, de los resultados del estudio polisomnográfico, de la magnitud de las complicaciones y de la causa de la obstrucción de la vía aérea superior.
El tratamiento en general consiste en:
2. Tratamiento médico: CPAP. Es un dispositivo que mantiene las vías aéreas abiertas aplicando una presión positiva continua de tal manera que "empuja" a la vía aérea permitiendo el paso del aire. Puede llegar a solucionar el SAOS en un 80% de los casos.
3. Tratamiento quirúrgico. Es efectivo en algunos casos en los que se pueden corregir alteraciones anatómicas que favorecen la obstrucción de las vías aéreas superiores.




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