HTA y ejercicio
Referencias en la literatura científica
Existen múltiples trabajos en la bibliografía que han evidenciado la reducción de la tensión arterial (TA) con el ejercicio. El riesgo de desarrollar HTA en sujetos activos es hasta 35 veces menor que en aquellos que llevan una vida sedentaria. Los estudios de intervención mediante el EF también evidencian una reducción de las cifras tensionares en pacientes con hipertensión media-normal con descensos de hasta 6-10 mmHg tanto en la sistólica (TAS) como en la diastólica (TAD). Por otro lado, se ha visto que el incremento de las cifras de TA en relación con la edad se ve disminuido en aquellos individuos que mantiene una buen actividad física.
Posible mecanismo de acción
- Reducción del tono simpático.
- Reducción de las resistencias vasculares periféricas.
- Mejoría en el equilibrio en el balance hidroelectrolitico.
- Estabilidad de los mecanismos neurales y barorreflejos.
- Mejoría de la remodelación de la pared vascular.
- Efecto positivo sobre la reducción de peso.
- Disminución del estrés emocional-fisico.
- Ayuda en la deshabituación tabaquica.
¿Qué efectos tiene el ejercicio físico sobre el organismo?
- Aumenta del rendimiento cardíaco.
- Mejora la función sistólica y diastólica.
- Disminuye la frecuencia cardiaca en reposo y en esfuerzo máximo.
- Mejora la circulación coronaria (disminuyendo posibilidades de isquemia cardíaca).
- Regula del equilibrio del sistema nervioso y hormonal.
- Aumenta el flujo sanguíneo periférico.
- Reduce la resistencia periférico (facilita trabajo cardíaco).
- Aumenta la extracción y utilización del O2 a nivel muscular durante el ejercicio (disminución de la formación de radicales libres y stress oxidativo).
- Mejora el metabolismo aerobio.
- Incrementa el tamaño de las fibras músculo y cantidad reclutada.
- Aumenta los capilares sanguíneos a nivel local.
- Disminuye el colesterol LDL.
- Aumenta el colesterol HDL.
- Reduce la tensión arterial, contribuyendo al control adecuado de la HTA.
- Aumenta la sensación de bienestar psico-físico.
- Disminuye la ansiedad, depresión y estrés.
¿Cuándo empezar?
En general, el paciente con HTA no complicada puede empezar a realizar actividad física sin precisar supervisión medica ni de estudios complementarios. No es el caso de paciente con HTA complicada con afectación orgánica, que presentan otros factores de riesgo cardiovasculares (véase diabetes, sobrepeso ?) o que presentan sintomatología asociada. En estos casos es preciso un reconocimiento médico más extenso que deberá incluir una valoración por el especialista con la realización de un estudio cardiaco que incluya una prueba de esfuerzo para descartar afectación cardiaca que contraindique dicha actividad.
¿Qué tipo de ejercicio?
Se trata de ejercicio físico aeróbico regular, de intensidad moderada. Se ha demostrado que tiene un valor positivo en la protección de la enfermedad vascular arteriosclerótica. Se recomiendan actividades como:
- Andar en llano, nadar, montar en bicicleta o bailar con un intensidad moderada (40 al 60% del consumo máximo de oxigeno o del 60% al 75% de la frecuencia cardiaca máxima), con una duración de entre 30 a 45 minutos y al menos entre tres y cuatro día a la semana.
En el caso de realizar un entrenamiento de circuito de pesas, se recomienda una serie por ejercicio, de 8 a 10 repeticiones, de intensidad entre 40 y el 50% de una repetición máxima individual (1RM), de tal modo que no se sobrepasen valores de 150 mmHg de TAS y 100 mmHg de TAD. Programas de entrenamiento mixtos que incluyan tanto ejercicio de resistencia como de fuerza, además de asegurar el efecto beneficioso sobre el control de la tensión arterial, favorecen que la práctica de ejercicio físico resulte más amena para el paciente y disminuyen así los abandonos.



Avances clínicos
Chequeos
Memoria 2010-2011
La Clínica en Madrid
Cuadro médico
Investigación


Síguenos en