Edemas-Medio interno

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El organismo tiene un porcentaje de agua en una cantidad variable dependiendo del sexo y la edad. En algunas ocasiones se puede producir un incremento en esa agua corporal o una mala distribución de la misma. Cuando esa retención afecta especialmente al espacio intersticial, aparecen los edemas.

Esa extravasación de líquido puede responder a factores físicos o químicos, desde un incremento de la presión intravascular en la circulación de retorno, hasta un incremento de permeabilidad de la pared vascular o un descenso en los niveles de moléculas que mantienen el líquido intravascular (proteínas). Este edema se puede apreciar localmente como sucede en las extremidades inferiores o bien como una sensación de hinchazón generalizada (manos, abdomen).

En un solo día, en nuestra consulta realizamos una valoración del medio interno y de los posibles factores que pueden influir en esa aparición de los edemas. Se realiza un informe médico y se le indica el tratamiento más adecuado en su caso.

Edemas en la mujer

La presencia de edemas en la mujer es habitual. Ese edema puede ser más o menos objetivo y estar o no relacionado con la existencia de insuficiencia venosa. Existe una predisposición hormonal, lo cual hace que estos edemas se adviertan sobre todo en épocas de cambio. Esos cambios son más importantes en la menarquía y menopausia.

Por otro lado, no es infrecuente que las mujeres adviertan variaciones en ese edema o sensación de hinchazón asociados al ciclo ovárico. En estas circunstancias, se define este problema como edema cíclico idiopático. Este edema cíclico, requiere un proceso diagnóstico especialmente cuando los problemas ocasionados son importantes (aumentos de peso, molestias en las piernas, etc…), con el fin de procurar un tratamiento.

Proceso diagnóstico

Entrevista clínica en la que intenta determinar el perfil clínico de esa retención de liquidos o edema.

  • Semiología general: Estado físico. Sintomatología cardiovascular. Hábito intestinal..
  • Semiología del edema-retención hidrosalina: Asociación con fluctuaciones del peso . Localización del edema. Evolución de la retención hidrosalina, factores que influyen negativamente o positivamente (temperatura y humedad ambiental, ciclo hormonal, reposo).
  • Semiología de la diuresis. Cambios en la diuresis. Frecuencia miccional diurna/nocturna..
  • Semiología del estilo de vida: Tipo de trabajo. Dieta. Ejercicio físico.

Para una mejor atención a los pacientes y control de los síntomas, se realiza un seguimiento personalizado para valorar la eficacia de las medidas terapeúticas indicadas.

Exploración física completa con valoración de componentes hídricos y sólidos del organismo mediante bioimpedancia.

Estudio analítico sencillo que incluye valoración de función renal y excreción de agua/electrolitos por orina, sobrecarga cardiovascular y metabolismo proteico.

Valoración multidisciplinar de los departamentos de Cirugía Vascular, Endocrinología, Digestivo y Rehabilitación.

El tratamiento y manejo de los edemas se basa en:

  • Ordenamiento y establecimiento de pautas de vida adecuadas.
  • Tratamientos locales que mejoren el retorno venoso.
  • Tratamientos farmacológicos con monitorización y seguimiento.

Los diuréticos, su uso y abuso

Para el tratamiento del edema, se pueden intentar otras medidas antes de recurrir al uso de diuréticos. Son fármacos que fuerzan una eliminación de líquidos disminuyendo la reabsorción renal de sodio. Según donde o que mecanismos bloquean, se identifican un tipo de diuréticos u otro. Algunos diuréticos son especialmente potentes, de uso clínico o en cuadros de retención hidrosalina importantes. Otros diuréticos son más débiles pudiendo ser utilizados para el tratamiento de los edemas leves o poco sintomáticos, o de la hipertensión arterial.

Sin embargo, todo diurético debe ser utilizado con precaución debido a que no están exentos de efectos secundarios. Influyen en el medio interno provocando cambios en el metabolismo mineral, así como otras alteraciones metabólicas (hiperuricemia).

Especial cuidado se debe tener cuando se padecen problemas renales, dado que una dosis excesiva puede ocasionar un deterioro de la función renal. Además tras su supresión se puede producir un efecto rebote, sobre todo si se han utilizado durante mucho tiempo.

En la Clínica

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