Micobacteriología
Las micobacterias son un grupo de microorganismos de gran importancia clínica, ya que existen múltiples especies que son agentes causales de diversas infecciones humanas con una importante morbilidad y mortalidad.
Su pared celular las hace muy resistentes:
- Las micobacterias son microorganismos aerobios estrictos, inmóviles, de morfología variable (bacilar o cocoide), que no forman esporas y no poseen flagelos ni cápsula. En cambio, poseen una pared celular gruesa y con un elevado contenido lipídico que supone el 60% del peso seco de la misma. La composición de la pared le confiere a la micobacteria una escasa permeabilidad celular, que es responsable, entre otras cosas, de la ineficacia de múltiples agentes antimicrobianos, así como de la característica ácido-alcohol resistencia con determinadas tinciones para su visualización microscópica. Además, determinados componentes de la pared, como el lipoarabinomanano, intervienen en la patogenia y favorecen la supervivencia del microorganismo en el interior de los macrófagos.
- También, gracias a esta pared celular, pueden sobrevivir a largas exposiciones a ácidos, bases, detergentes, ráfagas oxidativas y lisis por complemento.
En el genoma de Mycobacterium tuberculosis se producen mutaciones espontáneas, que dan lugar a resistencias a los antibióticos, este tipo de resistencias suelen ser a un solo farmaco y su frecuencia es baja. En la población bacilar de un enfermo tuberculoso, pueden existir bacilos con este tipo de mutaciones junto a bacilos sensibles. La quimioterapia elimina los bacilos sensibles y permite el desarrollo de los bacilos resistentes, por lo que el tratamiento de la tuberculosis se basa en la asociación de fármacos para evitar la aparición de este tipo de resistencias. Las pruebas de sensibildad en el laboratorio detectan, de forma aislada para cada fármaco, el porcentaje elevado de bacilos resistentes en la población tuberculosa del enfermo.
Algunas enfermedades, como la tuberculosis y la lepra, han ido ligadas a la historia del hombre. A pesar de los esfuerzos realizados para su control, en la actualidad constituyen uno de los problemas sanitarios de mayor gravedad a nivel mundial.
- Según datos de la OMS, cerca de dos millones de personas murieron de tuberculosis en 2002. Se calcula que alrededor de un tercio de la población mundial está infectada por el bacilo tuberculoso y que cada segundo se infecta una persona más. No obstante, hay que considerar que existe una gran variabilidad geográfica; el mayor número de casos ocurren en el Sudeste Asiático y África, seguidos por América Latina y el Este de Europa. Este hecho está directamente relacionado con las condiciones socioeconómicas y el impacto de la epidemia de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en dichas zonas. A ello se une la aparición, en los últimos años, de cepas resistentes y multirresistentes a los agentes antimicrobianos.
- Por otro lado, las micobacteriosis o enfermedades producidas por otras micobacterias diferentes de Mycobacterium tuberculosis y Mycobacterium leprae, han ido tomando un mayor protagonismo. Se ha observado fundamentalmente en los países con un mayor desarrollo económico y también con la aparición de la infección por el VIH. Así, en la última década en España, en muchos laboratorios de microbiología estas especies han supuesto entre el 15 y el 30% de los aislamientos micobacterianos.
Durante muchos años la identificación de las micobacterias se ha llevado a cabo en base a las características fenotípicas (velocidad de crecimiento, morfología de las colonias, etc) y a pruebas bioquímicas.
En la actualidad, la necesidad de identificar cada vez mayor número de aislados diferentes a M. tuberculosis y la importancia de un diagnóstico precoz han motivado el desarrollo de nuevas técnicas en la identificación de las micobacterias. Las técnicas disponibles para la identificación de micobacterias pueden resumirse en bacteriológicas (características fenotípicas), bioquímicas, técnicas genéticas o de microbiología molecular y otras, que incluyen la cromatografia de lípidos.
La identificación genotípica parece ser la mejor alternativa para una precisa y rápida identificación de las especies micobacterianas. Sus principales ventajas son: una aplicación universal sobre todos los aislamientos, la posible detección rápida (directamente de las muestras o de cultivos recientes), la identificación de microorganismos de difícil cultivo, el reconocimiento preliminar de nuevos taxones micobacterianos, la reducción del riesgo biológico derivado de la manipulación de los cultivos, y una adecuada relación coste-beneficio en los laboratorios clínicos de nivel 3 o de referencia.
En los últimos años se han desarrollado técnicas basadas en la amplificación de ácidos nucléicos con las que se intenta conseguir la detección a la vez que la identificación de M. tuberculosis directamente de muestras clínicas.


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