Dolor
En algún momento de nuestra vida, todos hemos experimentado el dolor. Desde el punto de vista sensorial, el dolor es particular y puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo. Ninguna persona siente el dolor de la misma manera, por lo que es difícil definirlo.
El dolor puede afectar a la persona que lo padece de diversas maneras: alteraciones del sueño, del apetito, cambio de emociones y distanciamiento en las relaciones con los demás.
Hoy día, el 90% del dolor crónico se puede aliviar. Los resultados son muy satisfactorios tanto para el que los padece como para los que le rodean, y sólo un pequeño porcentaje de los enfermos, entre el 5-10%, no responde al tratamiento.
El “dolor síntoma”, dolor crónico y agudo
- El dolor sintomático tiene interés diagnóstico, es una alarma puesta en marcha por nuestro cuerpo cuando le sucede algo anormal y le sirve al médico para investigar la procedencia del dolor y a estimar su intensidad en relación al daño. Una vez cumplida su misión de alerta, el dolor desaparece. Pero también puede que quede como secuela persistente, aun habiendo desaparecido la patología que lo desencadenó. Es en este punto en el que el dolor puede convertirse en crónico.
- El dolor crónico es aquel que no tiene un fin biológico útil, persiste durante mucho tiempo después de una lesión o dura más de tres o seis meses. Es importante tratarlo médicamente porque llega a impedir que las personas atiendan sus necesidades básicas, crea una dependencia fuerte y ambivalente, y provoca pasividad, depresión y aislamiento social. En muchas personas, la enfermedad que generó el dolor es irreversible. El enfermo crónico no solicita curación; sólo pide alivio de su sufrimiento. Ello requiere un enfoque específico y un planteamiento terapéutico que consiga devolver la calidad de vida a estas personas.
- Por lo general, se conoce la causa del dolor agudo, que puede ser el resultado de una cirugía, un hueso fracturado o un accidente.
¿Cuándo acudir a la consulta médica?
Si se trata de un dolor leve y pasajero, no durará más que unas horas, días o, en los casos más graves, pocos meses. Cuando este margen se alarga a tres y seis meses, se considera que se trata de dolor crónico, un problema que afecta en España a 4,5 millones de personas y perjudica su calidad de vida. Aunque no siempre recibe el tratamiento adecuado, tanto este tipo de dolor como el agudo encuentran alivio en un servicio interdisciplinar, en las Unidades del Dolor, que se dedican en exclusiva a minimizar las molestias de los pacientes.
Dolores más frecuentes
- Dolor de espalda: lumbar o cervical
- Cefaleas
- Neuralgias
- Dolor oncológico
- Dolor facial
- Dolores reumáticos: fibromialgias, dolor articular, artritis y artrosis
- Dolor del suelo pélvico
Diagnóstico
Tras una completa evaluación de diagnóstico inicial, se determina el tratamiento que debe seguirse. Debido a los rápidos avances de la medicina, hay una amplia variedad de medicamentos y tratamientos para el dolor agudo, crónico y el dolor causado por el cáncer. A los pacientes se le recetan generalmente medicamentos antes de recibir otras formas de terapia. Además, su médico puede determinar que combinación de medicamentos y tratamiento es lo adecuado para usted. Su terapia será adaptada a sus necesidades y circunstancias específicas.
Tratamientos
Los tratamientos van en consonancia con la dificultad para eliminar el dolor. Se eligen siempre en primer lugar los tratamientos sencillos y no agresivos.
Existen dos tipos de tratamiento: el farmacológico y el no farmacológico, que aplica técnicas mínimamente invasivas en terapias más específicas: Bloqueos nerviosos, radiofrecuencia, estimulación nerviosa, etc.


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