Trastornos del estado de ánimo

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Cuando un paciente presenta una enfermedad grave o crónica que causa un trastorno importante en su calidad de vida, en muchas ocasiones, una de las manifestaciones que aparecen son alteraciones del estado de ánimo, por ejemplo, síntomas depresivos.

Los Trastornos del estado de ánimo debidos a enfermedad médica, se definen como una prolongada y acusada alteración del estado de ánimo que se considera un efecto fisiológico directo de una enfermedad médica.

Exige que esta relación se demuestre a través de la historia clínica, de la exploración, o de las pruebas de laboratorio. Hay que tener en cuenta la asociación temporal, la forma en que se presentan los síntomas respecto a los típicos del trastorno mental primario, edades de inicio atípicas, síntomas mentales asociados poco comunes o síntomas médicos desproporcionados respecto a los considerados habituales.

Se sabe que la depresión es acompañante frecuente de enfermedades médicas crónicas, diabetes por ejemplo, y que aumenta la mortalidad de los pacientes con infarto de miocardio

El síndrome depresivo se puede relacionar con la enfermedad médica de diversas maneras:

  1. La enfermedad médica como causa de la depresión. Incluso en algunas ocasiones la sintomatología depresiva precede a la somática.
  2. Que la enfermedad médica facilite la aparición de depresión en alguien susceptible, como estresante psicosocial.
  3. Que coincidan ambos cuadros, sin relación entre sí, por azar.
  4. Que el enfermo médico reaccione de manera desadaptativa, con sintomatología depresiva a las limitaciones, pronóstico o síntomas de la enfermedad médica.
  5. Que los síntomas depresivos estén producidos, no por la enfermedad sino por los tratamientos empleados para combatirla. Se denominan depresiones yatrógenas.

Muchos síntomas depresivos se solapan con los producidos por la enfermedad somática, lo que complica el diagnóstico y el tratamiento. Por ello es muy importante identificar aquellos síntomas depresivos en pacientes médicos que son susceptibles de ser tratados con seguridad con los nuevos antidepresivos, pero también es muy importante no malinterpretar o ignorar síntomas propios de una patología orgánica más o menos grave, ya que en estos casos, no sólo no responderán al tratamiento antidepresivo, sino que se retrasará el tratamiento efectivo de la enfermedad somática.

La importancia del problema aumenta si además tenemos en cuenta que aquellos pacientes médicos en los que aparece un síndrome depresivo, la morbi-mortalidad aumenta de manera notoria. Por otro lado, la depresión desmotiva al paciente y afecta al cumplimiento de los planes terapéuticos

Como regla general la enfermedad somática deberá estar bien tratada, así como las alteraciones metabólicas que se hayan podido producir, y el dolor acompañante.

En cuanto a la medicación utilizada para tratar o paliar la patología médica, deberemos descartar que ésta pueda tener efectos depresógenos. Si un paciente comienza con síntomas depresivos, o se agravan los preexistentes al poco tiempo de iniciar un tratamiento, es aconsejable suprimir éste, observar la evolución de estos síntomas, y sustituir por otro fármaco siempre que sea posible.

El antidepresivo de elección deberá ser, en principio, aquél que muestre mejor perfil de eficacia, con menos efectos secundarios. Además de los tratamientos biológicos será necesaria una psicoterapia de apoyo, especialmente en los estadios iniciales del tratamiento.

Trastornos somatomorfos

Estos trastornos se distinguen al no explicarse los síntomas somáticos del paciente en su totalidad por una enfermedad médica, abuso de sustancias u otro trastorno mental. Sin embargo, los síntomas son lo suficientemente graves como para provocar estrés significativo o deterioro en la calidad de vida del paciente, sin que los síntomas sean intencionados. Las historias que narran los pacientes son poco consistentes, y suelen estar siendo valorados por varios médicos a la vez. Es frecuente que se asocien síntomas depresivos y ansiosos. Se cree que para estos pacientes los síntomas médicos son un modo de comunicar sus conflictos y emociones, y como tales se deben manejar.

Dado que estos pacientes son frecuentadores simultáneos de varios médicos, el primer paso del tratamiento consiste en racionalizar el tratamiento por medio de un solo médico, quien asumirá un tratamiento regular y controlará los procedimientos diagnósticos según una estricta indicación clínica, sin olvidar que estos pacientes también pueden presentar patología médica genuina.

Factores psicológicos que afectan al estado físico

Hay trastornos en los que se observa que los factores psicológicos influyen negativamente en la enfermedad médica. Se observa una íntima relación temporal entre los factores psicológicos y el desarrollo o exacerbación de la enfermedad médica y el retraso en su recuperación. De entre los trastornos de este grupo destacan el colon irritable y el infarto de miocardio

En cuanto al manejo, además del tratamiento del cuadro ansioso o depresivo, será necesario centrarlo en procedimientos como técnicas de modificación de conducta, de relajación muscular, biofeedback, respiración controlada o la fisioterapia

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