Trombosis
La trombosis juega un papel importante en el infarto de miocardio, el ictus, la fibrilación auricular y el tromboembolismo venoso (TEV).
La forma más cómún de TEV es la trombosis venosa profunda (TVP) que se presenta en las extremidades inferiores. Cuando el trombo se fragmenta puede emigrar a la circulación pulmonar ocasionando un embolismo pulmonar (EP).
Cúales son los signos clínicos
- En el caso del tromboembolismo venoso profundo, el paciente nota dolor, edema, inflamación y enrojecimiento de la extremidad, generalmente a nivel de la pantorrilla.
- En el caso del embolismo pulmonar, el paciente puede notar dolor en un costado, dificultad respiratoria, aumento de la frecuencia respiratoria, expectoración sanguinolenta, ansiedad y sudoración.
Factores de riesgo
Las siguientes situaciones aumentan el riesgo de trombosis:
- Cirugía mayor y traumatismos.
- Inmovilización prolongada (por ej. hospitalización de más de 4 días).
- Parálisis de las extremidades.
- Cáncer
- Terapia hormonal.
- Insuficiencia cardiaca.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
- Infecciones
- Estados trombofílicos
- Historia previa de tromboembolismo venoso.
Cómo se diagnóstica
Además de la historia clínica y el examen físico, el médico indicará la realización de una ecografía de las extremidades para descartar un tromboembolismo venoso profundo o bien un TAC (scanner) torácico para descartar un embolismo pulmonar. Otras pruebas que pueden realizarse pueden incluir la realización de una gammagrafía pulmonar y la determinación analítica del dímero D.
En aproximadamente el 50% de los pacientes con TEV sin causa justificada se puede encontrar una alteración genética en determinados factores de la coagulación, que predispone a la trombosis.
Por este motivo, en la Clínica realizamos un análisis de sangre que incluye la antitrombina, proteínas C y S, factor V de Leiden, mutación de la protrombina y anticuerpos antifosfolípidos cuyos resultados están disponibles e informados en un periodo inferior a 7 días.
Prevención
La trombosis venosa profunda y el embolismo pulmonar pueden ser complicaciones graves en pacientes hospitalizados por procesos médicos o quirúrgicos pero a su vez, es la primera causa de muerte hospitalaria prevenible si se emplean las estrategias profilácticas adecuadas y se identifican correctamente los pacientes de mayor riesgo.
Dicho sistema ha permitido reducir un 50% la incidencia de TEV en los pacientes hospitalizados, lo que garantiza la eficacia y seguridad del sistema. Una vez establecido el riesgo se administra al paciente la heparina de bajo peso molecular (1 inyección cada día) por vía subcutánea o alguno de los nuevos antitrombóticos orales (dabigatran o rivaroxaban), con los que nuestro servicio ha realizado diversos ensayos clínicos. Además se indicará la movilización precoz y el empleo de medias elástricas o dispositivos de compresión neumática intermitente.
Tratamiento
La anticoagulación es el tratamiento de elección del tromboembolismo. En general se inicia un tratamiento de corta duración con heparina de bajo peso molecular (1 inyección al día) por vía subcutánea seguida de antivitaminas K (Sintrom® o warfarina) durante un periodo de 3 a 6 meses o a largo plazo, si el paciente presenta trombosis recurrente. Este tratamiento es eficaz pero requiere controles frecuentes de laboratorio.
La disponibildad a corto plazo de nuevos antitrombóticos orales (dabigratan, rivaroxaban, apixaban) hace que, a corto plazo, puedan ser empleados en el tratamiento de la población con trombosis (exceptuando las mujeres embarazadas y pacientes con insuficiencia renal severa). La ventaja de estos fármacos es que pueden administrarse por vía oral sin que sean necesarios controles de laboratorio.
En algunos casos, cuando el embolismo pulmonar es importante pueden emplearse fármacos que disuelven el trombo (trombolíticos).


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