Microcirugía tubárica
La opción con mayor tasa de éxito que se les presenta a estas mujeres para volver a concebir un hijo es la reversión de la ligadura de trompas.
La técnica de reversión de ligadura de trompas es un procedimiento de microcirugía laborioso. Fundamentalmente, consiste en conseguir llegar al orificio de cada uno de los segmentos en los que se ha seccionado la trompa y volverlos a unir.
La complejidad de la operación de reversión depende en buena medida del modo en que se haya llevado a cabo la ligadura de trompas.
La técnica clásica consiste en seccionar en dos partes el conducto de las trompas y anudar posteriormente los dos cabos resultantes, de forma que queden separados. Otro método de ligadura se realiza por vía laparoscópica. Se basa en colocar un clip de material plástico en mitad del conducto de la trompa. Ambos procedimientos permiten posteriormente una cirugía de reversión.
Pero si la ligadura de trompas se ha efectuado extirpando la trompa o una parte importante de ella, entonces la reversión se muestra imposible.
Para poder practicar una cirugía de reversión de trompas efectiva es necesario, en primer lugar, que la técnica de ligadura haya mantenido viable la parte distal de las trompas (la porción de las fimbrias). Además de que no hayan resultado dañadas, es importante que se haya preservado una cierta longitud de las trompas de, al menos, 4 cm, ya que si no pierden funcionalidad.
Entre los criterios de selección para efectuar una operación de reversión destaca también la edad de la paciente. Por encima de los 40 años, los porcentajes de éxito de concebir un hijo son mucho menores.


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